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25 enero, 2011

Dilapidando que es gerundio



Recientes publicaciones (como las realizadas por la Fundación Progreso y Libertad) han puesto sobre la mesa el “sobrecoste” de los servicios públicos prestados por las Comunidades Autónomas (26.000 millones de euros anuales) y por las Entidades locales (mas de 5.000 millones de euros al año), utilizando un sencillo análisis de eficiencia comparativa con las que mejor los prestan. Muchos informes de analistas independientes, añadiendo el Estado y las instituciones que funcionan bajo su paraguas, están poniendo al desnudo nuestras vergüenzas y elevan dicho “sobrecoste” al 7-9% de nuestro PIB (PIB estimado en 2010: 1 billón de euros aproximadamente). Así de fuerte es la realidad.

De golpe, como caídos de un guindo, una parte de nuestra sociedad política (políticos prejubilados como J. M. Aznar, políticos en excedencia, como Jordi Sevilla, que abogan por soluciones “federalizantes”, articulistas que raspan la cáscara sin mostrar el fruto o tertulianos ligeros de lengua y duros de mollera, y demás perlas cultivadas en conchas partidocráticas) se ha dado cuenta que nuestra organización territorial del Estado es un modelo insostenible y que las competencias normativas de los parlamentos y gobiernos regionales han embarullado las reglas del juego de nuestra sociedad civil hasta tal punto que han fragmentado la unidad del mercado nacional y frenan nuestro desarrollo económico.

Todos se rasgan las vestiduras ante las instituciones replicantes de los 17 miniestados (Parlamentos, Cámaras de Cuentas, Consejos consultivos, Defensores del Pueblo, Agencias Tributarias, Televisiones, Departamentos-Ministerios con infinidad de asesores, etc.), ante la proliferación de toda clase de guaridas burocráticas* (empresas públicas cuyo único cliente es la propia Comunidad o cuya actividad es semejante a la que realiza el órgano administrativo del que dependen y una variopinta fauna de entes cuya única finalidad es premiar a su clientela o esconder deudas públicas) y ante la inmensidad de gastos suntuarios, lujos desmedidos y subvenciones por doquier.

Esta pandilla de ganapanes nos está hundiendo y nadie levanta la voz, como están haciendo los habitantes de Túnez. Solamente algunos grupos gritan su desesperación ante las puertas de este “régimen político”: los funcionarios andaluces se rebelan ante la “funcionarización” de los empleados en la administración institucional paralela de la Comunidad Autónoma de Andalucía (esas guaridas burocráticas que más arriba comentamos, ver sus Presupuestos para 2011* ) que emplea a cerca de 30.000 personas, y muchos ciudadanos murcianos se rebelan ante los recortes presupuestarios para pagar los banquetes del próximo pasado.

Sigamos su camino y proclamemos un cambio radical de este Estado de partidos insostenible que silencia nuestra ruina y succiona nuestra prosperidad.

Lorenzo Alonso (en Diario de la República Constitucional 25.01.2011)

21 septiembre, 2010

FINANCIACIÓN DE LOS PARTIDOS



“Para CNT el coste de la crisis debe recaer sobre los que la han creado, que no son otros que las entidades financieras y las inmobiliarias; pero como no será suficiente para tapar el déficit, CNT propone que el sueldo de los políticos -de todos- sea igual que el de los funcionarios a quienes van a rebajar el salario, al fin y al cabo dicen que trabajan para los ciudadanos; la eliminación total de cualquier tipo de subvención a sindicatos y partidos;”. He transcrito el texto de la Confederación Nacional del Trabajo sobre su posición ante la Crisis, con Mayúscula.


   Según el texto de los anarquistas; que quienes marean la perdiz en los medios de comunicación; los que se nutren de la desgracia de los ajenos: tienen nombre y apellidos en este Circo. Si es cierto que en el ámbito internacional culparíamos a Paulson y Soros; en el ámbito nacional, culpables son los que hasta ahora no quieren poner remedio como mínimo al cambio de una Constitución a otra mejor presentada. Según la idea que Jesús Neira, Ramón Peralta, Antonio García Trevijano, Club Republicano T.R.ES., y otros autores tratan en el Derecho Administrativo. La crítica expuesta no ahorra nada:


        ”El Tribunal de Cuentas señala tres anomalías fundamentalmente. La primera y más general es la opacidad y el caos que envuelve las operaciones financieras de los partidos. Pero a pesar de esta dificultad el Tribunal ha podido señalar dos más excepcionalmente graves. Por un lado la existencia de operaciones que no han sido objeto de amortización en los plazos previstos. Esto significa que pólizas millonarias ya vencidas duermen en un cajón sin que el partido la abone ni renegocie su pago. Pero no hay compromiso expreso para su perdón. Así en 1999 esta partida supuso 26 millones de euros. Con ello la banca ejerce un control férreo sobre los partidos políticos, de tal forma que si estos ejercieran algún tipo de actividad contra sus intereses podrían ejecutar la deuda. ¿Qué partido político en España va a cuestionar los inmorales beneficios bancarios?. ¿Qué partido político va a cuestionar el blanqueo de dinero que hacen los bancos en paraísos fiscales?. Lógicamente no podemos esperar que la derecha política lo haga, pero ¿qué partido de izquierdas se puede llamar de esa manera estando hipotecado a la banca?....NINGUNO. Podemos hablar del “Partido Socialista Bancario Español” (Sector Polanquista) o podemos hablar de “Izquierda hipotecaria Unida” (Sector Botín). ¿A quién van a defender los partidos políticos? ¿Al pueblo o a Botín?.

Pero por otro lado existe una fórmula extrema de favor bancario que consiste en la condonación de parte de la deuda como consecuencia de acuerdos expresos o tácitos de renegociación de operaciones de crédito. Tal regalo supuso 9,8 millones de euros en 1997; 6,9 en 1998 y 2,3 millones en 1999. Esta condonación supone una violación expresa de la ley 3/87 de financiación de partidos. ¿Va a hacer algo el fiscal general?...NO. ¿Va a hacer lago el juez Garzón?...NO. ¿Va hacer algo... alguien?. Señalemos algunos significativos ejemplos. En 1999 el PNV vio borrada de un plumazo una deuda de 921.687 euros de capital y 608.433 de intereses. Eusko Alkartasuna se libró del pago de 843.373 euros de intereses. En 1998 al PSOE le perdonaron 5,8 millones de euros. Pero lo bueno del asunto es que de los 6,9 millones de euros perdonados en 1999, 6,8 eran sólo de intereses, lo cual significa que la banca sigue manteniendo la deuda del capital y por tanto no suelta de sus fauces a los partidos políticos.

Pero incluso aquellas formaciones que no tienen el favor bancario directo, según el informe del Tribunal de Cuentas, presentan un creciente endeudamiento. En 1999 el PP debía 15,7 millones de euros, más del doble que en su ejercicio anterior (6,2 millones). CiU alcanzaba en 1999 una deuda de 4,1 millones frente a los 293.000 del año anterior. El BNG duplicó su deuda entre 1998 y 99 pasando de 457.000 euros a más de un millón. El PCE disminuye su deuda en medio millón de euros entre 1998 y 99 pero el Tribunal de Cuentas afirma que esa regularización de la deuda con las entidades acreedoras no es porque se haya pagado sino porque ha transcurrido el tiempo y el acreedor no ha reclamado el pago, además esta regularización carece de la documentación que la acredite (¿Será el Oro de Moscú que esta regresando a España poco a poco?).

La banca nunca ha considerado la deuda de los partidos políticos como pérdidas sino como una inversión negociada. Sin hacer la historia financiera-política de la democracia en España, muy interesante en este sentido, podemos concluir la evidente adulteración de la democracia española:

  1. Los partidos políticos son aparatos burocráticos, de personas que viven de la política y no para la política como servicio al bien del pueblo. Es fundamental el acceso al poder y conservarlo ya que las prebendas aumentan considerablemente.
  2. Carecen de ideal y militancia que los sostenga, por ello siempre van a depender o de las subvenciones estatales que se autoconceden o de las subvenciones bancarias.
  3. Esto convierte a los partidos políticos, de todo el espectro, en sujetos serviles y dependientes de los poderes financieros y mediáticos, estrechamente vinculados.
  4. Los mecanismos legales, fiscales y judiciales para el control financiero de los partidos políticos están totalmente anulados en la práctica, por lo que se puede afirmar la existencia un estado de corrupción consentida generalizada. ley de Financiación no desarrollada, Tribunal de Cuentas trabajando con tres o más años de retraso... etc.
La retórica democrática de los partidos es falsa por ello es necesario plantearse generar una opinión pública verdaderamente democrática donde el pueblo realmente protagonice y gestione su vida personal y colectiva. Solidaridad.net- Fecha: 2004-02-27”.
        
       Guillermo Rovirosa, catalán de la tierra de Eugenio D`ors decía en su obra “¿De quién es la empresa? Sobre los Partidos políticos que éstos lo que demuestran ser son captadores de ideas, para alimentar ¿sus burocracias?.
     Para terminar, un detalle escrito por Narciso Perales, autor que junto a Ceferino Maestú, y otros militantes del mundo católico labraron los cimientos de Movimientos sociales en España:
      “Sí... nos reuníamos. Los comunistas ya no venían...Hablábamos. Hasta la Transición no hubo fuerzas...Apareció la Platajunta y esos inventos de Calvo Serer y otras personas que han desaparecido de la escena política... Muchos de esos políticos eran tolerados e incluso impulsados por las gentes de Franco, como Felipe González, becario de la Iglesia en Lovaina.
-          Y que incluso llegó a vestir la camisa azul...
Se ha dicho que el Rey o el Padre lo recomendaron a Willy Brandt...”
Ricardo de Santiago Unanua.

03 septiembre, 2007

AL VOLVER


Este año, la llegada del mes de septiembre no traerá un nuevo curso político exactamente. En España las novedades parecen haberse acabado hace mucho tiempo. Tan sólo regresarán a sus domicilios habituales los que pudieron ausentarse en el periodo vacacional. Los demás ni eso, pues seguirán donde han estado. Y tampoco regresarán los crecientes problemas de todo tipo que rodean a los españoles, porque esos problemas nunca se han ido. En el mejor de los casos seguirán igual, aunque lo más normal es que se habrán acentuado.

En la economía, el fin del ciclo de expansión se va alzando como amenaza sobre las rentas más bajas. Las subidas en los precios de la energía y de los alimentos no se ven compensadas por la lenta bajada del precio de la vivienda. La cortedad de los salarios tampoco se ve compensada por reducciones sensibles en la precariedad laboral y aumenta el desempleo. La Seguridad Social, cada vez más débil financieramente, tendrá que hacer frente a los anuncios demagógicos de nuevos gastos propios de las típicas promesas sociales de un periodo electoral.

Porque elecciones si que habrá, pero ¿a qué?, ¿a las humillantes listas cerradas por los jefes de la partitocracia que dejan sin representación institucional a los ciudadanos?, ¿al reiterativo juego de esas dos desastrosas opciones dinásticas, PSOE-PP, que no son opciones aunque sean muy dinásticas?

En España el fin del ciclo económico que se avecina se suma al fin del ciclo de la oligarquía partitocrática de los dos citados y sus acólitos nacionalistas, que siguen dispuestos a repartirse con presteza el presupuesto, a ocupar las poltronas y a complicarnos la vida a todos. En lo político seguirá acentuándose la crisis del sistema sin que por ello se planteen mayores problemas en los estados mayores de la partitocracia reinante. Pese a las alarmantes señales de ruptura y quiebra que afloran en todos ellos.

Y es que en la mayor parte de las oligarquías partidarias se extienden las querellas internas y se acentúa la disgregación. Así, tal como lo hemos visto durante los últimos meses y años, el PP y el PSOE, pero también el PNV y los ERC, EA, IU, CiU, etc..., continuarán desarticulándose y desestructurándose, a medida que los intereses de los caciques locales se sigan imponiendo a sus inexistentes estrategias generales. El ciudadano no cuenta, el país se da por amortizado y a la democracia, ni se la ve ni se la espera.

Es el momento de intensificar la difusión de los valores republicanos, de denunciar las imposturas y los abusos, de oponerse a los privilegios y a las mangancias de la Monarquía y sus acólitos, sean estos de “derechas” o de “izquierdas”. Zapatero y su PSOE no son mejores que Aznar y el PP no es alternativa a nada. Y los nacionalistas, por definición, no pueden aportar las soluciones generales.


Salud y República Constitucional

Publius (Miembro del CR3)