Sin haberse evaporado aún el néctar salino que impregna mis barbas desde lo de Javier, un nuevo desaguisado conturba mis entretelas:
¡El amigo Lorenzo subyace en el lecho del dolor!, ¡otro republicano aquejado de ILT!
Para sobrellevar su congoja le receto una dósis de la película mexicana "Matando cabos" [clicando en la imágen] aunque, vigila, querido Lorenzo, el nivel de tus carcajadas, no te convienen esfuerzos...
Al resto, ojo al bajar escaleras y al cruzar las calles: Da un poco de "yuyu" la contumacia en la desgracia.