Mostrando las entradas con la etiqueta república. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta república. Mostrar todas las entradas

12 junio, 2011

Lo que importa


Debate Republicano publica el texto aparecido en el último número de Cuadernos Republicanos sobre la última obra de Antonio García-Trevijano. En estos momentos conviene centrarse  en los asuntos que verdaderamente importan.



LA TEORÍA PURA DE LA REPÚBLICA, DE ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO

La reciente aparición de Teoría Pura de la República ha sido el principal acontecimiento cultural del invierno de 2010-2011. Y casi me atrevería a decir que ha sido también el principal hecho republicano en esos últimos años, al menos en el ámbito de la teoría. Si bien, a este respecto, debe señalarse que la importancia teórica de esta obra desborda completamente el marco estricto del republicanismo, para situarse en el centro del mejor pensamiento político actual respecto a los grandes problemas de nuestro tiempo. Una posición central, por cuanto encara el análisis de la gravísima crisis política que se cierne sobre España y Europa en estos años primeros del siglo XXI.       

Y es que casi parecería que nada, absolutamente nada en esta originalísima obra, fuera casual.

En la portada, la reproducción de un clásico de la pintura flamenca del siglo XVI, el cuadro de Martín de Vos el “Rapto de Europa” (óleo sobre tabla de roble), que forma parte de la colección permanente de una de las más importantes pinacotecas de España. Se trata del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Es éste un museo realmente magnífico, lo que es más que notable ya que no carece de mérito ser un museo importante en pintura y escultura en un país como el nuestro, en el que se encuentra el Museo del Prado, con cuya sede, por cierto, guarda un sensible parecido el edificio del bilbaíno.

El cuadro procede de una donación de D. Horacio Echevarrieta (1870-1963) al museo de la Villa del Nervión, en 1919. Fue éste singular personaje un notable empresario de estirpe y tendencias republicanas. Su padre fue uno de los firmantes, en 1869, en Éibar, del Pacto Federal, en representación de Vizcaya. Y él mismo ganó en 1910 un escaño de diputado en Cortes por esa misma demarcación, dentro de la Conjunción Republicano-Socialista. Y mantuvo la condición de diputado hasta 1918, si bien en los últimos años en las filas del Partido Republicano Radical. Pero D. Horacio fue también el creador de “Iberia Líneas Aéreas” (1927), que le fue expropiada en 1944. Y fue el constructor del buque escuela de la Armada Española “Juan Sebastián Elcano”, o el creador del “Submarino E-1” (antecesor de los célebres U-Boot alemanes de la Segunda Guerra Mundial), con el que se arruinó. Y también fue el negociador de la liberación de los prisioneros españoles capturados en 1921, tras el desastre de Annual (Marruecos), rescate en el que se gastó de su bolsillo 5.000.000 de pesetas de las de entonces. Y fue muchas cosas más. Defraudado por los republicanos de 1931, y depurado por el franquismo, murió pobre y olvidado en Baracaldo, en 1963.

El rapto de Europa es, igualmente, uno de los grandes temas clásicos de la mitología griega que ha sido representado muchísimas veces en vasijas, vasos, mosaicos y cuadros. Tiziano, Rembrandt, Rubens, Veronés, Luca Giordano, François Boucher, Gustave Moreau, Picasso, Botero, y un largo etc., así como el citado Martín de Vos, lo usaron en sus composiciones pictóricas como motivo. Europa, hija de los reyes de Sidón (Fenicia), secuestrada por Zeus transfigurado en toro para enmascararse, es transportada a Creta. Allí, de su unión con el Padre de los Dioses, nacerían Minos, Sarpedón y Radamantes, según se cita en los fragmentos de Hesiodo, en la Ilíada, o en la Historia de Herodoto, textos todos ellos en los que se menciona el mito, si bien con variaciones, Posteriormente, el mito sería recreado por el romano Ovidio en las Metamorfosis, y dejó rastros en la Eneida de Virgilio, y en la Divina Comedia de Dante. La Europa de la mitología, al igual que nuestra Europa actual, que toma su nombre de la consagrada por el mito, también fue víctima de un secuestro.

Antonio García-Trevijano Forte nació en Granada, el 18 de julio de 1927. Su presencia activa en la política española data de los años 60’ del pasado siglo, en los que se reveló como un demócrata antifranquista en los ambientes de oposición a la dictadura, en los que pronto destacó por su energía y por su gran capacidad para el análisis y para la acción. Es también un republicano de estirpe y de tendencia. Pero es, sobre todo, un republicano confeso y convicto y, mucho más aún, es un republicano de convicciones y de ideas. De grandes ideas y de grandes ideales. Hijo de Registrador de la Propiedad ganó las oposiciones de Notario, una profesión apacible y respetable a la que su carácter rebelde le llevaría a renunciar en 1960, para dedicarse desde entonces al ejercicio de la abogacía y a su gran pasión, la política.

En 1968 fue el artífice de la comparecencia en Madrid de Jean-Jacques Servan-Schreiber, el gran oponente en Francia al “gaullismo”, lo que le valió el ser reconocido en los ambientes de oposición a la dictadura franquista. Seis años después, en 1974, organizó la Junta Democrática de España, integrando en la misma a los principales grupos contrarios al régimen de Franco, siendo elegido Coordinador de la misma, en reconocimiento al notorio liderazgo que ejercía en los medios de la oposición democrática. En esa condición  compareció ante el Parlamento Europeo de Estrasburgo para presentar en Europa a la principal organización antifranquista, en los momentos en que la dictadura se tambaleaba para finalmente caer. En 1976, en un paso más, se convirtió en el líder de la ruptura democrática para España, al conseguir la integración de la Junta Democrática con la Plataforma de Convergencia, uniendo así a toda la oposición antifranquista, y siendo elegido Coordinador de la nueva entidad.

Pero la salida de la dictadura española no siguió el camino de la ruptura democrática, sino la senda de la reforma interna del franquismo. Y en esa tesitura, García-Trevijano se vio primero abandonado y después traicionado, por los mismos partidos políticos que hasta entonces lo habían reconocido como su principal líder. El final de aquella historia es bien conocido. El régimen de la Transición sucedió al régimen de Franco con el heredero del dictador, el rey Juan Carlos, como cabeza visible de la nueva situación. García-Trevijano recibió los mayores denuestos, descalificaciones, injurias y agresiones, siendo incluso encarcelado para facilitar los pactos de la reforma política, y la monarquía parlamentaria se asentó para largos años con la Constitución de 1978. Fue hace unos 35 años. Yo lo vi y lo viví.

Y, sin embargo, García-Trevijano fue capaz de sobreponerse a tan durísima prueba. Derrotado, pero no vencido, mantuvo la cabeza serena y volvió a retomar el comienzo de la obra perdida, en lo que ya luego ha sido la obra de toda su vida. Perdió, sí, pero no por ello dejó de lanzarse de nuevo valientemente a la pelea, sin importarle para nada lo que había sido y lo que ahora era. Más curtido, experto y sabio, siguió participando activamente en casi todas las iniciativas de denuncia de la corrupción subyacente a la reforma franquista de Suarez, y en el desenmascaramiento de la acrecentada corrupción y de las prácticas autoritarias de los gobiernos socialistas de Felipe González (1982-1996).

Y poco a poco, sin abandonar nunca el activismo propio de su compromiso democrático, el veterano militante antifranquista se alzó también como un pensador político de la mayor altura. Dos grandes obras, como lo son El Discurso de la República y Frente a la Gran Mentira, así como otras más, alguna de ellas dedicadas a su otra gran pasión, el arte, le han catapultado a la primera línea del pensamiento político actual, en el que destaca principalmente por su teorización de la libertad política, de la democracia formal y de la República Constitucional, en casi todas sus obras pero, muy especialmente, en la que sirve de inspiración a este breve comentario, Teoría Pura de la República. Y es que el García-Trevijano mayor, en edad y en talento, a pesar de haber sido situado oficialmente en el papel de gran outsider de la política del presente, ha sido capaz por la propia fuerza de su intelecto y la fortaleza de su ideario democrático, de sembrar en la octava década de su vida, en el centro de la modernidad tecnológica y conceptual que es internet, una semilla de republicanismo que empieza a cosechar muchos nuevos seguidores, a los que se suman quienes conociéndolo nunca le habían olvidado.       

La última obra de Antonio García-Trevijano, Teoría Pura de la República, está subdividida en tres libros, dedicados, respectivamente a la actualidad de la Revolución Francesa, el primero, al Factor Republicano, el segundo, y a la Teoría Pura de la República propiamente dicha y a la República Constitucional, el tercero. Y en portada, como ya se ha comentado, la Europa víctima de su primer secuestro.

Pero ¿qué puede significar que Europa ha sido secuestrada?, ¿en qué sentido lo fue?, ¿cuándo y cómo fue secuestrada Europa?

La estirpe nacida del Zeus-Tauro y Europa tras el rapto de ésta daría lugar, como expiación por el pecado, a un linaje monstruoso y atormentado, el del Minotauro. Y de análogo modo, en castigo por la mistificación realizada, la gran revolución europea de referencia universal, la Revolución Francesa, daría  finalmente un fruto también monstruoso, el bonapartismo, progresismo para necios y liberalismo de especuladores y arribistas. Y, peor aún, con el tiempo crearía un linaje mayor torturado y torturador, el linaje totalitario de los nacionalismos y de las pasiones del igualitarismo, hipostasiadas en la Revolución Rusa de 1917, así como el linaje ni menor, ni menos angustioso y liberticida, de la partitocracia.

Una gran falsedad, una mascarada como la de Zeus trasmutado en toro, subyace a toda la historia política del continente europeo posterior a la Revolución Francesa de 1789. Una impostura para eludir la libertad política.

Muchas veces hemos visto, leído o escuchado un latiguillo que declara con impostada solemnidad el gran embuste de que “la Revolución Francesa” abrió al mundo los anchos caminos de la libertad. No, no fue así. Si se me apura, incluso afirmaré que fue justo todo lo contrario. Porque la francesa no fue ni la primera ni la única de las revoluciones modernas por la libertad y, además, la Revolución Francesa fracasó, y lo hizo del modo más completo posible. Porque la Revolución Francesa, pese a la muy abundante mitología en la que se la ha envuelto, no ha sido la más genuina expresión de las revoluciones por la libertad, aunque sí que ha sido, probablemente, la más publicitada de todas ellas. Y es que sus dramáticos perfiles, las trágicas alternativas de su desarrollo y la muerte sangrienta de muchos de sus protagonistas, nos siguen impresionando todavía hoy. Pero vistos los hechos más de cerca, y tras el espléndido análisis realizado por García-Trevijano en la primer parte de este libro, se aprecian perfectamente las dos notas indicadas: ni fue la primera revolución moderna, ni el éxito revolucionario es la nota característica que podemos atribuir al proceso iniciado en 1789.

La francesa no fue la primera Revolución por la libertad en los tiempos modernos La importancia de la Revolución Francesa no estuvo tanto en que fuese el inicio de la moderna libertad, sino que está en que significó la destrucción del Antiguo Régimen en Europa. Tras la Revolución, nada pudo volver a ser como antes, en ninguna parte, a causa del destrozo producido, no porque se hubiese avanzado gran cosa en cuanto a la libertad y a la democracia. De hecho ni siquiera se puede considerar seriamente que los revolucionarios franceses se planteasen la instauración de la libertad y la democracia como su gran objetivo. En realidad, la gran finalidad de la revolución, para la casi totalidad de los dirigentes revolucionarios que la lideraron, no fue otra que la limitación del despotismo. Como podemos apreciar en los discursos y obras de sus protagonistas, como Sieyès, Mirabeau, Danton, Saint-Just, Robespierre y otros, el gran objetivo de la Revolución era arrancar al monarca absoluto la mayor parte de las competencias legislativas, limitando así su despotismo. Pero no fue su objetivo el establecimiento de una libertad de la que recelaban prácticamente todos.

La Revolución Francesa fue una Revolución fallida que fracasó. Esto no es una objeción crítica o negativa. Sólo es una objetivación, por desmitificadora que pueda parecer. En general, la mayor parte de las revoluciones habidas en el mundo moderno en Europa y América, han sido revoluciones que terminaron fracasando, excepto una. Y la Revolución de 1789, en Francia, consistió en cambiar el débil despotismo de Luis XVI por la dictadura imperial de Napoleón, pasando para ello por el pantano sangriento de la dictadura jacobina y la colosal corrupción del Directorio, para recaer, de nuevo, en el despotismo atenuado de Luis XVIII, en 1815. Y es que, si grave fue el pecado de Napoleón de alzarse al poder apoyándose en la fuerza de las bayonetas, peor había sido el crimen de Robespierre, al pretender nada menos que elevarse a sí mismo a los altares (Michelet).

El inicio de la libertad política moderna en el ámbito de lo real, donde ha de situarse es en la Revolución Americana (1776). Una revolución que inspiró todas las revoluciones subsiguientes, incluida la Revolución Francesa y que, a diferencia de las revoluciones anteriores y posteriores, si que fue una revolución triunfante y logró establecer, no sólo un sistema de libertad bien asentada, sino que también supo crear la primera democracia moderna, fundando un régimen de libertad que aún pervive. Una revolución capaz de triunfar sobre el gran escollo en el que quedaron varadas las Revoluciones  Inglesas del siglo XVII, y en el que se hundieron las revoluciones europeas del siglo XIX: el escollo de la tiranía parlamentaria.

Sin embargo, en España, y en general en Europa, se ha dado a la Revolución Francesa una relevancia fundacional que no posee, y que sólo ha servido para producir severas distorsiones en la comprensión de lo que es un proceso de liberación y de avance de la democracia. Una distorsión que ha llevado a muchos a los extravíos más considerables. El más grave de ellos ha sido, seguramente, el de considerar al parlamentarismo más extremo, aliñado con sistemas electorales proporcionales de listas de partido -abiertas o cerradas, ¿qué mas da?-, como el non plus ultra de la democracia y de la libertad política. Europa ha quedado prisionera tras el secuestro intelectual padecido por la atribución a la Revolución Francesa de efectos fundantes de la libertad, y tras el secuestro material padecido a manos de un parlamentarismo despótico que niega la separación de poderes, elude la representación de los ciudadanos en los poderes del Estado, e impide la libertad política.

En la base de ese extravío, un gran embuste, una falsificación descarada y absurda situada en un momento trascendental de ese otro gran mito que es la Revolución Francesa. La mascarada de Zeus transformado en toro posee la grandeza lírica que las mentiras de la política europea contemporánea no alcanzan. Zeus, al menos, se dejó arrastrar por una pasión arrebatadora, como el amor. Por el contrario, los asamblearios franceses de 1791, lo hicieron por el cálculo interesado de la defensa de sus poltronas, por la pasión del poder. El gran embuste inicial, tras varias falsificaciones previas -como la ficción revolucionaria de la toma de la Bastilla, o la renuncia a los derechos feudales durante el Gran Miedo-, está en la explicación pública que dio la Asamblea Nacional respecto de la huida del Luis XVI, en junio de 1791. Capturada en Varennes, la familia real retorna a París como prisionera, pero... Pero a la opinión pública se le dice, contra toda evidencia, que el rey y su familia habían sido víctimas de un secuestro. La explicación oficial que, más que estrambótica, fue grotesca, tuvo como fundamento el pánico de los diputados al imaginar lo que podría suceder si se contaba la verdad al pueblo. La mentira se consagra como elemento fundante de una política condenada por ello mismo a la hecatombe. Al desastre de los pueblos y al desastre, muchas veces, de los propios dirigentes. La mentira se convierte en pulsión básica de la nueva política “revolucionaria”. Y se traslada a toda Europa de la mano del éxito publicitario de la revolución y de los éxitos militares del ejército francés.

En España, por ejemplo, también tenemos algunas grandes falsedades, como la del “doliente” Fernando VII, “cautivo” en Valençay, a la par que “ardiente seguidor de los trabajos de las Cortes de Cádiz”, que se difundió en los ambientes gaditanos entre 1810 y 1812, para decepción y quebranto de los constitucionalistas patrios en 1814. O la gran mentira europea de un Bonaparte liberador de Italia, en la campaña de 1796-1797. O la falsedad, de nuevo española, de la Reina Regente Mª Cristina presentada, entre 1833 y 1837, como ferviente liberal. O la falsedad del “consenso democrático” auspiciador de la Monarquía Parlamentaria de Juan Carlos I.

Pequeñas grandes mentiras, aquí y allá, que palidecen ante el embuste de la representación del pueblo en cámaras legislativas reservadas a las oligarquías de facción o partitocráticas, o ante el embuste de una falsa libertad política escamoteada siempre en constituciones que sólo lo son de nombre, pues ni siquiera separan los poderes del Estado. Constituciones que sólo han fundado regímenes de gobierno que han impedido siempre la libertad política y la democracia.  

Porque la libertad política, tal como la lograron establecer los constituyentes norteamericanos de 1787, no es otra cosa que ese derecho colectivo, básico y principal, que funda la posibilidad efectiva de todos los derechos civiles. La libertad política es el derecho de elegir y deponer a los gobernantes de modo que, como dijo Jefferson, no seamos nosotros quienes temamos a nuestro gobierno, sino que sea nuestro gobierno quien nos tema a nosotros. Una libertad fundante que, basada en la verdad y no en la mentira, encuentra su más firme garantía en el concurso de los ciudadanos para su sostenimiento para que, como bellamente expresa el pensamiento político norteamericano, todos los hombres estén prestos para defender los derechos de cada hombre y cada hombre esté presto para defender los derechos de todos los hombres.  

Una buena constitución que asegure la separación y el equilibrio de los poderes del Estado, la libertad política y la salud de las instituciones de las democracia es lo que ha faltado en Europa, donde todos los países -salvo Suiza, excepción genial, y salvo Gran Bretaña, que carece de Constitución- llevan más de doscientos años cambiando de constitución casi de continuo en un siniestro drama de sentimentalismo y de cinismo. Un sentimentalismo que puede conocer el valor de todo, pero que ignora el precio que hay que pagar por cada cosa, y un cinismo que puede ser buen conocedor de todos los precios, pero que ignora el verdadero valor de las cosas.

Y no es que el hacer una buena constitución fuera una tarea especialmente difícil y compleja en el pasado, ni que lo sea hoy en día. Otros lo pudieron hacer hace más de doscientos años. Y, como entonces, bastaría con establecer una clara separación de los poderes, del Estado, dotándolos de independencia entre sí, y de equilibrio, para que puedan contrapesarse y frenarse adecuadamente unos a otros. Para lograrlo, cada uno de ellos ha de obtener su legitimación en la elección popular directa, de modo que sean representativos de los ciudadanos, sin interferencias partidarias, sin listas electorales mediatizadoras. Candidaturas personales en distritos uninominales para la elección del Poder Legislativo, sin proporcionalidades que sólo sirven para vaciar de contenido el derecho de los ciudadanos a la representación. Y elección nacional directa por los electores, del Jefe del Poder Ejecutivo. En suma, la República Constitucional, tal como la ha formulado Antonio García-Trevijano, único sistema de gobierno que hace posible la democracia formal.

Frente al marasmo del pantano enfangado en que se ha ido hundiendo la política europea de los últimos dos siglos, hay un factor republicano a destacar. Un factor agente que pugna por sobrevivir e imponerse en el mundo oscuro de la falsedad partitocrática y despótica de las mentiras del parlamentarismo. La sociedad política concebida como elemento de mediación situado entre lo que se ha dado en llamar el Estado y lo que se ha dado en llamar la Sociedad Civil. Un espacio a establecer firmemente para hacer posible la libertad política y la democracia en el presente. La República Constitucional, la gran propuesta política que ha formulado el pensamiento de Antonio García-Trevijano, constituye algo más que la posibilidad de resolver los problemas de la democracia política en nuestras sociedades. Es, también, la gran posibilidad de resolver el dramático deambular de los países europeos y de España aprovechando el nuevo tiempo de esperanza que se ha abierto con la crisis económica y financiera de los Estados de partidos, que éstos son incapaces de afrontar y de resolver sin hundir a los pueblos y países en que gobiernan. Porque, como dice García-Trevijano, “nada es hoy más vital para los europeos que optar entre un puro régimen de poder, con el Estado de partidos, o un sistema político de espíritu republicano derivado de la igualdad ciudadana en una democracia formal”.

No puede ser el propósito de este comentario resumir un texto grande en cuanto a su extensión material, y grandioso en cuanto a la intensidad del análisis de los conceptos de libertad y de democracia. Además, eso sería imposible. El texto de García-Trevijano deberá ser leído y releído para lograr su más cabal comprensión y dará lugar a fecundos debates, nadie lo dude. Este comentario sólo aspira a trasladar a otros el eco de las sugerencias e impresiones causadas por una obra que es magna. Magna en su concepción, en su desarrollo y en sus propuestas. Una obra cuya lectura es, más que recomendable, necesaria para todos aquellos que se desenvuelven en el ámbito y los planteamientos del republicanismo y para todos aquellos que amen sinceramente la libertad y la democracia. En España y en Europa.     

El libro Teoría Pura de la República, de Antonio García-Trevijano Forte, con el que culmina el esfuerzo creador iniciado con El Discurso de la República y Frente a la Gran Mentira, ha sido publicado por la Editorial El Buey Mudo (Madrid 2010), y consta de 699 páginas.

    
Madrid, 14 de abril de 2011

Pedro López Arriba
Presidente de la Sección de Ciencias Jurídicas y Políticas del Ateneo de Madrid




       

13 junio, 2010

Vota "república", es... tan esdrújula...

Vota la palabra "República" como "favorita del pueblo" en el "Día del Español".

El sábado 19 de junio se celebrará el "Día E" o Día del Español, jornada cultural organizada por el Instituto Cervantes, una institución pública creada en el año 1991 para difundir la cultura en español.

La palabra que será el epicentro de una serie de actividades durante ese día, será la más votada de una lista integrada por palabras propuestas por los internautas. En este momento, la palabra "República" está en segunda posición.

En la página del Instituto Cervantes está el lugar donde votar por la palabra favorita:




- AVISADOS QUEDÁIS -

23 mayo, 2010

La República como alternativa (coloquio)


Participo a todos mi asombro por el trabajo de mi pequeña Philips Voice Tracer, que desde el lugar que se indica en la imágen, ha sido capaz de captar los sonidos de la sala y alguno de los intervinentes lo hizo desde el mismo fondo de la sala "Ciudad de Úbeda" del Ateneo de Madrid,con la calidad que me ha permitido editar el audio del coloquio de la Mesa Redonda que, bajo el título "La República como alternativa" tuvo lugar el miércoles 19 de este mayo que mayea; lo dicho, gratamente sorprendido. 
Con la publicación de este audio el Depto. de Radiodifusión del CR3 le ofrece la posibilidad de oir una copia fidedigna de todo lo que allí se dijo y oyó.

14 abril, 2009

14 de Abril

Lara y Anguita encabezan la lucha por III República

Defienden una alternativa económica y política de izquierdas para que la clase trabajadora "no pague la crisis" (Público 14.04.2009)

El Partido Comunista de España (PCE) presenta este 14 de abril su propuesta a favor de la III República y de la huelga general contra la crisis económica, al que asistirán como conferenciantes el coordinador general de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, y el ex secretario general del PCE y el líder histórico de IU Julio Anguita.
En el acto político, que se enmarca en el LXXVIII aniversario de la instauración de la II República española, los comunistas defenderán una alternativa económica y política de izquierdas para que la clase trabajadora "no pague la crisis".
"Frente a la defensa del Gobierno del PSOE de un modelo económico basado en la precariedad laboral, la congelación salarial, la negación del derecho a la vivienda y la mercantilización de los servicios públicos, y el programa de ajuste social del PP que vincula la salida de la crisis a la pérdida de más derechos sociales y laborales, los comunistas defendemos la superación de la crisis a través de un programa económico y político de transformación social en un sentido anticapitalista y republicano", señalaron.
Modelo productivo agotado
Así, consideran que la actual crisis económica es consecuencia de un modelo productivo "agotado e irreformable, desde el que es imposible resolver los grandes problemas sociales y medioambientales que sufre nuestra sociedad".
"El paro, la precariedad laboral, el patriarcado, la degradación del medio ambiente, la privatización de la educación y de la sanidad y los retrocesos democráticos, son elementos consustanciales al modelo de capitalismo inmobiliario imperante en el Estado español", agregó el PCE.
En este sentido, aseguran que el capitalismo inmobiliario ha descansado en la estructura jurídica, institucional y política concreta, "que es la monarquía parlamentaria".
Bancos y construcción
"El sector financiero y el sector de la construcción constituyen el verdadero bloque de poder en el Estado español, cuya hegemonía ha configurado un entramado institucional que imposibilita cualquier reforma del modelo económico e impide toda expansión de mecanismo de democracia participativa y directa en nuestro país", apuntaron los comunistas.
"Capitalismo inmobiliario y monarquía parlamentaria son la expresión económica y política de un sistema que ha mostrado su verdadera cara en el actual debate universitario, donde la falta de diálogo y la represión al movimiento estudiantil han sido los mecanismos utilizados para imponer, contra el criterio mayoritario, el Proceso de Bolonia y su contenido elitista y mercantilizador", añadieron.
Por ello, el PCE y la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) creen que la verdadera salida social a la crisis pasa por una "auténtica transformación" estructural del Estado español a través de un programa económico y político anticapitalista y republicano, "que ponga las bases para la construcción del Socialismo del Siglo XXI".


Tragicomedia del PCE

Las violentas manifestaciones y actos de vandalismo de los jóvenes que saquearon el Parlamento y la Presidencia de Moldavia, como protesta ante el presunto fraude electoral que hace pocos días atribuyó la victoria al PC, en el Gobierno desde 2001, abre de nuevo la reflexión sobre la utilidad de los partidos comunistas tras la disolución de la Unión Soviética. En Italia y otros países europeos simplemente han desparecido. En España sobrevive, con menos de 50 mil militantes, en una coalición –IU- que, con el 5 % de los votos emitidos, apenas puede ir más allá de ser un apéndice del PSOE.

La tragedia actual del PC español es más cómica que dramática. Cree responder a una necesidad histórica cuando la sociedad no lo necesita, ningún ideal lo sostiene y ninguna esperanza social lo anima. Lo mejor que se puede sentir, si olvidamos su traición a la causa de la libertad y de la república en 1977, es una piadosa compasión por sus fieles militantes. El PCE no sostendrá la Monarquía si otras causas la ponen en peligro. Pero tampoco la minará desde dentro, pues ni siquiera sabe lo que es Libertad política y República Constitucional. Sólo conoce la práctica demagógica del parlamentarismo de listas y el “modus vivendi” estatal del aparato que lo administra. En la alegría de su legalización se presintió la tristeza de sus funerales. Si la tragedia del PC clandestino era su imagen de satélite de la URSS, la comedia actual es su legalismo. No se debe herir la honestidad de los comunistas que resistieron al fascismo, pero sin olvidar la causa soviética de su antifascismo. Sólo cambió de bando cuando Hitler invadió la URSS. Todavía se leen con repugnancia a Thorez y Duclos, bajo el Gobierno de Vichy: “el general De Gaulle y otros agentes de las finanzas inglesas quieren derrotar a los franceses por la City”; “la independencia de Francia debe ser recuperada con la paz de Hitler”.

Los partidos comunistas postsoviéticos, como el PC de Moldavia, obedecen a reflejos condicionados por la guerra fría. Caen en el peligroso error de creer que los EE.UU. apoyan los gobiernos antirrusos. Ante cada litigio fronterizo, económico o separatista, los comunistas, en el gobierno o en la oposición, se enfrentan a la juventud esperanzada en alcanzar los modos de vida de los europeos occidentales Lo que pasó en Georgia se puede repetir en Moldavia, a causa del conflicto fronterizo con Rumania, y de la tendencia separatista del Trans-Dniéster (antigua Besarabia), donde la mayoría de los habitantes tienen doble nacionalidad, rumana y moldava.

Antonio García Trevijano (Diario español República Constitucional, 14.04.2009)

Los integrantes del Club Republicano, conscientes de la impotencia de la Monarquía Parlamentaria para integrar los nacionalismos periféricos, y de la futilidad de la Constitución de la Unión Europea ante los Estados de Partidos derivados de la anacrónica Guerra Fría; preocupados por la ausencia de veracidad, lealtad y solidaridad en los valores sociales, y por el imperio, en el discurso público, de las eufemias propagandistas de minorías que amenazan con destruir los tenues derechos y libertades de que disfrutamos; convencidos de que la libertad política de los gobernados para elegir directamente a sus gobernantes y a sus representantes, en elecciones separadas, es el único instrumento legítimo para la transformación democrática del sistema político,

DECLARAMOS nuestra intención de promover, desde la sociedad civil, la democracia en la forma de gobierno, a fin de superar las actuales oligarquías estatales mediante la efectiva separación de poderes en el Estado; la sustitución por un sistema electoral mayoritario del actual sistema proporcional de listas de partido; el predominio de la libertad de pensamiento sobre el consenso; la libertad de acción política frente al monopolio de los partidos y sindicatos subvencionados por el Estado; la descentralización municipal ante el centralismo de las Autonomías, la diversidad de las fuentes de opinión frente al oligopolio del poder mediático y educativo; los valores estéticos del arte versus los puramente mercantiles; y en fin, la inteligencia crítica de los individuos contra el dogmatismo de los “ismos”.

APELAMOS a la contribución, comprensión y empatía de todos los desengañados del actual sistema político; de quienes tienen ideales en medio de una sociedad tipificada por el afán de dinero y fama; de los creadores de ideas, arte o riqueza, de los investigadores, de los profesores indefensos en el sistema educativo, de los estudiantes y aprendices de oficios, de los empresarios independientes de las oligarquías, de los periodistas censurados en su propia empresa, de los editores independientes del oligopolio editorial, de los grupos políticos no violentos sin voz en las instituciones, de las Fundaciones culturales; y, en general, de todos aquellos ciudadanos que, sin resignarse a soportar los abusos, la corrupción y el privilegio, sienten la necesidad de mejorar la calidad moral y cultural de la sociedad de bienestar.

Y LES INSTAMOS a que se agrupen o asocien para abordar la sustitución pacífica de este Estado de Partidos, por una República Constitucional, es decir, por una auténtica democracia formal, mediante la apertura de un período constituyente donde la libertad política de los ciudadanos constituya los poderes separados del Estado.

Comienzo este post con un ejemplo de "nuevas republicanas, oficiales", de un diario de tirada nacional, lo continúo con el editorial de Trevijano en el diario digital español "República Constitucional", ambos correspondientes a este 14 de abril. Lo termino con el manifiesto fundacional del CR3, dado en marzo de 2006.
Si, hoy es 14 de Abril.

¡Honor a los republicanos españoles que han sido!, ¡Honor a tí abuelo Pepe, a quién España y su servicio llevó ante el paredón y a tu familia a la orfandad y al dolor!

Queridos amigos, a llorar a los Paúles...


¡¡¡ VIVA LA REPÚBLICA !!!
PS.- Este miércoles 15 de abril, de 15:00 a 16:30, acudirán Pedro López Arriba y Javier Ciudad a la tertulia de actualidad política de la Hora del Taxi, en el 107.0 de Radio Libertad FM.

28 julio, 2008

¡Óle los toreros güenos!


Por su donosura, transcribo este artículo de Ácratas :

sábado 26 de julio de 2008
EL ABRAZO DE MITROFÁN

Los capetos no podían haber tenido mejor representante que este entrañable servidor de la patria, la patria suya, entiéndase. Cuando no está repartiendo abrazos a osos borrachos en Rumanía, nos lo encontramos ejerciendo eso que los periochistes, servidores de la partitocracia, llaman su profesión; la de él y la de su dilecta esposa, consorte-florero: la diplomacia —se abre un silencio en señal de pasmo y respeto... ya podemos cerrar las bocas. Amén—.

La verdad es que, en Ácratas, no podemos más que estar admirados con este rey que nos han regalado. No lo decimos sólo por adonde ha llegado siendo medio tonto, como acertadamente lo definiera Antonio García Trevijano en una conferencia en Totana, ni por su reconocida colección de trofeos cinegéticos, con especial reseña del subapartado puteril; no, lo que nos mueve al aplauso y al desmedido piropeo es la forma en como se ha labrado este tío, el tiíto Juanca, la fama de campechanía y buen rollito mientras se hacía un fortunón arramplando con todo lo que le salía al paso. Algo que está bien documentado en el libro de Jesús Cacho, "El negocio de la libertad", imprescindible manual del perfecto borboneador. Ante tal dossier de correrías regias, el silencio cómplice de la prensa oficial, sin embargo, no nos extraña: con las cosas de comer no se juega. Lo que sí nos mueve a la reflexión es la disposición del pueblo, por segunda vez, a entonar a coro el "vivan las caenas". ¿Será que, como dicen los putrefactos de la corte monclovita, el español es juancarlista, como antes fué fernandista-septimista y lo será felipista-sextista?

Nada, ni caso a los pelotíferos corifeos; harían mejor en cuidarse de los abrazos tiernos del Juanca, y llevarse la mano al bolsillo si no quieren terminar conjugando el verbo borbonear en la forma pasiva. Miren cómo dejó si no a esos herederos del duque de Hernani, ejemplares cortesanos. Entre abrazo y abrazo, un óleo por aquí, un documento falsificado por allá, y la colección del duque al buche del capeto. Unos cientos de milloncejos más para sus reales banqueros, y los otrora grandes convertidos en bajeza de España. Si es que es de una campechanía tan arrebatadora que no conoce de etiquetas ni formalidades, si no que se lo pregunten a sus amigos, los de la Rosa, Mario Conde, Colón de Carvajal, Manuel Prado, los KIOs y tantos y tantos factoctum de ocasión y rebaja. Por cierto, ¿ubi sunt?

No, Juanca S.A. (JSA) sabe muy bien lo que se hace y ha aprendido cada vez mejor a guardarse la ropa, algo que somos los primeros en reconocerle. Ahora que estamos con el peak-oil, que la mayoría de geólogos y geofísicos están de acuerdo en que esto del pétroleo se acaba, convenía que JSA aparcarse el subidón inoportuno de adrenalina y se diera el abracito con el Gorila del Caribe. A 100 dolaracos nos ha dejado el barril el manoseo con el recién amigo de nuestro Mitrofán. Para que luego algunos ingratos nos amenacen con la Tercera. ¿No les basta con quitarnos a la corona diplomática, que encima quieren robarle sus bien merecidas comisiones?

por pepe fernández


01 mayo, 2008

Dos de Mayo, una fecha entre dos siglos

"La patria está en peligro. Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles, acudid a salvarla. 2 de Mayo de 1808. El alcalde de Móstoles"


¡VIVA LA REPÚBLICA! (CR3)


La patria está en peligro. España perece víctima de la perfidia real y partitocrática. Españoles acudid a salvarla. 2 de Mayo de 2008. El CR3.


13 abril, 2008

11 DE FEBRERO, 14 DE ABRIL Y 2 DE MAYO DE 2008



En este año en que se cumple el Bicentenario del 2 de mayo de 1808, una fecha realmente memorable, se ha cumplido también el 135 aniversario de la proclamación de la Primera República y se va a cumplir el 77 aniversario de la proclamación de la Segunda República. Se trata de tres fechas importantes en nuestra Historia Nacional, aunque haya también otras. La primera abrió la crisis de la modernidad y las otras dos patentizan el hecho de que dicha crisis no consiguió alcanzar una solución ni rápida ni ampliamente satisfactoria.

Desde 1808, España ha deambulado por toda clase de alternativas entre la Revolución y la Contra-revolución. Hubo momentos memorables, como el 19 de marzo de 1812, del que pronto se cumplirán también los 200 años. No es el español un caso único. Otros muchos países, en Europa y en América, se han visto atrapados durante los últimos 200 años en esas mismas dinámicas de confrontación entre ambos polos. La lista es larga, tanto la de los países como la de las confrontaciones.

De modo que, más que para los recuerdos nostálgicos o melancólicos, la coincidencia de esas tres fechas, a la sombra del redondo aniversario del comienzo de la Guerra de la Independencia, nos debería mover más bien a la reflexión y al estudio. La Historia de España no empezó en 1931, ni en 1873. Ni siquiera empezó en 1808. Es más antigua y no estaría de más que los republicanos revisásemos con más sentido analítico la singladura de tantos siglos en los que se han sucedido los problemas, los regímenes y hasta las dinastías. Y se han sucedido, sobre todo, las generaciones de los españoles que, en cada tiempo, han encarado el presente de su época, asumido su pasado y proponiendo sus ensoñaciones esperanzadas para el futuro.

El resultado que podemos contemplar en este año de 2008 en el que estamos no es muy halagador, ni tampoco es muy decepcionante. España tiene hoy alrededor de unos 45.000.000 de habitantes, más o menos, una renta per capita en torno a los 25.000 $ anuales, un régimen de libertades más bien precario que consolidado, una crisis económica en ciernes y muchos recuerdos e historias del pasado. E fin, peor que algunos, mejor que bastantes y muy parecido a muchos otros países.

La historia española ha sido compleja y torturada, con momentos gloriosos, momentos bochornosos y momentos anodinos. Como todas. Por eso, ante este 14 de abril de 2008, un año en el que hay también otras conmemoraciones que, incluso, son más importantes, lo que correspondería sería llamar más al estudio y la reflexión que a la memoria, más al conocimiento que al mero recuerdo.

S&RC

Aviraneta (CR3)

09 marzo, 2008

Contra la tiranía




Por desgracia hay cosas que sólo ocurren en un país como España. Decimos por desgracia, por que es en la vida de las personas corrientes, donde la sinrazón se ceba. De un tiempo a esta parte hemos asistido a cómo el terrorismo se ha convertido en un objeto más, muy siniestro sí, de cálculo político. Y de nuevo ha vuelto a llamar a nuestras puertas, en vísperas de consulta electoral, para que cada cuál se pregunte a quién beneficia. Sólo por esto, alguien debería recapacitar sobre la inviabilidad de este régimen supuestamente democrático. Frente a aquellos que venimos denunciando las deficiencias de nuestra "modélica transición", y de nuestro "homologable régimen democrático", nos encontramos con los corifeos que hablan de libertad y democracia. De políticos que se llenan de decir siempre las mismas cosas cada vez que ETA asesina. Por desgracia, esta función la hemos visto demasiadas veces y nos suena muy familiar. El próximo lunes, todo volverá a su tranquilo ser, hasta la próxima, y otra vez a empezar...

La verdad es que, después de 30 años de supuesta experiencia democrática, el nuestro es un país en el que el retroceso de las libertades, escasas, eso sí, no ha parado de retroceder.

Este país tuvo la oportunidad hace 30 años de alumbrar un régimen democrático, en el que imperaran las libertades individuales frente a la tribu, la raza y los aparatos, ya sean estos partidistas o sindicales. Hemos vivido durante estos 30 años en las apariencias, como esas familias venidas a menos que desempolvan sus alhajas y sacan a pasear al perro, pero que a la hora de comer se encuentran con la nevera vacía. Con tan sólo rascar un poco, nos encontramos con un edificio aquejado de aluminosis que amenaza ruina.

Hemos llegado al final de trayecto, esto no da más de sí. El retroceso en los derechos individuales que sufren los ciudadanos en zonas como el País Vasco, Cataluña, Galicia, Baleares, están muy cerca de lo irreversible. La prevalencia de conceptos nacionalsocialistas como raza, lengua, sangre, costumbres y tradiciones, frente a la libertad individual, nos sitúan en el punto de no retorno. Pero no es lo más grave. Lo peor ha sido la elevación de los terroristas a la categoría de interlocutores políticos válidos por parte del Gobierno del Sr. Zapatero. Todo ello aderezado con la complacencia de los nacionalistas, mal llamados "democráticos" que en una perfecta distribución de tareas, se limitan a recoger los frutos del árbol que han agitado los terroristas. ¿Alguien se imagina lo que se estaría diciendo si esto ocurriera bajo un régimen republicano? Ha llegado la hora de convocar a los españoles para refundar en términos nacionales nuestro país. Ha llegado la hora para redefinir las reglas de juego. Ha llegado la hora para recuperar la libertad y los derechos individuales frente a la tribu y las oligarquías partitocráticas.

Ha llegado la hora para que España abrace la III República. República que habrá de ser de concordia, de derechos individuales. Como dijo Azaña: "el mayor mérito en la vida es elevarse con esfuerzo a la grandeza de su destino, sobre todo cuando el destino es inmerecido y cruel".

Nuestro más sentido dolor para la familia del ciudadano Isaías Carrasco.

Garcés

27 noviembre, 2007

Para la vida




Quiero dejar bien claro que el propósito de nuestros afanes es el de conseguir que en España se viva mejor, que se viva en paz y en democracia, que se viva dignamente.
Los llamamientos a la lucha revolucionaria, los recuerdos de penosos tiempos pasados, la reivindicación de cualquiera de los bandos que hace setenta años se batieron en España está, a mi juicio, fuera de lugar.
La generación de mis abuelos fracasó, pues fracaso es destrozar el país, anular la convivencia y propiciar la pérdida de tantos miles de vidas humanas que no fueron alumbradas por sus respectivas madres para acabar tempranamente en una trinchera, bajo los escombros de un bombardeo, junto a una tapia o en una cuneta.
El horror que crearon los españoles de la generación de mis abuelos les ha sobrevivido a casi todos y es un monstruo viscoso y terrible que todavía se alimenta con sangre humana.
Quiero creer que la inmensa mayoría de los españoles que lucharon hace setenta años entresí, habrían arrojado horrorizados sus armas, si pudieran haber visto los logros de su lucha fratricida: el dolor, el hambre,la destrucción, la miseria y el rencor que se sembraba a voleo en una sociedad a la que amaban tanto como para exponer su vida en su defensa.
No me guía, no nos guía en nuestro hacer más que el mismo amor a España y a los españoles que presupongo en los combatientes de antaño y desde luego que si, por un momento, pensase que mi/nuestro trabajo iba a tener el mismo fruto, abandonaría el intento de propiciar el advenimiento de la III República.
Ya está bien de cainismos en mi/nuestra Patria. Si de algo ha de servir la memoria histórica es para no repetir los mismos errores y para que aquellos compatriotas cuyos deudos se encuentran todavía desperdigados en el seno de España, en las anónimas fosas donde fueron inhumados por sus victimarios puedan, si es su deseo, acoger sus restos entre los de los familiares, que falleciendo posteriormente, tuvieron derecho a un entierro normalizado.
Este post ha sido dictado por el clima de crispación que una panda de descerebrados de distinto signo político está intentando que cuaje entre los españoles.
La imagen que lo encabeza, unos niños sonriendo, simboliza lo que no debemos olvidar jamás; que nuestro fin es el futuro amejoramiento de la VIDA de TODOS.
Por eso nos esforzamos y no por la gloria ni por el triunfo de nuestro criterio político.
Krlos Vilamallén (CR3)

03 septiembre, 2007

AL VOLVER


Este año, la llegada del mes de septiembre no traerá un nuevo curso político exactamente. En España las novedades parecen haberse acabado hace mucho tiempo. Tan sólo regresarán a sus domicilios habituales los que pudieron ausentarse en el periodo vacacional. Los demás ni eso, pues seguirán donde han estado. Y tampoco regresarán los crecientes problemas de todo tipo que rodean a los españoles, porque esos problemas nunca se han ido. En el mejor de los casos seguirán igual, aunque lo más normal es que se habrán acentuado.

En la economía, el fin del ciclo de expansión se va alzando como amenaza sobre las rentas más bajas. Las subidas en los precios de la energía y de los alimentos no se ven compensadas por la lenta bajada del precio de la vivienda. La cortedad de los salarios tampoco se ve compensada por reducciones sensibles en la precariedad laboral y aumenta el desempleo. La Seguridad Social, cada vez más débil financieramente, tendrá que hacer frente a los anuncios demagógicos de nuevos gastos propios de las típicas promesas sociales de un periodo electoral.

Porque elecciones si que habrá, pero ¿a qué?, ¿a las humillantes listas cerradas por los jefes de la partitocracia que dejan sin representación institucional a los ciudadanos?, ¿al reiterativo juego de esas dos desastrosas opciones dinásticas, PSOE-PP, que no son opciones aunque sean muy dinásticas?

En España el fin del ciclo económico que se avecina se suma al fin del ciclo de la oligarquía partitocrática de los dos citados y sus acólitos nacionalistas, que siguen dispuestos a repartirse con presteza el presupuesto, a ocupar las poltronas y a complicarnos la vida a todos. En lo político seguirá acentuándose la crisis del sistema sin que por ello se planteen mayores problemas en los estados mayores de la partitocracia reinante. Pese a las alarmantes señales de ruptura y quiebra que afloran en todos ellos.

Y es que en la mayor parte de las oligarquías partidarias se extienden las querellas internas y se acentúa la disgregación. Así, tal como lo hemos visto durante los últimos meses y años, el PP y el PSOE, pero también el PNV y los ERC, EA, IU, CiU, etc..., continuarán desarticulándose y desestructurándose, a medida que los intereses de los caciques locales se sigan imponiendo a sus inexistentes estrategias generales. El ciudadano no cuenta, el país se da por amortizado y a la democracia, ni se la ve ni se la espera.

Es el momento de intensificar la difusión de los valores republicanos, de denunciar las imposturas y los abusos, de oponerse a los privilegios y a las mangancias de la Monarquía y sus acólitos, sean estos de “derechas” o de “izquierdas”. Zapatero y su PSOE no son mejores que Aznar y el PP no es alternativa a nada. Y los nacionalistas, por definición, no pueden aportar las soluciones generales.


Salud y República Constitucional

Publius (Miembro del CR3)

13 agosto, 2007

DECLARACIÓN DE REBELDÍA A LA CORONA



Insertamos este texto elaborado por nuestro amigo y compañero republicano Jaume D'Urgell, para facilitar su difusión y debate. El autor no forma parte del Club Republicano Tres. No obstante, en la línea definida por el CR3 de cooperar a la integración de los republicanos y de rechazar cualquier espíritu de secta o capilla, nos complace facilitar el acceso a nuestra tribuna a quienes defienden propuestas republicanas, aunque no formen parte del Club Republicano

¿Hasta dónde alcanza el efecto de un golpe de Estado? ¿Cuánto debemos esperar para restablecer la normalidad? ¿Cómo llamar a un país cuya jefatura de Estado detenta un militar que no está sujeto a elección? ¿Es legal cooperar, exaltar y finalmente suceder a un genocida? ¿Defender la democracia equivale a provocar la guerra? ¿A quien deben lealtad los ejércitos de España? ¿Monarquía es sinónimo de democracia?

¿Son delincuentes los republicanos? ¿Es ultrajante desear la igualdad? ¿Es temerario pretender que todos los cargos públicos sean electos? ¿Por qué celebramos el día nacional con un desfile de personas armadas? ¿Es correcto que en pleno 2007, el titular de Exteriores deba coexistir profesionalmente con las ingerencias del colega, compañero y sucesor de Francisco Franco? ¿Es normal que el máximo exponente de lo público acuda a la medicina privada? ¿De dónde procede la autoridad del rey? ¿Es justo que no todas seamos iguales ante la Ley? ¿Quién paga las facturas de la familia real expulsada por el pueblo griego? ¿Por qué mientras el rey practica deportes como la vela o el esquí, miles de familias trabajadoras sufren desahucio bajo el peso de la precariedad laboral? ¿Por qué hay ciudadanos que fallecen de frío en las calles de Madrid, mientras el Palacio Nacional permanece vacío u ocupado por una sola familia?

¿Qué porcentaje de la población actual, ejerció el voto en 1978? ¿Qué explicación tiene el insondable enriquecimiento de la familia real? ¿Por qué el apartado H del artículo 62 de la Constitución Española de 1978 confiere al rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas? ¿Es eso algo simbólico? ¿Simbólico quieres decir falso, como el artículo 47, o el 128? ¿Por qué el PSOE o el PCE —ambos partidos de izquierdas— defienden políticamente los intereses de la monarquía? ¿Es democrático impedir que la ciudadanía se pronuncie en las urnas sobre conflictos territoriales, forma de gobierno, separación de poderes, legislación electoral, gasto militar, estructura económica de la sociedad, relaciones internacionales o laicismo? ¿Quién toma las decisiones que a nosotros no nos permiten tomar? ¿A quién beneficia lo arbitrario? ¿Debemos reconocer la pretendida autoridad del rey?

IGNOREMOS LA AUTORIDAD DEL REY

No siento ningún temor en proclamar que el ciudadano Borbón es tan solo una persona más. El rey no solo no goza de ninguna autoridad, además, no me representa. El rey solo se representa a si mismo, y a un pasado de infausto recuerdo e inocultable memoria. Soy madrileño y el ciudadano Capeto es tan solo uno más de mis vecinos, porque yo soy un ciudadano y no el súbdito de nadie. Ni a mi, ni a mi queridísimo esposo, ni a mi madre, ni a mi padre, ni a mis amigos, ni a mis camaradas no se nos hereda como si fuéramos reses de un ganado, porque no somos cosas, no pertenecemos a nadie, somos personas.

Hago un llamamiento a todas las personas con sentido de responsabilidad y en pleno uso de su razón, para que me acompañen en esta declaración formal de Libertad. No se trata de desobediencia, se trata de emancipación civil pacífica: henos aquí, nosotros, el Pueblo, no reconocemos autoridad alguna en la monarquía.

LA MONARQUÍA ES FLOKLORE LEGAL

No faltará quien lo llame rebelión, bien, procedan, y júzguenme con garantías. Yo lo llamo sentido común, normalidad democrática, y aún: superación de lo ridículo. No estoy anclado en el pasado, no pretendo ni la crispación improductiva ni una vuelta al guerracivilismo, lo único que afirmo es que, del mismo modo que ya no toleramos que la jerarquía eclesiástica siga torturando y enviando a morir en la hoguera a los herejes, no podemos consentir que un rey, hoy, encabece la estructura de los poderes públicos, porque semejante anacronismo supone una reducción al absurdo de una tradición malentendida... estamos ante un exceso de celo colectivo en la obediencia al folklore legal.

Señor Juan Carlos, yo a usted le respeto como a cualquier otro trabajador, pero la pervivencia de su puesto de trabajo, en pleno 2007, se me antoja absurda, extemporánea, contraria al interés general, triste, clarificadora y —si me lo permite—, ridícula. Sí, produce vergüenza histórica, es, como si mi país fuera de los últimos en abolir la esclavitud.

Se me ha acusado de ultrajes a España por retirar una bandera impuesta por las armas y colocar en su lugar, la que todos nos dimos en libertad. "Ultraje", es una expresión muy dura, cuando lo cierto es que siento un profundo amor hacia todos los Pueblos de mi querida península Ibérica, islas y colonias —un cariño que, como persona de izquierdas, no es contra nadie—. Sí, un fiscal solicita cárcel por ultrajar lo absurdo. No importa. Es un honor, y la pena es leve, en comparación con el sufrimiento de los miles de personas que me precedieron. Personas a las que algunos no quieren reconocer —ni siquiera desenterrar—, ni saber quien las mató, ni por qué. ¿Por qué habrá quien sienta la necesidad de ocultar Historia y razón? ¿Les avergüenza lo que se pueda descubrir?

Hace más de 50 años que la ciudadanía Universal declaró solemnemente que todos los Seres Humanos nacemos libres e iguales, en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Y todavía hoy, aquí, hay quien pretende ignorar todo aquello que no le satisface. Aunque sea Ley, razón, justicia o voluntad popular.

Como en 1931, estamos en ciernes de unas elecciones. Por eso es tan importante que los trabajadores permanezcamos unidos —aún sin renunciar a nuestra identidad—. El PCE de hoy no es el de 1978, no lo son sus bases, al menos. El PSOE de hoy, tampoco es el de 1978. Además, la izquierda no se reduce a dos partidos. Y lo mismo podemos decir de las demás fuerzas... el pueblo no se reduce a la izquierda, están los liberales, y otras personas, que, aunque puedan pensar de un modo distinto, al menos desaprueban lo arbitrario. No hablo de pedir cuentas, ni de señalar a nadie... todo eso pasó. Hablo de hoy, con los pies en el suelo. De hoy... y del mañana.

¡Salud y República!

http://es.youtube.com/watch?v=GBdGVuHBJ10

Jaume D'Urgell

21 julio, 2007