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05 diciembre, 2007

Cacahuetes



Leído en El Confidencial.com el 29/11/2007

Al Rey le toca el ‘premio Gordo’ de la Mutua, dotado con 750.000 euros.

En un año plagado de polémicas para la Casa Real española, Don Juan Carlos I ha sido el agraciado en la primera edición del Premio Mutua Madrileña 2007, la recompensa mejor pagada de los premios españoles hasta la fecha. Curiosamente, Su Majestad recibirá el galardón tres días antes de que los niños de San Ildefonso canten los números de la Lotería Nacional.

El premio ha sido concedido por unanimidad “en reconocimiento a su trayectoria y su compromiso con la mejora de la sociedad”, según la propia Mutua. El Jurado, compuesto por Reales Academias y presidido por José María Ramírez Pomatta, ha destacado que los más de 30 años de reinado de Juan Carlos I constituyen “el periodo más largo de paz, estabilidad, libertad, progreso y cohesión social de nuestra historia”.


Al leer esta noticia me acordé de cuando era pequeño y me llevaban al Zoo, la jaula de los monos siempre estaba rodeada de grupos de chiquillos arrojándoles los cacahuetes que una mujer vendía en los aledaños a la misma. Yo también les eché cacahuetes a los monos, los animalitos lo agradecían obsequiándonos con sus "monerías".

Encuentro un cierto paralelismo con la costumbre que tienen los plutócratas españoles de abrumar al rey con sus "desinteresados" obsequios; efectivamente, los sucesivos "Fortunas" y "Bribones" e incontables agasajos de todo tipo vertidos sobre la primera magistratura española, se me asemejan a los puñados de manises con los que los crios de antaño "fusilábamos" a los macacos en el antiguo jardín zoológico del Retiro de Madrid.

Este último galardón otorgado, aúna la ordinariez de dar dinero al rey, que no lo precisa, con la sospecha de que detrás de tanta generosidad se ocultan propósitos inconfesables. Por otra parte el motivo aducido para el obsequio real es sorprendente, "su trayectoria y compromiso con la mejora de la sociedad" es decir, por cumplir su cometido. Un castizo diría que se lo han dado por el morro. Lo dicho, una horterada.

Tengan cuidado, munífices monárquicos, corren ustedes el peligro de sepultar el objeto de sus amores bajo una montaña de "cacahuetes en metálico", no vayan a hacerle daño...

Krlos Vilamallén