28 noviembre, 2006

LA RUPTURA EN LOS PARTIDOS POLÍTICOS NACIONALES

Uno de los efectos más llamativos del proceso de descomposición nacional de España, implícito en el texto constitucional de 1978, pero que ha sido relanzado con enorme fuerza por el actual Gobierno, es el reflejo del mismo en el seno de los propios Partidos Políticos llamados nacionales, PSOE, PP y la declinante IU. Ésta última ha sido, en su singladura, pionera de la trayectoria de boomerang descrita por los planteamientos confederales que se han introducido en los citados partidos políticos de ámbito nacional durante los últimos años.

Las acciones siempre tienen efectos. Unos deseables y otros indeseables, unos inducidos y esperados. Y hay incluso efectos inesperados, aunque no necesariamente inesperables. La ruptura interna de los partidos políticos nacionales ha sido, probablemente, un efecto tan indeseado como inesperado, aunque era perfectamente esperable si alguien se hubiese tomado la molestia de pensarlo. Por si fuera poco, estaba el caso de la descomposición de IU, en franca confederalización desde 1998, aproximadamente. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír.

El proceso de disgregación de IU fue, como puede comprobar cualquiera, muy simple. Empezó por elaborar un discurso "confederal", que se intentaba hacer pasar por "federal". Siguió por extender esas ideas "federales" (en realidad confederales) a la propia estructura orgánica de IU. El resultado fue la separación de la organización catalana de IU, denominada Iniciativa por Cataluña (IC); siguió con la separación de la organización del País vasco Ezker Batua (EB), y así, paulatinamente, las organizaciones de IU se atomizaron, se separaron y desaparecieron en algunos casos, como el de Aragón, Galicia, Rioja, Navarra, Murcia, Extremadura o las dos Castillas. IU es, hoy en día, una organización marginal a nivel nacional y que no controla ni dirige las actuación de las organizaciones regionales y locales que siguen reclamándose de IU, como las de Valencia, Andalucía o Madrid, además de las ya citadas de Cataluña y País Vasco.

La situación en el PSOE y en el PP es algo diferente, por la mayor solidez de sus estructuras. Pero si continúan dando pasos en la línea de desestructurarse a nivel nacional, llegarán a las misma situación de IU.

En efecto, el PSOE ha visto como la estrategia de Zapatero con la promoción del nuevo Estatuto Catalán ha tenido como primer efecto la debilitación de los lazos orgánicos que ligaban al PSC-PSOE con el conjunto del PSOE. De manera que el nuevo Estatuto, en lugar de dar mayor autonomía a Cataluña, lo que el tiempo nos dirá si sucede o no, lo que ha significado es una mayor autonomía del PSC-PSOE respecto al propio partido. Y en el País Vasco, el "proceso" no parece que vaya a determinar una pacificación o el fin de los crímenes terroristas, al menos de momento. Sin embargo, lo que está ya produciendo es la mayor autonomía del PSE-PSOE respecto al conjunto del PSOE. Dentro de poco el PSOE puede carecer de organizaciones propias en Cataluña y en País Vasco.

El PP tampoco se salva de ese efecto indeseado de que a mayor destrucción de la estructura política nacional, mayores tensiones internas en clave de separación. El efecto es menor en este partido, todavía. De momento lo podemos apreciar en los diferentes discursos que sostiene el PP en relación con la unidad nacional: la defiende en Madrid, pero es también defensor de las "realidades nacionales" en Andalucía, Galicia, Baleares y ya veremos cuales más. Y es que las actuaciones políticas no son inocentes, y el camino confederal adoptado por la oligarquía partitocrática conduce irremediablemente a la ruptura de la nación y de todo aquello que se plantee como nacional. Incluídos los partidos políticos que lo promueven. Hay algo de justicia en todo ello.

Publius (Club republicano 3)

S&R

33 comentarios:

germanicus (CR3) dijo...

Los que estuvimos en el ultimo congreso de IU en la epoca de Anguita, nos dimos cuenta de que aquello era una jaula de grillos, que las agrupaciones ivan cada una por un lado,las diversas corrientes con sus jefecillos...porcierto sres: Llamazares y demas reconvertidos recientes al republicanismo, poco nos dejaron hablar sobre la Republica, entonces se dedicaron ante el pasmo de los militantes honrados, alguno quedaba todavia, a proporcionarse sus pequeñas raciones en la tarta nacional,estatal decian ellos, y presidiendo todas estas imposturas: Anguita, ejerciendo de sacerdote con sus frases pedagogicas. Pobre IU, que la tierra le sea leve.... Viva España y viva la Republica

Pedro M. González dijo...

Mientras el pesebre propio este lleno no importa la desintegración nacional, ni aún la del propio partido (este último se llena a través de los bolsillos de todos, con la subvención).

El artículo es clarificador en cuanto la propia constiución del 78 abre el proceso centrifugador y favorecedor de la secesión.

Llama la atención la cortedad intelectual de los conservadores , que reclaman el texto constitucional como solución, cuando realmente es el problema ya que las concesiones territoriales y nacionalistas van implícitas en un sistema partitocráctio que funciona por mayorías de lista a través de un sistema proporcional, de tal manera que las transferencias de competencias ya sea por Ley o Estatuto se convierten en corriente moneda de cambio.

Salud y República

Pla dijo...

En gran parte, el fenómeno tiene que ver con la expansión de las autonomías, que han dejado en porcentajes muy bajos el gasto general de las Administraciones Públicas. Actualmente son las Comunidades Autónomas los principales centros del Gasto Público, lo que produce una fuerte regionalización de la vida política nacional.

Como ha indicado Pedro González, es en la Constitución en la que encontramos, de nuevo, una de las fuentes principales de los problemas del país.

Los progrsistas del PSOE se han equivocado de estrategia, pues en breve pudene ver saltar por los aires la estructura de su partido, que se ha ido convietiendo en una coalición de nacionalismos vergonzantes (Montilla no sabe catalán, pero impide trabajar a los catalanes que no tienen un alto nivel de dominio del Catalán).

Y los conservadores del PP se equivocan de mensaje. Si realmente estuviesen interesados en la Unidad Nacional, promoverían una reforma de la Constitución, en lugar de consensuar Estatutos en Baleares, Valencia, Aragón, Andalucía y quién sabe cuántos sitios más.

S&R

Luis Alonso Quijano dijo...

IU es la heredera directa del PC. Y el comunismo desde el derrumbamiento del muro de Berlín, carece de sentido político. De hecho IU es el refugio de los inconformistas de izquierda del PSOE. Digamos, un residuo romántico.
En cuanto a la Constitución, es chocante que los herederos de Fraga, que proponía la abstención en el referéndum de su aprobación, se aferren ahora a ella como tabla salvadora.
Saludos y democracia

El oftalmólogo de Azaña dijo...

"Desintegración nacional"..., "Unidad Nacional" (con mayúsculas), "peligrosa deriva"...Cada vez me recuerdan ustedes más a Jimenez Losantos. Como no se controlen en su busqueda de un espacio politico propio,van a terminar pasando por la derecha al PP.

Pero, vamos a ver, ¿ que alternativa propone el Club Republicano ?. Por lo que les he leido a ustedes y a su actual gurú de cabecera Trevijano , parece que se decantan por una República Constitucional, presidencialista y unitaria, corregida con un cierto "pouvoir" municipal, que supere la partitocracia vigente(sic), lo que evidencia una preocupante aversión al parlamentarismo

No olviden ustedes que una Repùblica constitucional, por el hecho de elegir periódicamente al Jefe del Estado, si este asume el poder ejecutivo y no se articulan controles parlamentarios efectivos, tiene pocas diferencias con una monarquia constitucional. Su presidencialismo se basa en las mismas razones que los monárquicos de siempre han argumentado la necesidad de un Rey: Porque representa la unidad y el “ supremo interés de la unidad nacional.

Desde luego habría República, pero no democracia republicana, en la que el Parlamento como órgano de deliberación, legislación y control debe ocupar un lugar central.

En una democracia republicana deben coexistir las instituciones representativas con las de democracia directa, a las que ustedes no hacen referencia alguna, estás últimas no se dirijen a la eliminacion de los partidos sino a compensar el peso exclusivo y absoluto de un sistema meramente delegativo de representación política.

Además, esa insistencia suya en la perversidad de la partitocracia, me resulta muy inquietante, por lo que tiene de joseantoniana. Ningún análisis político serio concluye en la inutilidad total de los partidos como cauce de participacion politica. Lo que hay que hacer es establecer medidas que corrijan su funcionamiento interno oligárquico y antidemocrático, no únicamente reformar el régimen electoral.

Por otra parte, el principio republicano de desconcentración del poder no sólo se manifiesta en la división de poderes clásica, sino también en la descentralización territorial mediante fórmulas federalistas, que han demostrado su eficacia en muchos Estados.

Todo ello, claró está, con un sistema de contrapesos entre poderes y, en última instancia, con el inexcusable control democrático directo por parte de los ciudadanos, a través de la obligatoria rendición de cuentas de todos los titulares de los distintos poderes.

Perdónenme, pero a mi modesto parecer, su República constitucional tiene poco que ver con la democracia republicana así entendida.

Aviraneta dijo...

PARA el presunto facultativo de Azaña.-

Atribuye usted nuestra aversión a la partitocracia y al parlamentarismo, que afirma no entender, a un pequeño autor nacional, al que debe usted tener en mucho, pero que es perfectamente despreciable a éste y a otros efectos.

Si no estoy mal informado fue Cromwell el primer crítico serio del parlamentarismo: cerró el llamado Parlamento Largo (1640-1653: ¡13 años de legislatura!). Fue una crítica de orden práctico.

En lo teórico, el primer ataque radical contra la partitocracia lo encontramos en "The Federalist Papers" (1787, traducido al español como "El Federalista"), obra explicativa de la Constitución democrática de los Estados Unidos de 1787. Sus autores Jay, Madison y Hamilton. Se pueden consultar aquí:

http://www.foundingfathers.info/federalistpapers/

Especialmente los capítulos IX y X.

La segunda gran crítica contra la partitocracia y el espíritu de facción o sectarismo, lo encontramos en el Mensaje de Despedida de G. Washington (1796). Se puede consultar aquí:

http://www.earlyamerica.com/earlyamerica/milestones/farewell/text.html

Especialmente los párrafos 20 a 24.

Es destacable la critica de Condorcet contra la Convención Jacobina de 1793-1794, un caso extremo de parlamentarismo. Para Condorcet, la dictadura de la Convención Jacobina era una tiranía como otra cualquiera, por más que inttentase revestirse de ropajes falsamente democráticos.

Podemos seguir con el francés Tocqueville, o con Lincoln y Clemenceau, y llegar a los Radicales de Izquierda franceses que, en 2000, propusieron -y siguen promoviendo, pese a su desestimación en 2000 por la Asamblea Nacional- una reforma constitucional (llamada Enmienda Radical por la VIª República) que propone un sistema presidencialista y de separación de poderes.

Para ser oftalmólogo tiene usted muy "mal ojo". Lo de joseantoniano lo habrá dicho por usted, ¿no? pues como ve, la nómina de críticos del parlamentarismo y de la partitocracia abundan en el campo de la democracia.

En nuestra tradición, tenemos dos textos Constitucionales que supieron eludir el parlamentarismo y que atenuaron, al menos el primero, las tendencias partitocráticas. Me refiero a la Constitución de Cádiz (1812), redactada principalmente por A. Argüelles, y el Proyecto de Constitución Republicana de 1873, obra de E. Castelar.

Salud y República

Publius dijo...

Después de las referencias históricas de Aviraneta, poco hay que añadir. La situación de la mayor parte de los países europeos es muy deficiente desde un punto de vista democrático. Los electores no votan candidatos que los representen, sino siglas de partido que designan a priori a los electos. Se burla así el principio de representación política de los ciudadanos, quienes se ven suplantados por las maquinarias burocráticas y nada democráticas de los Partidos de Estado.

Pero eso no es lo más grave. Lo peor es que una vez elegidas así unas cámaras legislativas, estas nombran al Presidente del Gobierno y a los altos tribunales (Supremo, Constitucional y de Cuentas). De modo que unos diputados, que dependen imperativamente se su jefe de partido, con partidos de estructura no democrática, designan a todos los poderes del Estado.

De este modo, los jefes de los partidos presentan leyes a unas Cortes controladas que las aprobarán y qcuya aplicación será juzgada por jueces y tribunales nombrados por esos mismos diputados dependientes de la voluntad de su jefe de partido.

Llamarle a eso "democracia" es una ingenuidad o una perversión. Porque, cuando el que gobierna es, al mismo tiempo, el que hace la Ley y el que juzga, ¿dónde quedan las garantías de los derechos individuales?, ¿dónde están los contrapoderes que impiden el abuso del poder?, ¿en qué queda la responsabilidad política y legal de los gobernantes?

Lo peor de los individuos como el Oftalmólogo es que, además de ser ellos mismos unos fascistas joseantonianos de tomo y lomo, llaman "fascista" a cualquiera que les lleva la contraria. Después de leer a Aviraneta, habrá que concluir que si el Oftalmólogo tuviese razón (que no la tiene), Cromwell, los constituyentes americanos de 1787, Whashington, Tocqueville, Lincoln, Clemenceau, los radicales de izquierda franceses y la generalidad de los creadores de la democracia eran unos "fascistas joseantonianos".

Como dijo Aviraneta, ese Oftalmólogo tiene a José Antonio Primo de Rivera en mucho más de lo que vale y merece autor tan menor. Pero claro, cada uno habla de lo que sabe: nosotros de los padres de la democracia, el Oftalmólogo de José Antonio.

S & R

germanicus CR3 dijo...

¡Queridos amigos: Casi todos nosotros en el CR3 provenimos de partidos denominados de izquierda, e incluso algunos de partidos de centro,lo que criticamos no es la existencia de partidos, sino la deriva que han tomado todos ellos. ¿Que hacen los partidos? ¿son democraticos? ¿que interesen sirven?, A las preguntas las respuestas: los partidos sirven.. ellos mismos lo han dicho claramente "Estoy en la politica para hacerme con dinero, sino ¿para que sirve la politica?" (Concejal andaluz del PP). ¿Democraticos?: El que se mueva no sale en la foto, Vicepresidente de Govierno. (Sr Alfonso Guerra PSOE) En España los partidos politicos sirven el actual status (mercado unico), garantizado por la monarquia, y sus propios interes que son los de unos cuantos pedorros no los de todos los españoles.

germanicus GR3 dijo...

Sobre los partidos politicos: Yo quisiera conocer alguno que funcione democraticamente en su interior, que no sirva al govierno (con v no se merece otra cosa),que no tenga satrapillas que medran de alguna forma de sus fondos,adquiridos en el mejor de los casos del contribuyente,cuando no de la sangre de sus antiguos militantes, ¿A que sabeis a cual me refiero? En fin gentucilla mediocre que nunca habrian llegado a ningun lado trabajando honradamente: Pepiños,Simancas,Aceves, y otros menos conocidos,algunos autenticos freakes, ¿Comprendeis ahora nuestro poco entusiasmo por los partidos politicos? Viva la Republica y viva España

Pla dijo...

Estimados amigos:

Muy bien dicho, Germanicus. Esa es la cosa. Los partidos políticos, en su configuración actual y bajo una legislación electoral como la vigente, dejan de ser fracciones de la sociedad civil organizadas políticamente, para convertirse en grupos de intereses organizados cuya única aspiración es alcanzar el poder (municipal, regional o nacional), controlar el Presupuesto y hacer a su costa negocios fabulosos (especulación inmobiliaria, entre otros).

El problema de los partidos políticos en Europa Continental es que se han convertido en departamentos de la adminitración del Estado excluidos de los controles que se han establecido para los restantes órganos del Estado. Figuran en la Constitución (art. 6), se financian con los Presupuestos Generales del Estado, tienen preferencias aseguradas, etc...

A cambio, no son democráticos, sino que están regidos por pequeñas oligarquías que se han regionalizado fuertemente en los últimos años, en paralelo al incremento del volumen de gasto público gestionado regionalmente.

En ellos no medran los hombres de ideas claras y posiciones destacadas o trayectorias ejemplares. Rajoy fue elegido a dedo y Zapatero es el hombre callado durante años, sin sobresaltar a nadie, para auparse a la jefatura del PSOE. Así les luce el pelo y así nos va.

Defender este parlamentarismo falseado y esta partitocracia autoritaria "como si" fuese una democracia es un error.

S&R

El oftalmólogo de Azaña dijo...

No era necesario que me lanzasen a la cabeza a todos esos “padres de la democracia” para defender su postura antiparlamentarista.

Lo cierto es que, como republicano democrático, frente a Cromwell, yo me quedo con los levelers, los diggers y Mary Astell.

Ante Madison, Jay y Hamilton, prefiero a Jefferson, así como con los artículos de Federal Farmer, Brutus y Centinel en los citados federalist papers.

Y, por supuesto, estoy más de acuerdo con los jacobinos Robespierre y Saint-Just, inspirados por Rousseau, que con Condorcet.

Y finalmente frente al mariposón de Castelar me quedo con don Francisco Pi y Margall.

Y es que siempre ha habido republicanos de derechas y republicanos de izquierda, mientras que los primeros han antepuesto siempre el interés individual, los segundos han dado preponderancia a la razón colectiva y a la virtud ciudadana.

Y a propósito de sus tan apreciados “founders”. Madison decía que “las democracias han sido siempre espectáculo de turbulencia y de disputa; siempre se han considerado incompatibles con la seguridad personal o con los derechos de propiedad” Y por eso apoyó el empeño de Hamilton y Adams, frente al modelo democrático de base jeffersoniano, de proceder a un diseño constitucional de división de poderes que pusiera barreras insalvables a la voluntad mayoritaria del pueblo. Así se configuró un poder ejecutivo con una presidencia fuerte, capaz de vetar las decisiones del legislativo. Un poder judicial independiente de la voluntad popular, y capaz también de revisar las decisiones del legislativo. Y, por supuesto, un poder legislativo debilitado, divido en dos cámaras, en las que primaba el Senado, en principio la más elitista, frente a la Cámara de Representantes, expresión de los intereses populares.

Ese es el modelo de separación de poderes que ustedes defienden y que es incompatible con una verdadera democracia republicana, precisamente por una insuficiente desconcentración y democratización de los distintos poderes.

No hay que limitarse a la separación clásica, “a la Montesquieu”, en ejecutivo, legislativo y judicial, es necesario introducir una profunda democratización de todos esos poderes, que hoy no existe.

Es innegable que el pensamiento republicano democrático siempre ha sido contrario a la concentración del poder, de ahí que haya insistido tradicionalmente en los principios de la división de poderes y del equilibrio entre los mismos. Y, estamos de acuerdo, en que para el republicanismo es imprescindible introducir frenos y contrapesos en el diseño constitucional de los Estados. El problema es que estos mecanismos institucionales han sido aplicados en los ordenamientos jurídicos con un sesgo oligárquico. Por ello a la separación de poderes hay que unir la democratización de esos poderes. La elección popular de jueces y magistrados es una forma de democratizar la administración de justicia. Un parlamento fuerte y activo que ejerce efectivamente sus competencias de control sobre la acción de gobierno es una forma indirecta de democratizar el ejecutivo. El control de los representantes, con mandatos breves, con reelección limitada y con rendición de cuentas, es una forma de democratizar el legislativo, porque “ los diputados del pueblo no son, pues, ni pueden ser, sus representantes, no son más que sus mandatarios (J.J.Rousseau).

Así, un parlamento de diseño institucional republicano, expresión de la soberanía popular y por tanto eje de la vida política de una República, concibe a sus miembros como representantes de personas libres, es decir independientes civilmente de cualquier particular, lo que precisamente les habilita como individuos para deliberar entre si y para buscar de concierto el bien común.

Es cierto que hoy día los parlamentos funcionan como pura representación de intereses prefijados en los que los electores son meros consumidores. Pero para conseguir un parlamentarismo republicano son necesarios los partidos, como cauce del pluralismo político existente en la sociedad. Y para corregir el funcionamiento oligárquico y piramidal que vicia su vida interna y actuación política es necesario establecer por ley mecanismos de reforzamiento de la democracia interna, v.g. elecciones primarias, rotación obligatoria en los cargos y limitación de mandatos.

Asimismo, una democracia republicana exige compaginar el principio representativo con instrumentos de democracia directa como el referendum y los jurados o consejos ciudadanos, sobre todo en el ámbito local, que permitan a los ciudadanos deliberar y decidir sobre todos los asuntos públicos, porque como dijo el denostado “incorruptible” en los principios de moral política que deben guiar a la Convención : “La democracia es un estado donde el pueblo soberano guiado por sus leyes que son su obra, hace por si mismo todo lo que puede hacer bien y mediante sus delegados todo lo que no puede hacer por si mismo”•.

Una democracia republicana es aquella en la que se asegura el máximo de participación a los ciudadanos y una República parlamentaria en los términos expuestos asegura más participación que una república presidencialista.

Salud y perdón por la extensión.

Aviraneta dijo...

¿Está usted seguro?

Me refiero a su afirmación de que el parlamentarismo asegura mejor la democracia. El parlamentarismo nunca fue democrático, ni siquiera en Inglaterra. Sólo en un régimen presidencialista es posible un parlamento eficaz, por libre de ataduras al ejecutivo, en el ejercicio de su deber de control sobre el Gobierno. Y, hasta la fecha, sólo en sistemas presidencialistas ha sido plenamente independiente del poder judicial.

Sobre su pretensión de dividir a los republicanos entre buenos (quizá los de "izquierda", como usted) y malos como nosotros, permitame que le llame la atención por lo grosero de su intención.

Primero porque se ha "olvidado" usted de motejar de derechistas a, por ejemplo, los redicales de izquierda franceses, de historial inobjetable:

http://www.partiradical.net/pages/nous-connaitre/histoire.asp

Y ahora va a resultar que eran unos tremendos derechistas y nadie se había dado cuenta hasta hoy. Durante más de 100 años han conseguido engañar a todo el mundo: admirable.

También se ha "olvidado" de calificar como "republicanos de derechas" a Tocqueville, Lincoln y Clemenceau. Sobre la confrontación Castelar vs Pi, debe precisarse que no se produjo, desde luego, en el texto constitucional, elaborado por Castelar y apoyado por Pi.

Y, desde luego, considerar republicanos (y de izquierdas) a los Cantonales de 1873, cuando fueron los que destruyeron la Primera República Española, es no sólo un error: es llevarles la contraria a Pi y Margal, a Castelar, a Salmerón, a Figueras, a Ruiz Zorrilla y a todos los comentaristas del periodo. Los cantonales serían muy de izquierdas, como usted, pero la pifiaron del todo.

Y sobre Robespierre, no debe sorprenderle que sea denostado. Muchos, sobre todo en España, gustan de mirarle como a un patricio republicano. Olvidan que fue el último en pasarse al republicanismo. Y olvidan, sobre todo, que fue el hombre que destruyó la Iª República francesa. No es admisible pretender confundir a los padres de la Primera República francesa, como Condorcet y los Girondinos, con sus asesinos (en el caso de Condorcet, su muerte fue también por culpa de Robespierre).

S&R

El oftalmólogo de Azaña dijo...

Ilustre contradictor:

Como liberal doctrinario, usted no va más allá del aspecto formal de la separación de poderes y la considera per se la garantía de una verdadera democracia, haciendo hincapié, sobre todo, en la estricta independencia del poder judicial en una República presidencialista. No obstante, ejemplos a lo largo de la historia, desde el boicot activo de muchos jueces alemanes a la República de Weimar y la oposición ultraconservadora del Tribunal Supremo norteamericano a las reformas del “New Deal” rooseveltiano, sin olvidar las lealtades fascistas de tantos jueces en Europa y América durante los regímenes dictatoriales, y aún después, ponen de manifiesto que una interpretación simplista del principio constitucional de división de poderes puede entrar en contradicción con la supremacía de la soberanía popular y con la esencia misma de la democracia.
Los ciudadanos todavía no contamos con ningún control sobre la justicia, ni se prevé su creación. Los controles "externos" o populares resultan inexistentes: como ciudadanos no podemos remover a nuestros jueces o "votar" en su contra porque no los elegimos. Por el contrario, los procedimientos de reclutamiento y provisión de vacantes de jueces y magistrados en muchos Estados, aparentemente basados en el mérito y la capacidad, resultan en la práctica socialmente sesgados y predeterminan la orientación ideológica conservadora de los integrantes del poder judicial. Y en cuanto a los controles "internos" institucionales, en la práctica resulta casi imposible remover a un juez, ya que los mismos se atribuyen a los órganos superiores del poder judicial que actúan según criterios corporativistas y, gracias a la amplia discrecionalidad de la que gozan a la hora de interpretar el ordenamiento jurídico, los jueces siempre tienen la posibilidad de revestir a sus resoluciones con una pátina constitucional.
Insisto en que esa interpretación dominante de la división de poderes en los modernos sistemas representativos es incompatible con una democracia republicana, precisamente por una insuficiente desconcentración y democratización de los distintos poderes, también de la administración de justicia. Por ello, hay que extender a la misma el principio electivo en los procesos de selección y nombramiento de jueces y magistrados y establecer mandatos breves, rotación en los cargos y mecanismos efectivos de control y rendición de cuentas ante el Parlamento.

S&R

Aviraneta dijo...

Estimados amigos:

La cuetión que plantea el Oftalmólogo de Azaña es importante, si bien lo confunde todo, dicho sea con respeto y en términos que trataré de probar.

Nos plantea que el Parlamentarismo, que establece sistemas oligárquicos de gobierno, genera corrupción e impide la libertad y las garantías de los derechos individuales, es el modelo perfecto de la democracia.

Si mal no recuerdo, "Toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución" (Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789).

Y esa es la cuestión. Pretender que la separación de poderes es una asunto menor es confundirlo todo. Una confusión que se aprecia especialmente en sus comentarios sobre el Poder Judicial.

El problema con los jueces ha sido siempre el de su remoción o cambio, pero en un sentido totalmente opuesto al que usted lo plantea. De lo que se trató siempre fue de impedir que los jueces fuesen nombrados y cesados según los asuntos que tuviesen que atender. Sin embargo usted nos plantea que la libre elección y cese de los jueces, en vez de ser una prueba de corrupción y tiranía, es casi la perfección.

Igual sucede en sus invocaciones al control efectivo que debe ejercer el Poder Legislativo sobre el Ejecutivo. En un régimen parlamentario ese control es imposible por ser el Gobierno una emanación de un Parlamento configurado desde el Gobierno. Un Parlamento que no dependiee del Ejecutivo sería el único que podría contrloar con garantías de eficacia la acción del Gobierno.

Me ha sorprendido que usted achaque al Presidencialismo todos los males tradicionalmente atribuidos al parlamentarismo.

Salud y República

Aviraneta dijo...

Realmente debería usted formalizar sus objeciones. Hasta ahora sólo ha descalificado ideas, instituciones y personas. Sería ahora un buen momento para explicarnos en qué consiste ese "ir más allá" (o más acá, según se mire) de la división de poderes. No vaya a resultar que ees "más allá" presuponga el fallecimiento del mismo principio divisorio.

El punto 16 de la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano (1789) se refería a ese principio de modo concluyente: sin la separación de los poderes del Estado no hay Constitución.

Afirmo y sostengo, que sin división de poderes no hay democracia y no hay garantías para los derechos individuales.

El caso de las reformas de Roosevelt, usted lo cuenta mal. Que jueces conservadores no se plieguen a los mandatos del Poder Ejecutivo no es una tacha precisamente. Los jueces de otros países, como el nuestro, tienden a plegarse a los dictados del gobierno, que a usted le parecerá cosa muy de izquierdas y a mí me horroriza.

En cuanto a los sistemas de organización judicial que hemos conocido en las repúblicas del pasado y del presente, plantean la dificultad inherente a la tarea de de aplicar la ley sin interferencias estrañas al proceso. Una tarea que, desde tiempos antiguos, requiere de personas formadas intensivamente en el conocimiento de las leyes y la jurisprudencia. Los romanos ya conocieron jueces profesionales.

El fundamento de la justicia legal está en el saber experto de una judicatura independiente del gobierno y del parlamento. Independiente. No se trata de que le ponga pegas a los gonbiernos de un signo y le pase por alto las cosas al de signo contrario. Se tra te de que sea independiente, porque en caso contrario las resoluciones de una organización judicial dependiente de ambos poderes no pueden ser justas ni dignas.

El caso español es muy ilustrativo al respecto. Creo que está claro.

Por último, lo de "doctrinario" espero que no lo dirá por mí.

Salud y República

Pla dijo...

Estimados amigos:

Espero con interés la respuesta del Oftalmólogo. Creo que la izquierda y la derecha no son buenas referencias para este punto de la existencia o inexistencia de la democracia.

El problema que planteamos no es si la Monarquía Parlamentaria es más bien de derechas o es más bien de izquierdas. El problema es si existe o no la democracia. Y la solución no es una "República de Izquierdas", sino la democracia política. Una democracia que sólo se puede fundamentar en los modos y formas propuestos para la República Constitucional de la que habla Trevijano.

S&R

Pla dijo...
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El oftalmólogo de Azaña dijo...

Estimados Aviraneta y Pla (tanto monta…):

No niego que la separación de poderes sea inherente a una democracia republicana, por la misma razón que a mi parecer lo es el federalismo y la descentralización, por el principio de desconcentración y equilibrio de los poderes. Pero también es consustancial al republicanismo democrático, tal y como yo lo entiendo, el control ciudadano de todos los poderes, en cuanto la soberanía no es divisible, ni delegable. Nadie discute que el poder judicial haya de ser independiente, imparcial a la hora de dictar sentencias, autos y providencias e integrado por profesionales del Derecho, pero entiendo que debe estar complementado con la institución del jurado, con procedimientos de selección democráticos de jueces y magistrados y con mecanismos de control basados en la soberanía popular.

Pero no es sorprendente que tengamos una visión tan opuesta. El fondo de nuestras diferencias sobre el diseño institucional de una República no sólo viene de una simplista adscripción a la derecha o a la izquierda. Tiene su causa última, aunque suene pedante, en el distinto enfoque filósofico-político en el que basamos nuestros respectivos discursos republicanos: el liberal frente al democrático igualitario.

Para la tradición liberal, de la que ustedes legítimamente se reconocen herederos, la República se identifica con una forma de Estado o de gobierno, concretamente con un conjunto de organismos burocráticos separados de la sociedad civil, a través de los que se ejerce y se ordena toda la actividad política que se ejecuta sobre la sociedad. Según su concepción, la política se circunscribe a la actividad de ingeniería social que se desarrolla desde las instituciones. Aceptan que una vez elegidos los representantes (esa “sociedad política intermedia” a la que se refiere Don Trevijano en el manifiesto del MCRC), la ciudadanía pueda delegar en ella funciones propias del soberano. Y así un individuo que centralice en su persona el poder ejecutivo del Estado, por el mero hecho de ser elegido es presidente de la Republica y no monarca. Y así los poderes del estado pueden estar divididos y, en consecuencia, la soberanía popular limitada por esas instituciones.

El liberalismo político parte de la “libertad de los modernos”, opuesta por Benjamin Constant a la “libertad de los antiguos” (por eso me he permitido calificar de doctrinario a Aviraneta), garantizada formalmente unos derechos y libertades individuales en los que el poder no puede interferir, esto es, el individuo y su forma de vida, fundamentalmente la propiedad, tiene que ser protegido frente a las intrusiones del poder estatal.

Pero el liberalismo, al universalizar derechos civiles y políticos al margen de las condiciones económicas de los individuos, creó una ciudadanía muy vulnerable y dependiente, dando cobertura jurídico-constitucional ala desigualdad entre ciudadanos formalmente libres y, en suma, una democracia delegativa de baja intensidad.

Por el contrario, para la tradición republicana, República es el nombre que recibe una sociedad civil políticamente organizada, en la que los intereses colectivos poseen prioridad por encima de los particulares, que se supeditanpor compeltio a aquellos, y en la que la colectividad de ciudadanos participa directamente en todas las funciones políticas que puede atender por si misma.

La soberanía popular nunca puede ser enajenada o dividida. En una democracia republicana los representantes políticos y magistrados sólo pueden ser comisarios o mandatarios. Tanto la aplicación de las leyes generales a cada lugar concreto, como la deliberación local, se ejecutan mediante la acción directa de la ciudadanía.

Es la “libertad de los antiguos”, es decir, aquellos derechos y deberes de participación y comunicación política que posibilitan la autodeterminación de los ciudadanos, que no otra cosa es la “virtud” sino el autogobierno en lo público, asumiendo responsabilidades en la participación directa en los asuntos públicos y en lo privado, partiendo de la independencia material para vivir y trabajar con dignidad y respeto, “sin permiso” de terceros.

Esas son las bases de la democracia republicana, según mi modesto parecer, que desde la democracia ateniense hasta Jefferson y Paine, apostó siempre por la independencia material como criterio de ciudadanía plena, por lo que se excluía de la libertad republicana a los esclavos y a los económicamente dependientes. Pero que, con el ala democrático- plebeya de la Revolución Francesa, con Robespierre, Saint-Just, Marat, va a llegar a la “fraternidad republicana”, es decir, a la exigencia de la universalización de la libertad y la igualdad republicana a todos, incluidos los esclavos de las colonias y los asalariados de la metrópoli. Ese “derecho a la existencia” universal lleva consigo una reestructuración radical de los institutos de la propiedad privada de lo que Robespierre llamaba una economía política tiránica. Y en ese sentido, a partir de 1848, el socialismo se configura como continuador del republicanismo democrático igualitario. No en vano Marx definió al socialismo como “asociación republicana de productores libre e iguales.”.

Para llegar, en la práctica, a una democracia que pueda parecerse a ese modelo es necesario la creación de un moral pública republicana, que no tiene nada que ver con la moral individualista del liberalismo, de una cultura que afirme la libertad como no dominación y como autodeterminación individual y colectiva, creada mediante la instauración de instrumentos que posibiliten y fomenten la praxis de la participación directa en la actividad política pública, porque para tener derechos hay que ser ciudadanos activos.

Y también ese “ethos” republicano depende de que la Res Pública garantice la felicidad de sus ciudadanos mediante sus leyes, es decir, un Estado neutral –laico- ante los poderes privados de todo orden, pero activo, no un Estado liberal abstencionista, que asegure la educación, la sanidad, un medio ambiente adecuado para todos, fomente formas alternativas de propiedad social-republicanas y asegure instrucciones de protección social que doten de seguridad económica a todos los ciudadanos y hagan reales las libertades formales, permitiendo a los individuos, sobre todo a los más vulnerables, hacer frente eficazmente a las situaciones de dominación.

Disculpen por la extensión de la dúplica.


S&R.

Pedro M. González dijo...

Estimado oftalmólogo:

Agradezco y acojo con alegría su discrepancia (será cosa de mi liberalismo suicida).

Efectivamente la República se identifica con una forma de gobierno, que no puede ser sino democrática. El problema es definir técnicamete la democracia y los conceptos que inequívocamente encierra. Así, por ejemplo, donde no hay separación de poderes, no hay constitución.

En su brillante disertación que desgrana con buena lógica, incurre sin embargo en concepciones totalemtne antiliberales que achaca sin embargo a los liberales como suyas y que me resultan inaceptables, tanto como LIberal como Republicano. El decir que "para la tradición liberal la República se identifica con una forma de Estado o de Gobierno, concretamete con un conjunto de organismos burocráticos separados de la sociedad civil a través de los que se ejerce y se ordena toda la actividad política que se ejecuta sobre la sociedad (sic.)" resulta del todo equivocado, y no se si dotado de algo de mala uva.

Efectivamente:

1.- El Republicanismo Constitucional diferencia nítidamete la forma de Estado de la de Gobierno, sin que sea válida la identiifcación que Vd. realiza. Efectivamente concebimos EL REPUBLICANISMO COMO FORMA DE ESTADO, NO DE GOBIERNO, como garantía de las libertades colectivas o públicas de la intervención ciudadana en la vida pública y unica forma de constituirse la sociedad civil en sociedad política.

2.- Calificar de obra de ingeniería social, dirigismo y ordenación política al liberalismo desde una crítica claramente socialista resulta cuanto menos desconcertante a estas alturas.- Precisamente el Republicanismo Constitucional persigue la constitución de la sociedad civil en sociedad política de abajo hacia arriba con la garantía de la representatividad y la independencia en la separación de poderes, no la ordenación social con timoneles de la revolución, como planta de invernadero.

Si desde el punto de vista netamete liberal hablaramos, llamar ingeniero social, planificador y dirgista a alguien que consecuentemete así se defina, desde un pensamiento socialista, resulta de traca.

3.- Habla seguidamente de Soberanía Popular. Sin embargo yo prefiero hablar de ejercicio ciudadano del poder político, y ello por lo hueco de aquel concepto. Sin ir más lejos nuesrta "santa" constitución dice que esta reside en el pueblo, cuando en relaidad lo hace en los partidos políticos.
El sentido republicano constitucional (si quiere definirlo como liberal por oposición al suyo, no tengo inconveniente, aunque otros que piensan como yo aborreceran del término) garantiza la constitución de la sociedad civil como política, de ahí que creo que no ha entendido Vd. a D. Antonio García-Trevijano en absoluto, pues no se trata de la construcción de una "sociedad política intermedia", como Vd. dice, sino la verdadera conversión de la sociedad civil en la política.

3.- Su texto refleja un concepto sesgado de la libertad, diferenciando libertades por categorías, al parecer unas más admirables que otras. Sin embargo la libertad es un valor absoluto sobre el cual no cabe sesgo ideológico. O se acepta o no. Estará de acuerdo conmigo en que, por ejemplo, la tendencia conservadora tras la estigmatización de la fuerza y el totalitarismo, es asumir el liberalismo económico, olvidando el político.

Sin embargo, amigo mío, la supresión o limitación de la libertad política lleva irremisiblemente a la correlativa en la econóica y viceversa. Le recomiendo la lectura al respecto de L. von Mises ("La Acción Humana" y "El Socialismo"), donde aborda el problema de la libertad y la información práctica como motora de la organización social o primeramente para que no se le haga tan indigesto a F.A. Hayek (de más fácil lectura), en su "¿Porqué no soy conservador?".

Desgraciadamente la economía sigue siendo una ciencia con sus axiomas y principios objetivos ajenos a la voluntad de quienes se someten a sus reglas.

Me estoy extendiendo una barbaridad, por que paro aquí, dejando mil cosas en el tintero y deseando mantener esta conversación más allá de estas líneas. En cualquier caso, le transmito que puede estar tranquilo, ya que no está en nuestra idea suprimir la educación ni la sanidad públici, ni quitarle el pan a los niños de la mano, solo una confianza en la capacidad ciudadana que solo la libertad puede hacer brillar en su plena capacidad.

Me despido amistosamente de Vd. y ya que dice que "el "ethos" republicano depende de que la Res Publica garantice la felicidad de los ciudadanos", me permito recordarle una frase que pronunció su querido y admirado mío paciente, que decía así:

"LA LIBERTAD NO HACE MAS FELICES A LOS HOMBRES, LOS HACE SIMPLEMENTE HOMBRES".

Pues eso.

Salud y República

PD.- Si se apreciara mi ausencia en días sucesivos, es debido a mi descanso "pontonico". No sea que nadie se haga aquiescencias imposibles con mi silencio tras futuras intervenciones.

Aviraneta dijo...

PARA el Oftalmólogo:

No me encaja bien esa "continuidad" del republicanismo antiguo con Paine, con Robespierre y luego con Marx. Una línea de continuidad histórica que nos llevase desde Pericles a Robespierre y a Lenin y Stalin, no me parecería bien construida en ningún caso.

Y es que el centro del debate, en este caso, me parece que se sitúa en este punto: o úna República establece el Reino de los Cielos en la Tierra, o es una República que no merece la pena. Una posición ésta que no es tan "izquierdista" como se puede pretender: Felipe González dijo alguna vez, o sugirió, que era preferible una Monarquía "de izquierdas" a una "república de derechas"

Es éste un punto de vista que ya tuvieron los Cantonales de 1873 y los revolucionarios de 1934. En ambos casos el resultado final fue el mismo: nos quedamos sin República.

Y es que lo que en realidad sostenemos los republicanos (los repùblicanos a secas, sin color ni grito que no sea la democracia), es la gran mentira de que el Parlamentarismo sea democracia. Es tiranía.

El Parlamentarismo (británico) fue la razón que motivó la Revolución Americana (1776), por las insuficiencias democráticas de dicho Parlamentarismo. Y fue también el Parlamentrarismo el gran enemigo de la Reforma Constitucional USA de 1787.

Y, curiosamente, fue el Parlamentarismo la "medicina reaccionaria" que se impuso a Francia en 1815 (Carta Constitucional de Luis XVIII) y a España en 1834 (Estatuto Real),m frente a las Monarquías Constitucionales (con división de poderes) establecidas en la Constitución Francesa de 1791 y en la Constitución de Cádiz de 1812.

Y, más aún, la muerte de la Revolución Francesa fue causada por el Parlamentarismo extremo de la Dictadura de la Convención Jacobina (1793-1794). El Parlamentarismo ha logrado ser, a veces, muy parlamentario, pero nunca ha sido demcrático.

Esa es primera y más poderosa razón del republicanismo hoy en día: la de hacer la democracia, no la de hacer la justicia social absoluta en este mundo. Porque la democracia ha sido hurtada en España, desde luego, y en toda Europa. La situación en todo el Continente, a estos efectos, es muy similar.

La falta de representatividad de los todopoderosos Parlamentos de Europa se vió el año pasado en los referendos sobre la Constitución Europea. Lo que levantaba el entusiasmo de mayorías parlamentarias del 90% y más, no obtenía siquiera mayoría simple (50% más 1) en un referendum. Del Estuto de Cataluña, dejar sólo la referencia de las diferencias abrumadoras entre el voto del Parlamento de Cataluña y el voto de la población de Cataluña.

Salud y República

Ricardo dijo...

Para: sobrepresosyperseguidospoliticos@gruposyahoo.com, redpopular@yahoogroups.com, graciasaznar@yahoogroups.com, redamericana@yahoogroups.com, absurdarevolucion@yahoogroups.com, mporlademocracia@cantv.net, paraelmundo@cantv.net, noticiasmilitares@yahoogroups.com, venezuelapostula@gruposyahoo.com, ResistenciaCivil-El_Trigal@gruposyahoo.com, grrryabasta@yahoogroups.com, VenezuelaEnEspana@gruposyahoo.com, alianzavenezolanaexterior@yahoogroups.com, heroinasvenezolanas@yahoogroups.com, DesobedienciaCivil@yahoogroups.com, retoma_la_democracia@yahoogroups.com, foro_venezuela@gruposyahoo.com, libertademocrata@gruposyahoo.com, oposicionvenezolana@gruposyahoo.com, VenezuelaEs-NoEndosable@gruposyahoo.com, politica_internacional@gruposyahoo.com.ar, unidadvenezolana@gruposyahoo.com, venenmiami@yahoogroups.com, resistenciacivilexterior@yahoogroups.com, Navegantes_en_la_Resistencia@gruposyahoo.com, Antichavismo@gruposyahoo.com, movimientofederal@gruposyahoo.com, UPLA-VEN_USA@gruposyahoo.com, sociedad_civil_de_ciudad_guayana@yahoogroups.com, CoalicionDemocratica@yahoogrupos.com.mx, escribidores@gruposyahoo.com, libertadplena@gruposyahoo.com, gentedesoluciones@gruposyahoo.com, MovimientoCiv-Mil@gruposyahoo.com, upaf@yahoogroups.com, democraciaactiva@gruposyahoo.com, BorgesPorVenezuela@yahoogroups.com, venezolanosencanada@gruposyahoo.com, AmericoMartin@gruposyahoo.com, UPLA-VEN_Opinion@gruposyahoo.com, Decide_tu_futuro@yahoogroups.com, Robert_Alonso@yahoogroups.com, EleccionesLimpias@gruposyahoo.com, comandovzla-350ya@gruposyahoo.com, diaspora-chilena@yahoogroups.com, AlianzaMilitar-porVenezuela@gruposyahoo.com, recivex_sandiego@yahoogroups.com, catalanespanyol@yahoogroups.com, venezuela_en_colombia@yahoogroups.com, Resistenciacivilexterioraustin@yahoogroups.com, recivexoklausa@yahoogroups.com, VenezolanosOnLine@yahoogroups.com, verdadsinrencor@gruposyahoo.com.ar, radiolibertadaltamira@gruposyahoo.com, antimordazaexterior@yahoogroups.com, SCO@yahoogroups.com, una_venezuela_posible@yahoogroups.com, veedores@yahoogrupos.com.mx, bolivia-politica@gruposyahoo.com.ar, sociedad-humana@gruposyahoo.com.ar, Enlace_Mexico@gruposyahoo.com, Derecha_Autentica@gruposyahoo.com.ar, xarxaxbolivia@yahoogroups.com, eurollajtas@yahoogroups.com, discurso-pro-cubano@yahoogroups.com, cuba-politica@yahoogroups.com, cuba_catolica@yahoogroups.com, politicaconosur@gruposyahoo.com, orgnizandoresistenciavzla@gruposyahoo.com

aquí os doy expansión por hispanoamèrica y que ellos aprendan republicanismo si les hace falta ¿que es la federalidad para ellos?

joel dijo...

Está muy bien.

Empezamos constatando que la desintegración de la nación española lleva consigo la fractura de los partidos que consiguieron incrustarse en el régimen que sucede a la dictadura bajo la forma abyecta de monarquía bi-borbónica.

Por seguir constatando, se señala una cierta paradoja: el reconocimiento de la división de la nación, previo a su troceamiento, estaba formalizado en ese engendro legislativo del 78, que algunos todavía confunden con una constitución, demo-qué?

La consecuencia de ello no era difícil de prever. Lo que podría sorprendernos, visto en retrospectiva, es que se haya tardado tanto en llegar a la fase actual, que apunta hacia una balcanización: croacia /catalonia; bosnia/ euskadi; quién se pide el papel del milosevic?; montenegro/ galiza ¿por qué no?; y así.

Ahora bien, resulta curioso que a nadie parezca importarle mucho lo que plantea Publius. Y nos enredemos en una discusión académica, de alto nivel y tono, en torno a un falso dilema:
Presidencialismo o Parlamentarismo. Pues lo diga quien lo diga, y por más citas culteranas, lo que se está discutiendo no es otra cosa que la división de poderes.

Lamentable, el ultra parlamentarismo del “oftalmólogo”:
· Y si pudiera ser de partido único, mucho mejor. Y con la participación popular en la escenografía, pues también.¿no es cierto doctor?
· Ya lo dijo Alfonso Guerra, maestro en enjuagues y recuentos de votos, gran ideólogo socialista y federal. Doctor, dele tiempo a Pepinho que, a buen seguro, no le defraudará.

Admirable, la defensa de la Democracia Política que hacen Aviraneta y Pedro González en torno a la República Constitucional, según formulación de D.Antonio García Trevijano, adoptada por el Club Republicano recientemente.

También, agradecer a Pedro González su, siempre necesaria, mención a que la libertad política nos conduce de la condición de súbditos a la categoría de persona humana. Ahí es todo. Nada que ver con felicidad, fidelidad, afabilidad y otras cursiladas semejantes.

joel (Club Republicano 3)

germanicus ( CR3) dijo...

La idea de Republica no es solo ni se limita al rechazo a la institucion monarquica en si,sino que alcanza a todos los sectores que la sostienen y con ello procuran el mantenimiemto de un sistema que permite la concentracion del poder en una minoria (familia real,grupos poderosos economicamente y socialmente,partidos politicos domesticados,Iglesia etc...lo que es el germen de situaciones abusivas y de lucha por su control. La alternativa republicana propone otro modelo basado en la participacion,el reparto de los poderes y su cercania al pueblo.Utilizando las palabras de Fernando Garrido a mediados del siglo XIX, el republicano se confiesa hermano (en sentido laico claro) de todos los hombres,servidor de los debiles y oprimidos,amante de la paz, y enemigo siempre del privilegio y de la injusticia. Como podeis ver nuestros ideales republicanos nos llevaran a intentar conseguir una nueva sociedad mas libre,mas justa,y democraticamente mas avanzada. Salud y Republica.

Cromwell dijo...

Estimados amigos, como todo lo artificial, al edificio de la restauración-transición se le están agrietando los pilares. Estamos ante el mismo modelo Canovista, pero como dicta la máxima, la historia se repite como farsa. Nuestros próceres, ni siquiera llegan a la altura intelectual y política de aquellos Sagasta y Cánovas. El resultado no puede ser peor. Lamentable. Todo el entramado cruje. Las cuentas pendientes empiezan a reaparecer como en los peores sueños. Los apaños y cataplasmas planteadas en la Transición se pudren y dejan paso a toda clase de "infecciones" en el cuerpo nacional. Algunos pensaron que los nacionalistas-separatistas se conformarían con una ley electoral que les sobrerepresenta en el Parlamento. Que se conformarían con unas leyes, que entre otras cosas les entregaría una de las armas más poderosas: la enseñanza. El resultado, buena parte de los nacidos desde 1979 han sido enseñados en en el mito y la leyenda. Se han suprimido las mil y una noches a cambio de dar entrada a las obras completas de don Sabino y otras historias. El resultado: España no existe, pero sí un conjunto de 17 pseudonacioncillas con ínfulas imperiales cada una. La ambición de poder y la escasez de miras políticas de muestros próceres hacen el resto. Con tal de aferrarse al cargo, la limusina y los privilegios del poder, se pacta con quien sea y se pagan las letras que sean necesarias. No importa que estén comprometiendo la viabilidad de esta nación y que el futuro no nos vaya a deparar nada bueno. En definitiva, como todo lo artificial, el suflé se está desinflando. Y como buen republicano, me pregunto: Y qué opina el Rey de todo esto...

S & R

Pla dijo...

Estimados amigos:

Aunque sea persistir en el desvío, no puede dejar de agradecerse la polémica suscitada por OdA (Oftalmólogo de Azaña). Pero sólo añadiré una cosa más.

El fin del Estado no es la felicidad de los individuos. Como mucho será el de asegurar la libre búsqueda del camino de la felicidad por cada uno. Los sueños autoritarios, religiosos, políticos o de utopismo social generan totalitarismo cuando deciden que nos van a hacer felices a todos y, el que no, al paredón, a al guillotina, a la Sibería, o a cortar la caña, etc...

Pretender hacer felices a los hombres es el camino más seguro para sujetarles con cadenas. La felicidad es algo demasiado íntimo, demasiado personal, como para que nadie vaya a objetivarlo.

S&R

Aviraneta dijo...

Y ya que se ha ahblado tanto de la separación de poderes, no vendrá mal recordar que nuestro amigo y compañero Pedro López Arriba acaba de publicar un breve artículo en el Blog de Trevijano, titulado "Sentido del Presidencialismo". Un texto clarificador sobre la separación de poderes.

Salud y República

Publius dijo...

A mí también me ha parecido muy interesante el debate sobre el republicanismo que han suscitado las intervenciones del Oftalmólogo. Pero, como dijo Joel, nos hemos ido del tema.

Por retomar el hilo, creo que la experiencia organizativa de los Partidos de Estado nacionales (PP, PSOE, IU) es muy ilustrativa. Han intentado recrear en sus respectivas organizaciones la estructura de un Estado que cada vez se disulelve más. Con ello han definido modelos organizativos que han terminado por ser "disolventes" para esos mismos partidos.

En orden a la organización del Club Republicano, y no digamos en lo que se refiera al Movimiento Cívico por la República Constitucional, no se puede incurrir en esos mismos errores.

S & R

El oftalmólogo de Azaña dijo...

Apreciado Pla:

Cuando aludía a la felicidad garantizada por la Res Pública no era con un proposito totalitario.

Me referia al sentido que se le daba, corríjame si me equivoco, en la Declaración de Derechos de Virginia, esto es, "vida buena", en sentido republicano: libertad como autogobierno, ausencia de dominación, virtud cívica y un mínimo de seguridad material y económica para que la libertad y la igualdad sean reales y universales.

Y esa "vida buena" no puede obtenerse, ni en lo público ni en lo privado, si la leyes de la República no van dirigidas al bien común y al interés general.

Por ello el Estado debe interferir, de forma no arbitraria, es decir, con arreglo al principio de legalidad, para evitar situacinoes de dominación de unos grupos sobre otros o de unas personas sobre otras.

Un republicanismo democrático e igualitario no puede cerrar los ojos ante las innumerables formas de dominación, compatibles con los derechos formales liberales, que se producen en la sociedad civil: en el mundo económico, en el ámbito de la empresa privada, en las relaciones familiares o de género o, sin ir más lejos, dentro de los partidos políticos.

Y aquí termino. No quiero distraerles más en su lucha contra la partitocracia corrupta que está poniendo al borde del abismo la soberanía nacional.

Salud y buena suerte.

El orzuelo de Azaña dijo...

Apreciable OdA:
Vd. ha escrito: "Un republicanismo democrático e igualitario no puede cerrar los ojos ante las innumerables formas de dominación, compatibles con los derechos formales liberales, que se producen en la sociedad civil: en el mundo económico, en el ámbito de la empresa privada, en las relaciones familiares o de género o, sin ir más lejos, dentro de los partidos políticos."
Acabáramos Sr. OdA, usted lo que propone es algo muy querido para la izquierda nacional, Vd. propone un nuevo evangelio, una nueva salvación; para ustedes, igual que para los grajos eclesiales, el hombre que es imperfecto por naturaleza, no puede perfeccionarse por sus propios medios y necesita la revelación y la posterior salvación por los nuevos monjes siniestros dispuestos a ello; separando, como en el evangelio a los hijos del Dios Zurdo de la raza impura de los diestros. A los buenos e inocentes paletos de los viles españolistas y a los republicanos sin etiquetas de los republicanos de izquierda (los pata negra del republicanismo).
No solo hay que legislar una república democrática e igualitaria, sino que hay que controlar la economía, el trabajo, la familia y las relaciones interpersonales, de género dice Vd. y la bragueta ajena si se tercia, que seguro que sí.
Y eso es lo que apesta de la siniestra partida, que habiendo demostrado su trágica inanidad para lograr un futuro decente para los españoles, bastardeando una república que debía haber sido de todos, sacrificándola a unos cerriles impulsos revolucionarios dictados desde fuera de España; condenándonos a los españoles de entonces y a los que vendríamos después a la dura dieta de mierda franquista y católica que ha acabado por conformar la dieta tradicional española y nos ha rebajado a lo que somos ahora, a treinta y pico años de que gloriosamente muriéramos al monstruo en su cama, como los chilenos hoy en día.
Definitivamente fray OdA, convénzase que los españoles debemos organizarnos, ojalá al trevijano modo, por nosotros mismos, sin salvadores ni canónicos ni seglares. ¡Peste de salvadores!
Viva la III República Española, constitucional por supuesto y abierta a TODOS sin exclusiones.
EodA

girondinoCR3 dijo...

La Republica Constitucional,por su sola existencia no sera nada mas, ni nada menos que el comienzo de anclaje para lograr una sociedad mas libre, mas igualitaria, y mas solidaria. Tampoco creo que espereis que una vez proclamada la Republica, esto se va a convertir en Jauja, si no vamos a tolerar, la injusticia y la desigualdad... recordad somos republicanos seguiremos luchando siempre porque siempre habra empresarios y no empresarios cabrones,especuladores, insolidarios, estafadores, abusones etc Creo que como al pobre Quijote no nos van a faltar molinos, gigantes, e hijos de puta a los que enmendar. Como racionalista y republicano que supongo que sera el horzuelo,espero que no caiga en las gilipolleces del buen salvaje y recuerde tambien a Hobbes, para evitar que los que van de lobos se pasen con el resto de ciudadanos, estaremos los republicanos...los de izquierdas, los de centro y los de derechas. viva España y viva la Republica.

germanicus CR3 dijo...

Pobre Pinochet, con su capa, sus gafas oscuras( pa que no sepas donde lleva er puñal) o el espadin, sus charlas ¿porque los matarifes de republicas,tienen la voz aflautada como Farinelli? sus entorchados... todo a la mierda, recuerdos en la mierda a su admirado Franquito. Ojala la tierra les pese, con algo del peso de sus crimenes. Saludos tambien para los democratas cristianos chilenos, gran ejemplo moral de colaboracion democratica, al premio de la paz: Sr kisinger,a su socio Sr Nixon y a tantos otros democratas que nos jodieron la juventud por sus hechos, y a los que no hemos podido ver colgados en nuestra madurez, que les den.. pero todos nos han vencido. Franco y Pinochet no fuimos capaces ni de largaros ni de entrullaros, malditos seais.

Ricardo dijo...

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www.cordobesesporlalibertad.org

Gustav dijo...

Gracias al Gral Franco, Espana se libro del stalinismo y de haberse convertido en una Albania, DDR o Rumania de Causescu . Franco salvo a millones de espanoles del Stalinismo.

La II Republica Espanola fue un fracaso total. Sus gobernantes no eran democratas , eran intelectuales que vivian a costa del pueblo esclavizado por ellos, pues no hicieron reformas fiscales para repartir los beneficios , como si hicieron en Escandinavia, sin insultar ni desproteger a los catolicos, clase media ni clase alta. La II Republicda fue destruida por sus gobernantes , ellos mismos enviaron al Gral Franco a aplastar a la clase trabajadora en Asturias enel 34 , ano en que empezo realmente la Guerra Civil.

La III Republica no existe, la monarquia de ahora es constitucional y votada en la Constitucion elegida por todos , asi la votaron todos los espanoles en 1978 .