23 mayo, 2008

Va por ustedes...


Con el fin de animar el cotarro, propongo a los visitantes ver la película (clicando en la imagen) y reflejar su opinión tanto sobre este formato, remedo de "La Clave" de Balbín, como sobre la película en si.
He seleccionado la misma, por ser un ejemplo ejemplar ejemplarizante de lo que se puede lograr con una "mirada creativa" aplicada a la historia o a la información.
Si la fórmula tiene éxito, de vez en cuando se publicarán post con enlaces a sitios web que nos faciliten soporte para el debate de ideas objeto de este blog.
S&R

01 mayo, 2008

Dos de Mayo, una fecha entre dos siglos

"La patria está en peligro. Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles, acudid a salvarla. 2 de Mayo de 1808. El alcalde de Móstoles"


¡VIVA LA REPÚBLICA! (CR3)


La patria está en peligro. España perece víctima de la perfidia real y partitocrática. Españoles acudid a salvarla. 2 de Mayo de 2008. El CR3.


13 abril, 2008

11 DE FEBRERO, 14 DE ABRIL Y 2 DE MAYO DE 2008



En este año en que se cumple el Bicentenario del 2 de mayo de 1808, una fecha realmente memorable, se ha cumplido también el 135 aniversario de la proclamación de la Primera República y se va a cumplir el 77 aniversario de la proclamación de la Segunda República. Se trata de tres fechas importantes en nuestra Historia Nacional, aunque haya también otras. La primera abrió la crisis de la modernidad y las otras dos patentizan el hecho de que dicha crisis no consiguió alcanzar una solución ni rápida ni ampliamente satisfactoria.

Desde 1808, España ha deambulado por toda clase de alternativas entre la Revolución y la Contra-revolución. Hubo momentos memorables, como el 19 de marzo de 1812, del que pronto se cumplirán también los 200 años. No es el español un caso único. Otros muchos países, en Europa y en América, se han visto atrapados durante los últimos 200 años en esas mismas dinámicas de confrontación entre ambos polos. La lista es larga, tanto la de los países como la de las confrontaciones.

De modo que, más que para los recuerdos nostálgicos o melancólicos, la coincidencia de esas tres fechas, a la sombra del redondo aniversario del comienzo de la Guerra de la Independencia, nos debería mover más bien a la reflexión y al estudio. La Historia de España no empezó en 1931, ni en 1873. Ni siquiera empezó en 1808. Es más antigua y no estaría de más que los republicanos revisásemos con más sentido analítico la singladura de tantos siglos en los que se han sucedido los problemas, los regímenes y hasta las dinastías. Y se han sucedido, sobre todo, las generaciones de los españoles que, en cada tiempo, han encarado el presente de su época, asumido su pasado y proponiendo sus ensoñaciones esperanzadas para el futuro.

El resultado que podemos contemplar en este año de 2008 en el que estamos no es muy halagador, ni tampoco es muy decepcionante. España tiene hoy alrededor de unos 45.000.000 de habitantes, más o menos, una renta per capita en torno a los 25.000 $ anuales, un régimen de libertades más bien precario que consolidado, una crisis económica en ciernes y muchos recuerdos e historias del pasado. E fin, peor que algunos, mejor que bastantes y muy parecido a muchos otros países.

La historia española ha sido compleja y torturada, con momentos gloriosos, momentos bochornosos y momentos anodinos. Como todas. Por eso, ante este 14 de abril de 2008, un año en el que hay también otras conmemoraciones que, incluso, son más importantes, lo que correspondería sería llamar más al estudio y la reflexión que a la memoria, más al conocimiento que al mero recuerdo.

S&RC

Aviraneta (CR3)

09 marzo, 2008

Contra la tiranía




Por desgracia hay cosas que sólo ocurren en un país como España. Decimos por desgracia, por que es en la vida de las personas corrientes, donde la sinrazón se ceba. De un tiempo a esta parte hemos asistido a cómo el terrorismo se ha convertido en un objeto más, muy siniestro sí, de cálculo político. Y de nuevo ha vuelto a llamar a nuestras puertas, en vísperas de consulta electoral, para que cada cuál se pregunte a quién beneficia. Sólo por esto, alguien debería recapacitar sobre la inviabilidad de este régimen supuestamente democrático. Frente a aquellos que venimos denunciando las deficiencias de nuestra "modélica transición", y de nuestro "homologable régimen democrático", nos encontramos con los corifeos que hablan de libertad y democracia. De políticos que se llenan de decir siempre las mismas cosas cada vez que ETA asesina. Por desgracia, esta función la hemos visto demasiadas veces y nos suena muy familiar. El próximo lunes, todo volverá a su tranquilo ser, hasta la próxima, y otra vez a empezar...

La verdad es que, después de 30 años de supuesta experiencia democrática, el nuestro es un país en el que el retroceso de las libertades, escasas, eso sí, no ha parado de retroceder.

Este país tuvo la oportunidad hace 30 años de alumbrar un régimen democrático, en el que imperaran las libertades individuales frente a la tribu, la raza y los aparatos, ya sean estos partidistas o sindicales. Hemos vivido durante estos 30 años en las apariencias, como esas familias venidas a menos que desempolvan sus alhajas y sacan a pasear al perro, pero que a la hora de comer se encuentran con la nevera vacía. Con tan sólo rascar un poco, nos encontramos con un edificio aquejado de aluminosis que amenaza ruina.

Hemos llegado al final de trayecto, esto no da más de sí. El retroceso en los derechos individuales que sufren los ciudadanos en zonas como el País Vasco, Cataluña, Galicia, Baleares, están muy cerca de lo irreversible. La prevalencia de conceptos nacionalsocialistas como raza, lengua, sangre, costumbres y tradiciones, frente a la libertad individual, nos sitúan en el punto de no retorno. Pero no es lo más grave. Lo peor ha sido la elevación de los terroristas a la categoría de interlocutores políticos válidos por parte del Gobierno del Sr. Zapatero. Todo ello aderezado con la complacencia de los nacionalistas, mal llamados "democráticos" que en una perfecta distribución de tareas, se limitan a recoger los frutos del árbol que han agitado los terroristas. ¿Alguien se imagina lo que se estaría diciendo si esto ocurriera bajo un régimen republicano? Ha llegado la hora de convocar a los españoles para refundar en términos nacionales nuestro país. Ha llegado la hora para redefinir las reglas de juego. Ha llegado la hora para recuperar la libertad y los derechos individuales frente a la tribu y las oligarquías partitocráticas.

Ha llegado la hora para que España abrace la III República. República que habrá de ser de concordia, de derechos individuales. Como dijo Azaña: "el mayor mérito en la vida es elevarse con esfuerzo a la grandeza de su destino, sobre todo cuando el destino es inmerecido y cruel".

Nuestro más sentido dolor para la familia del ciudadano Isaías Carrasco.

Garcés

19 febrero, 2008

SUPERAVIT FISCAL, DÉFICIT EN SERVICIOS PÚBLICOS, O LA DESVERGÜENZA EN EL GASTO PÚBLICO.


En esta larga, larguísima campaña electoral que venimos sufriendo es estos últimos meses, asistimos a una suerte de asalto a la cartilla de ahorros de la abuela. Los nietos-herederos (nuestros políticos) compiten en ver quién es más generoso a la hora de dilapidar los ahorros acumulados con tanto sacrificio por la abuela. Como en el caso de aquellos que acumulan hambre atrasada, el juicio se nubla, y lejos de percibir con sensatez las cuestiones más prioritarias, cuanto más clientelar sea el gasto, mejor.

Desde nuestra óptica republicana, la gestión de la cosa pública debe aunar dos características: responsabilidad y austeridad. Responsabilidad, para gestionar con criterios de prioridad. Responsabilidad, para emplear el dinero público en aquellas acciones propias de un estado liberal, a saber: Promover el acceso a la educación en condiciones de igualdad, vigilar por el bienestar social de sus ciudadanos, evitando situaciones de exclusión. Dotar al estado de los recursos necesarios para actuar en aquellas áreas para las cuales está creado: proporcionar la seguridad jurídica y física a sus ciudadanos, y asegurar los medios necesarios para la libre movilidad de las personas. En cuanto a la austeridad, se define esta como “sobriedad, sencillez, sin ningún tipo de alardes”. Por lo tanto, la gestión de los recursos públicos debe huir del exceso, de la ostentación o el abuso por parte de la clase política.

Dicho lo anterior, asistimos atónitos a como un Gobierno presume de superávit en la balanza ingresos-gastos. Se nos dice que alrededor del 2,3% del PIB, mientras se oculta que el incremento de la presión fiscal durante el mandato Zapatero ha sido del 2,6% frente al 0,9% de la Euro zona. En resumen, primero se nos mete la mano en el bolsillo, para después, insinuar que se nos reparte el fruto de la buena gestión fiscal del Gobierno. Y lejos de priorizar y planificar con visión global el gasto público, se desata una espiral de “ocurrencias” que de ser llevadas a cabo dejarán las cuentas públicas seriamente “tocadas” en los próximos ejercicios. Entre las ocurrencias: el “cheque bebé”; el reparto de 400 euros a todos aquellos que hacen declaración de IRPF, excluyendo inicialmente a los autónomos; dentista para todos los menores de 7 años; incremento de las pensiones; ayudas a la emancipación de los jóvenes; ayudas para el alquiler de viviendas, etc.

Sin entrar a analizar esta última parte, pues mucho podríamos decir sobre los fraudes que abonan estas ayudas, así como su ineficiencia para alcanzar los objetivos buscados, y el efecto clientelar buscado de cara al voto, sí debemos destacar el abandono que otras áreas del presupuesto sufren.

Mientras se habla de superávit fiscal, nuestros médicos y enfermeras, formados en un sistema prestigioso, y la vez muy caro, se marchan a Inglaterra, Portugal y otros países, por que después de un proceso formativo muy exigente, cobran salarios de becarios. Mientras se habla de superávit fiscal, los enfermos de los hospitales son atendidos en los pasillos de las urgencias. Mientras se habla de superávit fiscal, los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, con salarios inapropiados para la función que ejercen, deben trabajar en sus ratos libres como porteros, taxistas, albañiles o en otros oficios más pintorescos. Mientras se habla de superávit fiscal, todo tipo de dependencias públicas, como estaciones, aeropuertos, juzgados, organismos oficiales, son vigilados por vigilantes de empresas de seguridad privada. Y de nuevo, como este colectivo, el de los vigilantes de seguridad, no se destaca por unos salarios y condiciones dignas de trabajo, no es raro que nuestra seguridad, a menudo, esté en manos de personas sobre las que ni siquiera se tiene la certeza de cuales son sus antecedentes personales. Y mientras se habla de superávit fiscal, la Justicia se desacredita en medio del colapso, la falta de medios, y la insuficiencia de alicientes económicos para los funcionarios, y sobre todo, la dependencia política del Gobierno de turno. Ni siquiera se muestra respeto ante el último tránsito vital del hombre. Nos referimos a la muerte. Para aquellos que recientemente hemos visitado el cementerio civil de Madrid, y podríamos extender el comentario a otros, es deplorable el estado en el que se encuentran instalaciones, accesos y viales. Y sobre todo, algunas lápidas. Así en el cementerio civil de Madrid, encontramos en el más absoluto abandono la de Pío Baroja, entre otras. Y si bien es cierto, que el mantenimiento de las lápidas es responsabilidad de los deudos, en dejación de estos, y en casos de personalidades históricas, las administraciones deberían actuar. Y podríamos seguir hablando del estado de conservación y señalización de nuestras carreteras, del ínfimo nivel de dotación de plantilla de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, etc.

Sirva lo anterior, para mostrar que frente al tan cacareado superávit fiscal, este Gobierno, y los que le precedieron, han optado por ir abandonando la prestación de servicios básicos a la ciudadanía. Servicios que tienen que ver con el bienestar y la seguridad física y jurídica, que no pueden ser dejados en manos de terceros.

Y para finalizar, frente al equilibrio y austeridad en la gestión pública, de nuevo, asistimos al exceso y la desvergüenza. Hemos asistido a una legislatura marcada por el uso suntuario de los bienes del Estado. Ministros que se han movido en aviones y helicópteros, como el que se coge un taxi. Un Presidente del Gobierno que ha utilizado aviones de la Fuerza Aérea para ir de compras a Londres, o a ver a su señora actuar en Alemania. De una Ministra que no dudó en decir aquello de que “el dinero público no es de nadie”. De cómo el Sr. Presidente del talante, gasta 271.000 euros en prepararse un cancha de baloncesto para sus vacaciones. O de cómo se cierra la piscina en la que se entrenan los buzos de la Guardia Civil para que su señora se pueda bañar tranquila. Y como traca final, tenemos al ínclito D. Mariano Fernández Bermejo que para dos meses que va a residir, no ha dudado en gastar 250.000 euros en la reforma de un piso del Estado. El desglose del presupuesto nos deja más asombrados. 5.400 euros en macetas. Las habrán traído de los jardines colgantes de Babilonia. 24.000 euros en mobiliario para el baño. Hablando en plata, la taza y el lavabo. Pensamos que la taza del water de D. Mariano debe tener hidromasaje, o efecto spa. Ello explicaría la habitual expresión facial que luce D. Mariano.

Ciertamente amigos y correligionarios, echamos en falta honestidad y austeridad en la gestión de los dineros públicos. Y en la campaña electoral que estamos sufriendo echamos en falta una opción republicana que dignifique la cosa pública. Conscientes somos que con las actuales reglas electorales, lo mejor que podemos hacer es abogar por la abstención. Mientras estén así las cosas, no nos queda más labor que hacer pedagogía de los valores republicanos, para que como dijo D. Manuel Azaña en su discurso en el Campo de Lasesarre, Baracaldo, 14-VIII-1935 quede claro que “El estado no puede pensarse más que en función del Derecho, el derecho del hombre, del hombre libre, encaminado y organizado el estado para la defensa de la individualidad moral de cada ciudadano”.

Garcés.

10 febrero, 2008

Un año más...


Hoy, el Club Republicano TRES ha rendido homenaje a los españoles que lograron la República en 1873.
En la imágen: D. Emilio Castelar y parte de la comisión de festejos del CR3

03 febrero, 2008

¿ECLOSIÓN LIBERAL?


Tomado del Club Liberal ( http://www.clubliberal.org/index.php?option=com_content&task=view&id=8&Itemid=13 )

Por Carlos Entrena Palomero y Pedro López Arriba

A primera vista podría decirse que, en Europa, el socialismo ha fracasado en todas sus modalidades. El siglo XX en Europa, puede denominarse el siglo del socialismo con un balance, tan concluyente, como desolador, en la práctica. Sin embargo, no parece que este fracaso haya desplegado aún todas sus consecuencias en los socialismos europeos. Una breve revisión de los hechos ocurridos parece corroborar de modo pleno estas afirmaciones.


En efecto, primero cayeron los socialismos de tipo antiautoritario, a los que se conoce como ácratas o anarquistas. Y así, para 1939, pese a la importancia que llegaron a tener en algunos países, como España, quedaron definitivamente arrumbados. Luego les siguieron los socialismos nacionalistas, denominados genéricamente fascismos, que declinaron a partir de la derrota militar alemana de 1945. Treinta años después cayeron las dictaduras corporativistas, de origen militar e inspiración pretendidamente cristiana, que gobernaron los dos países de la Península Ibérica hasta 1974 -Portugal- y 1975 -España-. Por último, en torno a 1990, se derrumbó el socialismo comunista, de inspiración marxista, que se había desarrollado en los países del Este continental, bajo la hegemonía de la extinta Unión Soviética. Aunque no puede olvidarse que el comunismo ha seguido sobreviviendo hasta el presente en algunos países africanos, en la América Hispana (señaladamente en Cuba) y en Asia, donde continúa siendo el régimen de China, Corea del Norte y Viet-Nam. Tras ellos, sólo se ha mantenido en pie el llamado socialismo democrático o socialdemocracia, que ha ido recogiendo en su seno los restos del naufragio de todos los demás.


Al hilo de esa sucesión de decepciones hay quien ha sugerido la posible eclosión del liberalismo como necesaria e inevitable consecuencia, si bien esto dista de estar tan claro como esas optimistas visiones proponen. La crisis final del comunismo en Europa en 1990, significó, entre otras muchas cosas, un golpe terrible para el pensamiento socialista, del que no parece que haya conseguido reponerse ni es fácil que lo llegue a hacer. De hecho, desde ese momento, los grupos políticos, movimientos y escuelas de pensamiento que se reclaman de la tradición socialista, incluida la socialdemocracia, atraviesan una grave crisis de identidad y de ideas. Ciertamente parece, a falta de ideas de mayor magnitud, que se han refugiado en la intensificación del estado de bienestar incorporando nuevos o más servicios sociales y avanzando en aspectos, que no en derechos, atípicos, “folclóricos” o puramente marginales, como sucede con la eutanasia, los matrimonios homosexuales u otra clase iniciativas.


Paralelamente al proceso descrito de caída de los distintos socialismos en Europa, surgieron reformulaciones liberales, sobre todo las realizadas por los autores de las llamadas Escuela Austriaca y Escuela de Chicago que, si bien inicialmente se habían mantenido en un segundo plano, empezaron a cobrar un auge notable a medida que los socialismos decaían. La presidencia de Reagan en USA (1983-1991), el éxito de las políticas económicas aconsejadas por la Escuela de Chicago, o el gobierno liberalizador de Margaret Thatcher en Inglaterra (1979-1990), fenómenos todos ellos producidos en los momentos inmediatamente anteriores al desplome del comunismo, preludiaron sin duda ese hundimiento. Pero para que efectivamente se produzca un resurgimiento del pensamiento liberal será necesario algo más que el desastre práctico de los diferentes socialismos que habidos hasta ahora. Como dijo Revel, la caída del Muro de Berlín sucedió, pero sólo allí, no en las conciencias de la mayor parte de los europeos. Y la realidad nos demuestra que el ideario del socialismo ha terminado por impregnar a los más amplios y diversos sectores sociales y políticos de Europa y hasta de América. Los conservadores, los demócrata-cristianos, y hasta algunos grupos del liberalismo más clásico, se han visto invadidos por ideas y criterios socialistas. La integración como observador del Partido Demócrata USA en la Internacional Socialista, durante la presidencia de Clinton, la reconversión del liberalismo inglés en el actual conglomerado “liberal-socialdemócrata”, la adopción por los conservadores europeos, y de los españoles también, de pautas genuinamente socialistas, demuestran que el liberalismo necesitará de algo más que de la crisis del socialismo para resurgir.


La verdad, dicho sea con toda crudeza, a lo que realmente asistimos no es un auge del liberalismo sino a un auge del conservadurismo, sólo teñido de liberal, por la propaganda. Así, el norteamericano Bush, el francés Sarkozy, la alemana Merkel, el italiano Berlusconi, u otros, pese a su pretensión de revestir sus ideas y proyectos “como” liberalismo, no son liberales, sino conservadores. En realidad, lo que verdaderamente ha ocurrido, es que existe una adscripción puramente “nominal” al liberalismo desde el campo conservador e incluso, a veces, desde el ámbito del neosocialismo, como ha sucedido con Tony Blair . Y por eso, pese a los augurios triunfalistas de algunos, creemos que el liberalismo va a tener que seguir esperando aún su momento.

23 diciembre, 2007

LA TRAMPA DE LAS LISTAS ABIERTAS






Que con buenas intenciones se han causado los mayores daños es una evidencia histórica difícilmente cuestionable, y en el actual discurso político oficial, ante la hecatombe manifiesta de la ruindad institucional y “constitucional” típicamente defensiva de quienes apalancan este régimen de partidos, unos pocos se aferran a una reformista tabla de salvación que acabe con el déficit democrático que ya no se puede esconder: El cambio del sistema de listas cerradas y bloqueadas de partidos por otro de listas abiertas, también de partidos.


Se trata de una burda simplificación intelectual ajena al control ciudadano sobre el representante, ya que la adopción del sistema de listas abiertas de partido, no resuelve el problema de la representación y responsabilidad del elegido frente al elector, resultando que, en cualquier caso, para ser elegido, habría forzosamente que pertenecer a la lista de un partido concreto que lo incluya.


Efectivamente, para poder ser elegido, el partido, verdadero y único sujeto de la acción política, seguiría diseñando el “menú” de elegidos a incluir en dichas listas a través de sus cúpulas, por lo que la separación entre la sociedad civil y política se mantendría de igual forma que en el actual sistema de listas cerradas, ya que el poder último, la mal llamada “soberanía”, residiría en última instancia en el partido y no en el ciudadano. Exactamente igual que ahora.


Dar carta de validez al cambio de unas listas cerradas a otras abiertas como simple solución al problema representativo supone expreso reconocimiento de que el sujeto político sea el propio partido y no el ciudadano, que únicamente puede ejercer la acción política a través de aquel, quedando de nuevo a merced de una clase política generada por la oligarquía de partidos, donde la promoción dentro y fuera del grupo partitocrático se consigue con instrumentos tan característicos como el servilismo y el pactismo.


Ello no viene a significar la maldad intrínseca de los partidos políticos, cuya utilidad vehicular de las ideas y aspiraciones ciudadanas es evidente y asumida por cualquier demócrata, sino que lo sancionable es su posición como titulares del monopolio de la política insertándose en el estado como verdaderos órganos administrativos gestores de la “cosa política”.




La oligarquía de partidos, ya sea con listas abiertas o cerradas, se caracteriza por la configuración del partido como tentáculo del estado que establece su relación con el ciudadano de arriba hacia abajo, saliendo del Estado hacia el ciudadano y no al revés como verdadera asociación ciudadana de orden político destinada a proponer una determinada acción de gobierno que es precisamente su función.


El carácter cuasi-administrativo de los partidos en el régimen partitocrático queda de manifiesto en otros aspectos sintomáticos como es la subvención estatal, pesebre perpetuo y premio a su papel en el sistema que instituye (de Institución) a los partidos en el mayor enemigo de las aspiraciones democráticas de los ciudadanos, que ven como aquellas siglas que han votado son diferentes en el poder que fuera de él, produciéndose la quiebra entre la sociedad civil y la sociedad política.


Por tanto, la solución de las listas abiertas no es más que un ejercicio de defensa propia de los partitócratas, que así reconocen prima facie la existencia de un déficit democrático en España como problema cierto y tangible.


Y una sociedad que se proclame avanzada plantea los problemas sólo cuando los pueden afrontar y resolver. Hoy la sociedad se plantea a diario como problema la situación política española y su déficit democrático, situación que es fácilmente reconvertible desde el mismo momento en que asumamos que no es sino la culminación del proceso de Transición que supuso el pacto entre el franquismo, legitimado por unas elecciones sin libertad, y la admisión de los partidos políticos entonces ilegales.


Este pacto queda reflejado en la Constitución de 1978, donde se elimina la separación de poderes, los partidos políticos se constituyen en los únicos agentes políticos y se separa radicalmente la sociedad civil de la sociedad política, concediéndosenos todas las libertades (reunión, expresión...) pero negándosenos la más importante: la libertad política de elegir, controlar y deponer democráticamente a nuestros legisladores y gobernantes.


Es por ello que las libertades existentes pueden ser utilizadas para todo menos para constituir y renovar el poder político del Estado o para controlarlo. Todo este sistema político nacido del pacto entre franquistas y partidos de la oposición, exponente máximo del oportunismo social de una generación, necesita como otro instrumento para mantenerse, además de los referidos (servilismo y pactismo) a la corrupción.



Lejos de listas abiertas (al fin y al cabo, listas), la única solución para acabar con el déficit democrático es la reforma de la Constitución para eliminar el criterio de representación proporcional (Art. 68.3) en las elecciones generales y locales, paso decisivo para llegar a la Democracia en España.


Y es que, la aplicación del criterio de proporcionalidad a las listas que se presentan en cada una de las circunscripciones hace que los “representantes” elegidos por los ciudadanos no sean más que delegados de los partidos que han elaborado esas listas, basadas en la sumisión a la cúpula del partido y no en la defensa de los intereses de los electores.


El actual sistema electoral convierte al elector en espectador pasivo e impotente ante el pacto y mercadeo de escaños y concejales, elementos fundamentales para la formación de mayorías. La representación deja de existir porque el sujeto del poder político es el partido y no el elector. El “representante” no es responsable ante el elector sino ante la máquina partidista a la que obedece servilmente para repetir en la próxima lista electoral.


La implantación de un sistema mayoritario de distrito uninominal haría que los elegidos fueran verdaderos representantes de los ciudadanos. Éstos, elegirían a un solo candidato, incluido o no en un partido, por cada uno de los distritos electorales en los que fuera divido el territorio por razón de su densidad de población. Así, la Asamblea quedaría formada por la reunión de los representantes elegidos por cada distrito electoral.


Sólo con un sistema mayoritario uninominal los ciudadanos podemos obtener representantes libres de todo mandato imperativo y de toda imposición partidista. La responsabilidad de los representantes sería directamente ante los electores y solamente a éstos correspondería premiar o castigar su actuación política no solo cada cuatro años, sino durante toda la vigencia del mandato al poder revocar cada distrito a su representante en el curso de la legislatura a través del sistema de remoción electoral, si defrauda a las expectativas que le elevaron a la Asamblea.


La posibilidad de exigir responsabilidades no se circunscribiría a la mayoría ya que la minoría tendría un papel fundamental como es el de controlar a aquella, siendo su fuerza suficiente para poner en marcha todo tipo de mecanismos de control. Se daría así una auténtica responsabilidad entre el elector y SU representante.


Por otro lado, supone una ventaja adicional aunque no por ello menos importante, resultante de la supresión de las actuales discordancias entre el número de votos obtenidos y el efectivo equilibrio de poderes, que actualmente favorece un papel excesiva y peligrosamente preponderante a los partidos de tendencia nacionalista que ven como con obtener una cantidad de votos en el territorio de su influencia obtienen un escaño mientras que los partidos de ámbito nacional precisan para ello una cantidad superior. Todo ello se ve superado en el sistema uninominal y mayoritario en el que la votación por distrito electoral otorga una situación de igualdad a todos los ciudadanos independientemente de la localidad o provincia donde se hallen.


Pedro M. González

18 diciembre, 2007

LA GRACIA DE DIOS...



Este artículo, modificado y con otro título* ha sido publicado en el Diario de la República Constitucional, lo reproducimos a continuación, a efectos de comparación:

*La modificación y el cambio de título se han producido con la conformidad del autor.


Asistimos actualmente a las últimas peripecias de toda una generación de españoles, casi dos, a los que ha cabido el dudoso honor de pasar a la historia como aquellos que fueron capaces de hacer todo lo contrario de lo que tenían en encomienda.

Tuvieron en sus manos la posibilidad de hacer la transición de la dictadura a la democracia, pero se limitaron a hacer la transición hacia nadie sabe qué. En realidad lo que hicieron fue sacralizar la propia idea de "la transición". Una transición siempre inacabada e inacabable, de la dictadura franquista a la permanente crisis nacional y de estado, como régimen político ordinario y normal.

Lo que hicieron fue construir una enorme estafa: la monarquía parlamentaria restaurada. Eludieron la democracia política, no establecieron garantías para los derechos individuales, escamotearon la separación de los poderes del estado y abrieron una grave tensión nacional al dar el poder regional a los independentistas en Cataluña, Vascongadas y Navarra.

Ahora, después de treinta años cantando las loas de ese desastre, casi todos ellos reconocen que la Constitución de 1978 es inservible y ha de reformarse, pues sus explotadores estarían dispuestos a reformarla ad infinitum antes de admitir tal cosa. No pueden afirmarlo, pues en la propia Constitución está la fuente mítica de su poder.

De lo más profundo de Cuelgamuros surge un carcajeo que inunda España, es la risa que inspiramos los ciudadanos a nuestra clase política. Rían señores rían, espero que se les atragante la risa cuando sepan que aquellos que teníamos veinte años en la “Transacción” y nos llevamos los palos por la libertad y la democracia, nos hemos enterado de por qué cobramos entonces y qué y a quienes sostenemos ahora.

Carpe Lope

05 diciembre, 2007

Cacahuetes



Leído en El Confidencial.com el 29/11/2007

Al Rey le toca el ‘premio Gordo’ de la Mutua, dotado con 750.000 euros.

En un año plagado de polémicas para la Casa Real española, Don Juan Carlos I ha sido el agraciado en la primera edición del Premio Mutua Madrileña 2007, la recompensa mejor pagada de los premios españoles hasta la fecha. Curiosamente, Su Majestad recibirá el galardón tres días antes de que los niños de San Ildefonso canten los números de la Lotería Nacional.

El premio ha sido concedido por unanimidad “en reconocimiento a su trayectoria y su compromiso con la mejora de la sociedad”, según la propia Mutua. El Jurado, compuesto por Reales Academias y presidido por José María Ramírez Pomatta, ha destacado que los más de 30 años de reinado de Juan Carlos I constituyen “el periodo más largo de paz, estabilidad, libertad, progreso y cohesión social de nuestra historia”.


Al leer esta noticia me acordé de cuando era pequeño y me llevaban al Zoo, la jaula de los monos siempre estaba rodeada de grupos de chiquillos arrojándoles los cacahuetes que una mujer vendía en los aledaños a la misma. Yo también les eché cacahuetes a los monos, los animalitos lo agradecían obsequiándonos con sus "monerías".

Encuentro un cierto paralelismo con la costumbre que tienen los plutócratas españoles de abrumar al rey con sus "desinteresados" obsequios; efectivamente, los sucesivos "Fortunas" y "Bribones" e incontables agasajos de todo tipo vertidos sobre la primera magistratura española, se me asemejan a los puñados de manises con los que los crios de antaño "fusilábamos" a los macacos en el antiguo jardín zoológico del Retiro de Madrid.

Este último galardón otorgado, aúna la ordinariez de dar dinero al rey, que no lo precisa, con la sospecha de que detrás de tanta generosidad se ocultan propósitos inconfesables. Por otra parte el motivo aducido para el obsequio real es sorprendente, "su trayectoria y compromiso con la mejora de la sociedad" es decir, por cumplir su cometido. Un castizo diría que se lo han dado por el morro. Lo dicho, una horterada.

Tengan cuidado, munífices monárquicos, corren ustedes el peligro de sepultar el objeto de sus amores bajo una montaña de "cacahuetes en metálico", no vayan a hacerle daño...

Krlos Vilamallén

27 noviembre, 2007

Para la vida




Quiero dejar bien claro que el propósito de nuestros afanes es el de conseguir que en España se viva mejor, que se viva en paz y en democracia, que se viva dignamente.
Los llamamientos a la lucha revolucionaria, los recuerdos de penosos tiempos pasados, la reivindicación de cualquiera de los bandos que hace setenta años se batieron en España está, a mi juicio, fuera de lugar.
La generación de mis abuelos fracasó, pues fracaso es destrozar el país, anular la convivencia y propiciar la pérdida de tantos miles de vidas humanas que no fueron alumbradas por sus respectivas madres para acabar tempranamente en una trinchera, bajo los escombros de un bombardeo, junto a una tapia o en una cuneta.
El horror que crearon los españoles de la generación de mis abuelos les ha sobrevivido a casi todos y es un monstruo viscoso y terrible que todavía se alimenta con sangre humana.
Quiero creer que la inmensa mayoría de los españoles que lucharon hace setenta años entresí, habrían arrojado horrorizados sus armas, si pudieran haber visto los logros de su lucha fratricida: el dolor, el hambre,la destrucción, la miseria y el rencor que se sembraba a voleo en una sociedad a la que amaban tanto como para exponer su vida en su defensa.
No me guía, no nos guía en nuestro hacer más que el mismo amor a España y a los españoles que presupongo en los combatientes de antaño y desde luego que si, por un momento, pensase que mi/nuestro trabajo iba a tener el mismo fruto, abandonaría el intento de propiciar el advenimiento de la III República.
Ya está bien de cainismos en mi/nuestra Patria. Si de algo ha de servir la memoria histórica es para no repetir los mismos errores y para que aquellos compatriotas cuyos deudos se encuentran todavía desperdigados en el seno de España, en las anónimas fosas donde fueron inhumados por sus victimarios puedan, si es su deseo, acoger sus restos entre los de los familiares, que falleciendo posteriormente, tuvieron derecho a un entierro normalizado.
Este post ha sido dictado por el clima de crispación que una panda de descerebrados de distinto signo político está intentando que cuaje entre los españoles.
La imagen que lo encabeza, unos niños sonriendo, simboliza lo que no debemos olvidar jamás; que nuestro fin es el futuro amejoramiento de la VIDA de TODOS.
Por eso nos esforzamos y no por la gloria ni por el triunfo de nuestro criterio político.
Krlos Vilamallén (CR3)

07 noviembre, 2007

EL VECINO DEL SUR Y SUS AMBICIONES IMPERIALES




El reciente viaje a Ceuta y Melilla del primer magistrado de nuestra nación ha tenido una respuesta marroquí difícil de calificar. Sigue la tensión y los incidentes diplomáticos entre los gobiernos de Madrid y Rabat, entre ellos la retirada del embajador marroquí de la capital española y las amenazas del mismo monarca africano. Se trata, como siempre de gestos del Gobierno de Mohamed VI, que intenta presionar al español para lograr hacer factibles sus planes de anexión. Anexión del Sahara, anexión de Ceuta y Melilla, anexión de Canarias… y eso en referencia sólo a los conflictos de Marruecos con España. Pero es que la monarquía alauita no sólo tiene conflictos con nuestro país. El Reino de Marruecos tiene, entre otras muchas peculiaridades, la de estar enfrentado con todos sus vecinos. Los conflictos de Marruecos con Argelia y con Mauritania son también un serio motivo de preocupación en esa zona del Norte de África. Y es que el “vecino” del Sur, desde que alcanzó la plena independencia en 1956, ha sido capaz de tener conflictos militares y graves tensiones con todos sus vecinos, en los últimos 51 años.

Y sigue en esa línea. Y seguirá si no se toma una línea de política exterior muy diferente de la seguida por España en los últimos 32 años. Si recordamos, el periodo se inició con la bochornosa huida ante la "Marcha Verde" en plena agonía de Franco, y se ha cerrado este año con el apoyo escandaloso del Gobierno de Zapatero a las tesis anexionistas sobre el Sahara de Marruecos. El resultado es la creciente presión sobre otros territorios españoles. Españoles, sí, porque conviene precisar estas cosas, ya que existe toda una línea de argumentación en ciertas izquierdas españolas, basada en la ignorancia más rotunda, que postula la “devolución” a Marruecos de ambas plazas. Se engañan en eso los socialistas y los comunistas. Ceuta y Melilla se pueden entregar a Marruecos, pero no se pueden devolver, porque nunca le fueron arrebatadas. El Reino de Marruecos nació a mediados del siglo XVII y, para entonces, Melilla ya llevaba más de 150 años incorporada a España. Y Ceuta, sólo podemos devolvérsela a Portugal, que la ocupó hacia finales del siglo XV.

Sería conveniente que los promotores de la pretendida “devolución” a Marruecos de ambas ciudades nos explicasen eso de la “devolución”, pues no está nada claro cómo hacerlo y, de todos modos, en el caso de que fuese “devolución”, a quien no revertirían nunca sería a Marruecos. También, ya de paso, nos podrían explicar por qué las Naciones Unidas nunca han aceptado que la situación de Ceuta y Melilla sea colonial. Y es que la ONU nunca ha admitido las pretensiones marroquíes sobre ambas plazas.

Publius (del CR3)

13 octubre, 2007

LA DISCUTIBLE DISCUTIBILIDAD DE LA NACIÓN



La frase del socialista Zapatero pronunciada ante el Senado de la vigente partitocracia española fue “la nación es un concepto discutido y discutible”. Una frase incompleta, pues es claro que no se refería a las naciones habitualmente consideradas como la francesa o como la norteamericana. Tampoco se refería a las fantasmagorías de los exaltados catalanistas, vasquistas u otros, que no son discutibles, pues lo que son, es inexistentes. No. Se refería a la Nación Española, no a otras. Fue el 18 de noviembre de 2004 y abrió una gran cantidad de interrogantes, sobre él, sobre las izquierdas españolas y sobre la partitocracia que nos oprime.

No voy a repetir aquí lo que cualquiera puede saber sobre la creación de las naciones modernas como espacios de convivencia entre iguales, orientadas a la consecución de la libertad política, la defensa de los derechos individuales y el progreso y bienestar de las sociedades actuales. Quienes atacan en España la nación no son ni siquiera nacionalistas. Y es que su reclamación no se dirige a ningún afán restaurador, pues jamás hubo naciones en la Península Ibérica, fuera de España y Portugal. Su afán no es proponer nuevas creaciones nacionales, por muy enloquecidas que puedan parecernos, sino negar y destruir las realidades nacionales existentes.

La principal cuestión que se esconde bajo la frase de ZP no es la que nos llevaría a un debate sobre nación y nacionalismo. La principal cuestión estriba en determinar cuando dejaron las denominadas “izquierdas” de tener la libertad, la igualdad y la fraternidad nacionales, entre sus prioridades. Tampoco se trata de establecer una fecha, pues de lo que se trata es de establecer los contornos de un problema. Porque las denominadas “derechas” nunca se distinguieron en parte alguna por su amor al tríptico republicano clásico (Libertad, Igualdad Fraternidad). De ahí que el gran problema para las sociedades europeas, y desde luego para la española, nació cuando las denominadas “izquierdas” pasaron a tener como objetivo primordial la conquista del poder, a cualquier precio, dejando de sentir como prioritaria la reivindicación de la libertad política, la igualdad ciudadana y la fraternidad social.

Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) el siglo XX conoció algunas de las más terribles tiranías que la historia recuerda. El socialismo nacionalista de Stalin en la URSS, el nacional-socialismo de Hitler en Alemania, conforman los paradigmas que resucitaron, en el siglo XX, el discurso de "todo para el pueblo, pero sin el pueblo". Socialismo nacionalista, nacional socialismo: mesianismos de extermino. Nacionalismo y socialismo, fundamentos básicos de las más horribles tiranías que la humanidad jamás padeció. Ahí se fraguó la crisis teórica de las denominadas “izquierdas”, con la primacía de un obrerismo que abandonó totalmente los ideales de libertad. El daño producido en la ideología tradicional de la izquierda por la práctica de políticas reaccionarias por socialistas y comunistas ha sido inmenso. Las denominadas “izquierdas” obreras se dedicaron a la práctica de políticas directamente contrarias a la libertad, a la igualdad y a la justicia social; a la práctica de políticas de corrupción generalizada; a la práctica de políticas que no han retrocedido ni ante el crimen de Estado. Políticas muy poco de “izquierdas”, en su sentido clásico.

Así hemos tenido que ver el apoyo y simpatía de las izquierdas hacia las dictaduras del ya extinto bloque soviético, o hacia la Cuba castrista, en lugar haberse centrado en la defensa de la libertad, sin concesiones. O a la sintonía con movimientos nacionalistas de carácter etnicista, racista o fundamentalista en Europa, en lugar de haber sido intransigentes respecto al principio de igualdad. En fin, ese permanente plegarse de la izquierda institucionalizada al puro y exclusivo afán de poder, desprovisto de cualquier contenido programático o ideológico, han llevado a las izquierdas en toda Europa, y también en España, a su situación actual.

Y hoy, el socialismo en España, nos plantea romper la nación y disgregar la igualdad ciudadana, para ceder a la reivindicación de privilegios por los catalanistas y los vasquistas, prescindir de la tenue libertad que hay en España, para mejor acomodarse a los propósitos despóticos de los caciques de Cataluña y Vascongadas, y quebrar la Seguridad Social. Y a eso le llaman progresismo. Y para defendernos de esa monstruosa política, que no busca otra finalidad que mantener al PSOE en el poder a costa de lo que sea, sólo disponemos del PP, un partido que no siente ningún aprecio ni por la libertad, ni por la igualdad, ni por la fraternidad, aunque intenta hacer bandera propia de la defensa de esos valores en los que no cree.

Pla (miembro del CR3)

06 octubre, 2007

El secuestro de la República


En el ámbito de la colaboración establecida entre el Club Republicano Tres y el Centro de Investigación y Estudios Republicanos (CIERE), reproducimos para el Blog de Debate Republicano el último articulo aparecido en prensa del Presidente del CIERE, D. Manuel Muela, titulado "El Secuestro de la República"


Las últimas controversias sobre la Monarquía, y concretamente sobre su titular, el Rey, acompañadas de manifestaciones con la quema de fotografías en poblaciones de Cataluña, han situado a la República y al republicanismo en el centro de una polémica a la que ambos son ajenos. Porque, en mi opinión, estamos asistiendo a un episodio más de la crisis del régimen de la Transición impulsada por algunos de sus protagonistas, especialmente los nacionalistas, que son conscientes de su fuerza para condicionar la política general de España.

Para nadie es un secreto que la situación política española presenta una imagen de degradación nada acorde con las pautas que serían exigibles en un país relevante de la Unión Europea: las prioridades públicas están centradas en satisfacer las ansias de poder de las diferentes clases políticas florecidas al amparo del Estado de las autonomías, con olvido, en la mayoría de los casos, de los intereses de una población que trabaja, paga sus impuestos y contempla atónita los ajustes de cuentas entre los gestores públicos. La desconfianza se adueña de los españoles, sin que nadie asuma sus responsabilidades en una crisis constitucional que no ha hecho sino explotar a lo largo de esta legislatura, y que amenaza con prolongarse en la siguiente.

El orden constitucional de 1978, cuyo sostén es la llamada monarquía parlamentaria, aunque sería más apropiado denominarla partitocrática, ha alimentado el crecimiento de poderosas fuerzas centrífugas que han ido fagocitando los valores de libertad, igualdad y justicia, en los que se fundamenta cualquier Estado democrático. Tales valores han sido sustituidos bien por la adoración a lo étnico en aquellas regiones con presencia nacionalista, bien por el cultivo casi folklórico del localismo en aquellas otras que las imitan. La conclusión de ello es la insolidaridad y el cantonalismo, ambos letales para la supremacía del Estado como garante de la transformación libre y democrática del país.

En ese contexto aparecen los ataques a la Monarquía y a su titular, con escándalo farisaico de muchos que saben lo difícil que resulta evitar que la institución y su titular salgan indemnes del desbarajuste en que se encuentra inmerso el régimen de la Transición. Entonces se pone en circulación el cliché manido de la República y el republicanismo, como si fueran los agitadores insolentes y anárquicos en el mundo suave y ordenado del orden de la Transición. Practicar un secuestro del republicanismo absolutamente desleal es una manera tosca de desviar la atención sobre los problemas que atenazan a la gobernación del país y la falta de iniciativas solventes para encararlos y resolverlos.

Como todos aquellos movimientos políticos que han sido protagonistas de nuestra historia, el republicanismo español tiene una historia con luces y sombras. En el caso que nos ocupa, sin embargo, el republicanismo no solo es ajeno a lo que está sucediendo, sino que, como consecuencia del apartamiento y el ostracismo al que fue condenado desde los inicios de éste régimen constitucional, puede presentarse ante la sociedad española como una opción política de orden y democrática, capaz de unir en su seno las esperanzas de quienes aspiran a hacer de España un país moderno y libre, metas por las que siempre lucharon los liberales y republicanos españoles.

No son la República y el republicanismo los que pretenden subvertir el orden constitucional: son los protagonistas y beneficiarios del mismo los que lo subvierten a diario con el consiguiente descrédito del poder público. Es momento de que cada uno asuma las responsabilidades que le corresponden, sin endosar a otros sus errores e incompetencias.

Lo que parece claro es que la experiencia de todos estos años y los acontecimientos que vivimos justifican la necesidad de construir un orden distinto que permita la recuperación de instituciones de contenido genuinamente democrático. Para ese objetivo, el pensamiento republicano liberal, hasta ahora ausente de la política española, podría aportar una alternativa de cambio para los ciudadanos.

En ocasiones anteriores, los republicanos de España se cargaron de razones para su apelación republicana en momentos de grave crisis nacional, sin demagogia ni improvisaciones. Ante la crisis del régimen de la Monarquía, el republicanismo debe aspirar a convertirse en una referencia integradora y no sectaria del cambio progresivo y ordenado de nuestro país, aplicando la razón y el valor del interés general a los problemas que preocupan a los españoles. La agitación y las proclamas dinamiteras son algo marginal en las que República y republicanismo no tienen arte ni parte.

Por Manuel Muela Martín-Buitrago
(aparecido en El Confidencial.com del 3 de octubre de 2007)

21 septiembre, 2007

¿ANTIMONÁRQUICOS O REPUBLICANOS?



Un republicano leal, y nosotros lo somos, tiene claro que la monarquía, en cualquiera de sus formas, es demasiado opuesta a la República como para plantear la más mínima duda, en principio. Y, sin embargo, convendría revisar adecuadamente la cuestión, pues no siempre están las cosas tan bien definidas. Aparentemente, no debería haber contraposición entre los dos términos del título, pero ¿es eso así siempre y en todos los casos?

Los sucesos de Gerona de hace unos días, durante los que algunos independentistas quemaron fotos de los reyes, ponen de relieve un asunto sobre el que conviene reflexionar. Me refiero al hecho de que, por lo general, en los medios de comunicación y en la opinión pública, la República no se define nunca por lo que ella es. Casi siempre se la intenta identificar por lo no es, es decir, por la Monarquía. De ahí que los independentistas gerundenses que quemaron esos retratos reales se hayan podido autodenominar, tal como hemos visto en la televisión, de activistas “antimonárquicos”, con la más que probable intención de ganar para su causa las simpatías del creciente republicanismo que se va extendiendo por España.

El fraude político trepa por el republicanismo cuando éste se limita a ser la mera negación de la monarquía, o a expresar formas de Estado Totalitario que no se identifican con la libertad de la democracia. Porque la República es, ante todo, la libertad individual y la democracia política. Y es la indefinición política en que se pretende situar a la República, al definirla exclusivamente en función de la Monarquía, la que permite a muchos oportunistas que no son republicanos el poder de presentarse como tales. Así sucede con los comunistas, o con muchos fascistas, o con los totalitarios nacionalistas. Todos ellos, con la fácil coartada de un presunto antimonarquismo, se presentan como “republicanos”, cuando les interesa, pese a no serlo en modo alguno.

Como acertadamente ha señalado García-Trevijano, “sin construirse previamente como alternativa a la monarquía, la República adviene de repente como solución a la crisis monárquica. Y cuando se hace real como forma del Estado, no está realizada en el espíritu ni en el cuerpo social. Llega sin apenas republicanos. Esto, y no otra cosa, es lo que explica sus repetidos fracasos y sus continuos renacimientos. La incapacidad de la idea republicana para ser alternativa de poder institucional, atrasa su porvenir como forma democrática del Estado. La Monarquía dura como lo malo conocido frente a la República por conocer” (discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid, el 28 de marzo de 2006).

Y es que, sin conocer las causas de los éxitos y fracasos republicanos en España, sin saber de la naturaleza de las instituciones políticas, y sin definir cómo ha de ser la democracia política, las propuestas republicanas no pasan, en su vaguedad, del puro sentimentalismo, de la nostalgia, o del oportunismo más siniestro.

Salud y República

Pla (CR3)

03 septiembre, 2007

AL VOLVER


Este año, la llegada del mes de septiembre no traerá un nuevo curso político exactamente. En España las novedades parecen haberse acabado hace mucho tiempo. Tan sólo regresarán a sus domicilios habituales los que pudieron ausentarse en el periodo vacacional. Los demás ni eso, pues seguirán donde han estado. Y tampoco regresarán los crecientes problemas de todo tipo que rodean a los españoles, porque esos problemas nunca se han ido. En el mejor de los casos seguirán igual, aunque lo más normal es que se habrán acentuado.

En la economía, el fin del ciclo de expansión se va alzando como amenaza sobre las rentas más bajas. Las subidas en los precios de la energía y de los alimentos no se ven compensadas por la lenta bajada del precio de la vivienda. La cortedad de los salarios tampoco se ve compensada por reducciones sensibles en la precariedad laboral y aumenta el desempleo. La Seguridad Social, cada vez más débil financieramente, tendrá que hacer frente a los anuncios demagógicos de nuevos gastos propios de las típicas promesas sociales de un periodo electoral.

Porque elecciones si que habrá, pero ¿a qué?, ¿a las humillantes listas cerradas por los jefes de la partitocracia que dejan sin representación institucional a los ciudadanos?, ¿al reiterativo juego de esas dos desastrosas opciones dinásticas, PSOE-PP, que no son opciones aunque sean muy dinásticas?

En España el fin del ciclo económico que se avecina se suma al fin del ciclo de la oligarquía partitocrática de los dos citados y sus acólitos nacionalistas, que siguen dispuestos a repartirse con presteza el presupuesto, a ocupar las poltronas y a complicarnos la vida a todos. En lo político seguirá acentuándose la crisis del sistema sin que por ello se planteen mayores problemas en los estados mayores de la partitocracia reinante. Pese a las alarmantes señales de ruptura y quiebra que afloran en todos ellos.

Y es que en la mayor parte de las oligarquías partidarias se extienden las querellas internas y se acentúa la disgregación. Así, tal como lo hemos visto durante los últimos meses y años, el PP y el PSOE, pero también el PNV y los ERC, EA, IU, CiU, etc..., continuarán desarticulándose y desestructurándose, a medida que los intereses de los caciques locales se sigan imponiendo a sus inexistentes estrategias generales. El ciudadano no cuenta, el país se da por amortizado y a la democracia, ni se la ve ni se la espera.

Es el momento de intensificar la difusión de los valores republicanos, de denunciar las imposturas y los abusos, de oponerse a los privilegios y a las mangancias de la Monarquía y sus acólitos, sean estos de “derechas” o de “izquierdas”. Zapatero y su PSOE no son mejores que Aznar y el PP no es alternativa a nada. Y los nacionalistas, por definición, no pueden aportar las soluciones generales.


Salud y República Constitucional

Publius (Miembro del CR3)

13 agosto, 2007

DECLARACIÓN DE REBELDÍA A LA CORONA



Insertamos este texto elaborado por nuestro amigo y compañero republicano Jaume D'Urgell, para facilitar su difusión y debate. El autor no forma parte del Club Republicano Tres. No obstante, en la línea definida por el CR3 de cooperar a la integración de los republicanos y de rechazar cualquier espíritu de secta o capilla, nos complace facilitar el acceso a nuestra tribuna a quienes defienden propuestas republicanas, aunque no formen parte del Club Republicano

¿Hasta dónde alcanza el efecto de un golpe de Estado? ¿Cuánto debemos esperar para restablecer la normalidad? ¿Cómo llamar a un país cuya jefatura de Estado detenta un militar que no está sujeto a elección? ¿Es legal cooperar, exaltar y finalmente suceder a un genocida? ¿Defender la democracia equivale a provocar la guerra? ¿A quien deben lealtad los ejércitos de España? ¿Monarquía es sinónimo de democracia?

¿Son delincuentes los republicanos? ¿Es ultrajante desear la igualdad? ¿Es temerario pretender que todos los cargos públicos sean electos? ¿Por qué celebramos el día nacional con un desfile de personas armadas? ¿Es correcto que en pleno 2007, el titular de Exteriores deba coexistir profesionalmente con las ingerencias del colega, compañero y sucesor de Francisco Franco? ¿Es normal que el máximo exponente de lo público acuda a la medicina privada? ¿De dónde procede la autoridad del rey? ¿Es justo que no todas seamos iguales ante la Ley? ¿Quién paga las facturas de la familia real expulsada por el pueblo griego? ¿Por qué mientras el rey practica deportes como la vela o el esquí, miles de familias trabajadoras sufren desahucio bajo el peso de la precariedad laboral? ¿Por qué hay ciudadanos que fallecen de frío en las calles de Madrid, mientras el Palacio Nacional permanece vacío u ocupado por una sola familia?

¿Qué porcentaje de la población actual, ejerció el voto en 1978? ¿Qué explicación tiene el insondable enriquecimiento de la familia real? ¿Por qué el apartado H del artículo 62 de la Constitución Española de 1978 confiere al rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas? ¿Es eso algo simbólico? ¿Simbólico quieres decir falso, como el artículo 47, o el 128? ¿Por qué el PSOE o el PCE —ambos partidos de izquierdas— defienden políticamente los intereses de la monarquía? ¿Es democrático impedir que la ciudadanía se pronuncie en las urnas sobre conflictos territoriales, forma de gobierno, separación de poderes, legislación electoral, gasto militar, estructura económica de la sociedad, relaciones internacionales o laicismo? ¿Quién toma las decisiones que a nosotros no nos permiten tomar? ¿A quién beneficia lo arbitrario? ¿Debemos reconocer la pretendida autoridad del rey?

IGNOREMOS LA AUTORIDAD DEL REY

No siento ningún temor en proclamar que el ciudadano Borbón es tan solo una persona más. El rey no solo no goza de ninguna autoridad, además, no me representa. El rey solo se representa a si mismo, y a un pasado de infausto recuerdo e inocultable memoria. Soy madrileño y el ciudadano Capeto es tan solo uno más de mis vecinos, porque yo soy un ciudadano y no el súbdito de nadie. Ni a mi, ni a mi queridísimo esposo, ni a mi madre, ni a mi padre, ni a mis amigos, ni a mis camaradas no se nos hereda como si fuéramos reses de un ganado, porque no somos cosas, no pertenecemos a nadie, somos personas.

Hago un llamamiento a todas las personas con sentido de responsabilidad y en pleno uso de su razón, para que me acompañen en esta declaración formal de Libertad. No se trata de desobediencia, se trata de emancipación civil pacífica: henos aquí, nosotros, el Pueblo, no reconocemos autoridad alguna en la monarquía.

LA MONARQUÍA ES FLOKLORE LEGAL

No faltará quien lo llame rebelión, bien, procedan, y júzguenme con garantías. Yo lo llamo sentido común, normalidad democrática, y aún: superación de lo ridículo. No estoy anclado en el pasado, no pretendo ni la crispación improductiva ni una vuelta al guerracivilismo, lo único que afirmo es que, del mismo modo que ya no toleramos que la jerarquía eclesiástica siga torturando y enviando a morir en la hoguera a los herejes, no podemos consentir que un rey, hoy, encabece la estructura de los poderes públicos, porque semejante anacronismo supone una reducción al absurdo de una tradición malentendida... estamos ante un exceso de celo colectivo en la obediencia al folklore legal.

Señor Juan Carlos, yo a usted le respeto como a cualquier otro trabajador, pero la pervivencia de su puesto de trabajo, en pleno 2007, se me antoja absurda, extemporánea, contraria al interés general, triste, clarificadora y —si me lo permite—, ridícula. Sí, produce vergüenza histórica, es, como si mi país fuera de los últimos en abolir la esclavitud.

Se me ha acusado de ultrajes a España por retirar una bandera impuesta por las armas y colocar en su lugar, la que todos nos dimos en libertad. "Ultraje", es una expresión muy dura, cuando lo cierto es que siento un profundo amor hacia todos los Pueblos de mi querida península Ibérica, islas y colonias —un cariño que, como persona de izquierdas, no es contra nadie—. Sí, un fiscal solicita cárcel por ultrajar lo absurdo. No importa. Es un honor, y la pena es leve, en comparación con el sufrimiento de los miles de personas que me precedieron. Personas a las que algunos no quieren reconocer —ni siquiera desenterrar—, ni saber quien las mató, ni por qué. ¿Por qué habrá quien sienta la necesidad de ocultar Historia y razón? ¿Les avergüenza lo que se pueda descubrir?

Hace más de 50 años que la ciudadanía Universal declaró solemnemente que todos los Seres Humanos nacemos libres e iguales, en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Y todavía hoy, aquí, hay quien pretende ignorar todo aquello que no le satisface. Aunque sea Ley, razón, justicia o voluntad popular.

Como en 1931, estamos en ciernes de unas elecciones. Por eso es tan importante que los trabajadores permanezcamos unidos —aún sin renunciar a nuestra identidad—. El PCE de hoy no es el de 1978, no lo son sus bases, al menos. El PSOE de hoy, tampoco es el de 1978. Además, la izquierda no se reduce a dos partidos. Y lo mismo podemos decir de las demás fuerzas... el pueblo no se reduce a la izquierda, están los liberales, y otras personas, que, aunque puedan pensar de un modo distinto, al menos desaprueban lo arbitrario. No hablo de pedir cuentas, ni de señalar a nadie... todo eso pasó. Hablo de hoy, con los pies en el suelo. De hoy... y del mañana.

¡Salud y República!

http://es.youtube.com/watch?v=GBdGVuHBJ10

Jaume D'Urgell

21 julio, 2007

07 julio, 2007

Tiempo de estío...




Estimados amigos que habéis seguido nuestra página web y nuestro blog de debate durante este año:

Cuando en marzo de 2006, culminando unas conversaciones iniciadas en diciembre de 2005, diversos republicanos de diferente origen decidimos formar el Club Republicano Tercera República Española (CR3), no imaginábamos que algo después de un año más tarde podríamos hacer un balance tan amplio.

Nacidos para promover la agrupación de los republicanos españoles y de todos aquellos que aspiran a instituir la Democracia Política en nuestro país, en el plazo escaso de unos meses hemos podido establecer líneas de trabajo, algunas muy estables, con los más diversos grupos y personas de orientación liberal, demócrata y republicana de España.

El Club Liberal Español, el Instituto Juan de Mariana, el Centro de Investigación y Estudios Republicanos (CIERE), o el Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional, con el que compartimos ideario y en el que hemos participado desde el primer momento, han sido los ámbitos en los que el Club Republicano ha desplegado su actividad, intentando la convergencia de esfuerzos y la unidad de propósitos y proyectos.

Desde la modestia de nuestra actuación en el Ateneo de Madrid, y desde nuestra página web, hemos conseguido interesar en estos asuntos a muchos y aspiramos a llegar a muchos más. Por ello, durante los meses del recién comenzado verano vamos a realizar una amplia renovación de nuestros medios de difusión, procediendo a introducir en nuestra página web los cambios que la experiencia de un año y los consejos de amigos y asociados nos han sugerido. También aprovecharemos para planificar nuestras actividades para los próximos meses.

Esperamos que los cambios que vamos a realizar mejoren nuestra presencia y faciliten la difusión de nuestros mensajes. Por eso llamamos a todos los que nos han seguido a que nos hagan llegar sus indicaciones, consejos, críticas y sugerencias, a través del correo electrónico del CR3 club.republicano(ahí va la arroba)gmail.com , agradeciendo por anticipado las ideas que nos faciliten.

En el mes de septiembre esperamos haber concluido los trabajos y presentaros una nueva presentación del Club Republicano en Internet. Todo ello supondrá alguna ralentización de las actividades y esperemos que las menos molestias posibles a los usuarios.

Mientras tanto, seguiremos como siempre: Nuestros principios son la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad; Nuestro propósito, lograr la Democracia Política para España; Nuestro proyecto, la Tercera República Española.

NADA MENOS QUE LA DEMOCRACIA POLÍTICA, NADA MÁS QUE LA REPÚBLICA

CLUB REPUBLICANO TERCERA REPÚBLICA ESPAÑOLA

19 junio, 2007

EN EL 30 ANIVERSARIO DE LA TRANSICIÓN-TRANSACCIÓN


La Dictadura de Franco terminó con la muerte del dictador, en 1975. Desde entonces, nuestro país ha deambulado por una inacabable “transición” a la democracia que no ha terminado de llegar a ninguna parte. La monarquía se restauró en virtud del mandato del dictador, en el mismo 1975, y fue ratificada en el referéndum constitucional de 1978. Un referéndum convocado para aprobar una presunta Constitución, elaborada sin proceso constituyente, y en el que la monarquía se introdujo de rondón en la pregunta genérica sometida a consulta de los ciudadanos sobre el apoyo al cambio de régimen que se ofrecía. La Constitución se pretendió democrática, pero no ha conseguido serlo. Hoy, casi 30 años después, y sin haber alcanzado la democracia prometida, no ha cesado aún la transición.

Es precisamente ahora, en 2007, cuando asistimos al desvanecimiento de las falsas promesas de democracia que hizo la monarquía restaurada. Pero no se desvanecen solas y amenazan desvanecer también las bases mismas de la ciudadanía. En esta Monarquía de dictadura de las oligarquías partitocráticas, que no es una democracia, España ha empezado a dejar de ser, incluso, comunidad política. Peor aún, la misma idea nacional se combate desde numerosas instituciones del estado, como si España y el Franquismo fuesen una y la misma cosa. La contradicción entre el ser y el querer de los españoles que deambulamos por esa transición sin fin, está terminando por crear un conflicto irreconciliable entre el hecho de ser España un todo y la voluntad política de tratarla exclusivamente como agregado de unas partes separables e independizables. Y, a todo esto, a la libertad política y a la democracia, ni se las ve ni se las espera.

“Si la nación fuera un Proyecto, como creyeron Ortega y José Antonio, y hoy creen todos los partidos, España dejaría de ser pronto una realidad política”, ha dicho Antonio García Trevijano. Pero la nación es un dato objetivo pese al empeño de los partidos e instituciones de esta monarquía partitocrática en avanzar por el camino de su desintegración.

No sorprende que la Monarquía conspire, como siempre, contra la realidad nacional de España. Así lo ha venido haciendo desde los tiempos de Fernando VII, intentando que prevalezcan los derechos de la corona sobre los de la nación y los del rey sobre los del pueblo. Lo novedoso es que hoy se camufle la negación de la libertad y la afirmación del privilegio apelando a las “izquierdas”. Quizá invocar a las izquierdas puede parecer más respetable que las tradicionales invocaciones al trono, al altar y a la nobleza de antaño, pero el resultado es el mismo. Si en este solapado período constituyente, el poder monárquico de constituir no brota de la nación entera, sino de las partes que pueden convertirse de regiones en Estados, la defensa de la sociedad española, de su libertad y de la democracia quedará en las manos del republicanismo, por abandono de los demás. Pero el republicanismo sólo podrá hacerlo a condición de que sepa configurar una propuesta de liberación para los ciudadanos, de reconstitución de la nación y de constitución del Estado. ¿Pero cómo podrá abordar esa tarea con garantías de éxito el republicanismo?, ¿cómo podrá superar este reto sin recaer en los errores del pasado?

Esta es la tarea que el Club Republicano Tres se propone realizar: definir el modo en que pueda abordar la sustitución de la monarquía partitocrática, eludiendo los errores y fracasos del pasado.

Salud y República Constitucional

Pedro López Arriba