
Quiero dejar bien claro que el propósito de nuestros afanes es el de conseguir que en España se viva mejor, que se viva en paz y en democracia, que se viva dignamente.
Los llamamientos a la lucha revolucionaria, los recuerdos de penosos tiempos pasados, la reivindicación de cualquiera de los bandos que hace setenta años se batieron en España está, a mi juicio, fuera de lugar.
La generación de mis abuelos fracasó, pues fracaso es destrozar el país, anular la convivencia y propiciar la pérdida de tantos miles de vidas humanas que no fueron alumbradas por sus respectivas madres para acabar tempranamente en una trinchera, bajo los escombros de un bombardeo, junto a una tapia o en una cuneta.
El horror que crearon los españoles de la generación de mis abuelos les ha sobrevivido a casi todos y es un monstruo viscoso y terrible que todavía se alimenta con sangre humana.
Quiero creer que la inmensa mayoría de los españoles que lucharon hace setenta años entresí, habrían arrojado horrorizados sus armas, si pudieran haber visto los logros de su lucha fratricida: el dolor, el hambre,la destrucción, la miseria y el rencor que se sembraba a voleo en una sociedad a la que amaban tanto como para exponer su vida en su defensa.
No me guía, no nos guía en nuestro hacer más que el mismo amor a España y a los españoles que presupongo en los combatientes de antaño y desde luego que si, por un momento, pensase que mi/nuestro trabajo iba a tener el mismo fruto, abandonaría el intento de propiciar el advenimiento de la III República.
Ya está bien de cainismos en mi/nuestra Patria. Si de algo ha de servir la memoria histórica es para no repetir los mismos errores y para que aquellos compatriotas cuyos deudos se encuentran todavía desperdigados en el seno de España, en las anónimas fosas donde fueron inhumados por sus victimarios puedan, si es su deseo, acoger sus restos entre los de los familiares, que falleciendo posteriormente, tuvieron derecho a un entierro normalizado.
Este post ha sido dictado por el clima de crispación que una panda de descerebrados de distinto signo político está intentando que cuaje entre los españoles.
La imagen que lo encabeza, unos niños sonriendo, simboliza lo que no debemos olvidar jamás; que nuestro fin es el futuro amejoramiento de la VIDA de TODOS.
Por eso nos esforzamos y no por la gloria ni por el triunfo de nuestro criterio político.
Krlos Vilamallén (CR3)