12 mayo, 2007

27.05.2007 ¿Qué hacer?

El 27 de mayo se celebran elecciones municipales


ANTE ESTA CONVOCATORIA SOLO HAY DOS OPCIONES POSIBLES:


O colaboras irresponsablemente de una farsa política…


…o luchas junto al MCRC con tu ABSTENCIÓN ACTIVA por deslegitimar un sistema que te obvia y conseguir el único capaz de representarte…


La opción por la democracia es…
¡LA ABSTENCIÓN ACTIVA!



71 comentarios:

Aviraneta dijo...

La opción es clara: abstención

Salud y República

Ricardo dijo...

sobre la abstención no lo veo claro; evidentemente parece que nos comportamos como la CNT con su táctica abstentiva de siempre, y luego nos acordaremos de los motivos que los de la CGT tubieron cuando pedían antes de su expulsión, más estar en la Vída Pública, para capitalizar mejor el voto adepto. Yo propondría el voto en blanco, en todo caso.

Lo cual no me impide hacer campaña contra Zapatero, usando las pegatas de la AVT. Y es que después de lo de Conthe, tengo ganas de morder al traidor.

En lo que respecta al club, lo tenemos claro con el voto; pero ¿y la sociedad española? ¿creeis que Navarra caerá? Por otra parte, ¿creeis que Zapatero con sus extrañas meteduras de pata, no querrá provocar la abstención?

vilamallén dijo...

Estimado Ricardo,
El votar en blanco significa que te crees el sistema.
Con tu voto estás apoyando esta oligarquía partidaria desvergonzada
Yo no pienso participar en algo que no me merece ningún crédito.
S&R

Anónimo dijo...

Si, muy bien. Yo también estoy por la abstención, ¿pero cómo se hace eso de la "actividad abstencionista"?

Salud y República (Constitucional)

Liberal dijo...

Por qué no promoveis un voto de castigo al PSOE? Se lo merece.

Como dice el Anónimo, lo de la abstención activa no está muy claro como se hace. Será muy digna, pero es ineficaz.

Saludos

vilamallén dijo...

Para anónimo y liberal,
Día 27 de Mayo, gran fiesta de la democracia, el abstencionario (ver blog de Trevijano para ver el significado del "palabro") se dirige a la urna que le corresponde, exhibe su DNI, sus datos son voceados por el secretario de la mesa electoral y los apoderados de los partidos y los integrantes de la mesa, proceden a marcar su nombre en los censos de que están provistos, tan solo queda depositar el voto en la urna; en ese momento el abstencionario manifiesta su intención de abstenerse de votar, debido a su desconfianza en el sistema, un momento de estupor y todos han de corregir sus censos marcados, poniendo "se abstiene" o algo parecido.
Se acaba de producir un acto de abstención activa, que se puede complementar solicitando al presidente de la mesa la expedición de un certificado de abstención.
¿A que no era tan difícil?
S&R

El Incorrruptible dijo...

Voto en blanco contra la partitocracia

Recientemente, las feministas de izquierda han celebrado a los pies de los leones de las Cortes la aprobación de la ley de igualdad sociata. De acuerdo con la misma, hasta un máximo del 60% de las listas de los concurrentes electorales podrá ser del mismo género: hombres o mujeres. Sin entrar en la discusión entre "meritocracia" y "discrimación positiva", ésta es otra maniobra tendente a reforzar el régimen partitocrático, y por tanto antidemocrático, en el que chapoteamos los españoles.

En diversos países del occidente liberal está surgiendo una corriente favorable al voto en blanco en los procesos electorales. El enemigo contra el que se bate esta corriente es el sistema oligárquico de partidos que se ha ido consolidando tras la segunda guerra mundial.

Los portavoces de esta posición entienden que el mayor mal que nos azota no es que gobierne un partido u otro, sino la degradación del propio sistema. Cualquier avance hacia la democracia verdadera está taponado por una casta política abrazada a prácticas seudo-representativas y demagógicas que ya los griegos bautizaron como “oligocracia”. Modernamente hablamos de “partitocracia” para designarlas.

Ante esta situación, el fenómeno de la abstención es ambiguo. Puede reflejar posiciones de rechazo al sistema, pero también repliegue pasivo en la indiferencia política y, en ocasiones, pulsiones antidemocráticas. El voto en blanco es la única alternativa, ya que va directamente contra la línea de flotación de esa falsa democracia, sin renunciar a la democracia verdadera, reivindicándola con una disposición activa.

Mientras votemos a la oposición para castigar al gobierno, seguimos alimentando el sistema, seguimos otorgándole legitimidad. Beneficiamos a todos los partidos que viven del sistema y se burlan de nosotros. El partido que gana obtiene como premio el gobierno, pero los otros van a la oposición, donde también existen beneficios y privilegios: dinero público para el partido, sueldos pagados por los ciudadanos, coches oficiales y participación, como cuota, en instituciones y empresas públicas o dominadas por el poder político. También prestan legitimidad al sistema y aumentan la confusión de la población las minorías que participan en los procesos electorales con la única finalidad de conseguir publicidad, aireando programas más o menos radicales.

Si creemos que la posibilidad de un sistema democrático está bloqueada por la partitocracia, cada vez más cínica y corrupta, el voto en blanco es la mejor opción porque ese voto representa un claro mensaje al sistema: “somos demócratas y queremos democracia, pero no la vuestra, la que negáis o corrompéis, sino una democracia auténtica, limpia, en la que el ciudadano controle a los poderes y participe en los procesos de toma de decisiones”.

Si estamos convencidos de que la democracia se identifica con la plena soberanía nacional-popular, que es un sistema definido como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, votar en blanco es rechazar a los actuales caciques políticos y decirles que dejen de hablar en nombre de la democracia. Que somos ciudadanos, no súbditos. Que sin ciudadanos, sin atender permanentemente a la opinión ciudadana y sin ganarse cada día la confianza de los votantes, la democracia no existe y que lo que ellos están haciendo es apoyarse en una falsa democracia para ejercer un dominio depravado, gozar de privilegios injustos y conducir a la Nación a la catástrofe.

Las actuales oligarquías políticas son plenamente conscientes de que el único voto que les hace daño y que pone en peligro su cuidado sistema de privilegios y dominio, es el voto en blanco. Por eso lo han devaluado y por eso, arbitrariamente, lo han despojado de representación. En buena ley, en justicia y en democracia, el voto en blanco debería obtener, como cualquier otro, una representación en los parlamentos y asambleas municipales. Si los ciudadanos quieren que existan escaños vacios, ¿en base a qué criterios se les contradice? Los votos en blanco deben estar representados con escaños vacíos. Esos sillones vacíos serían un testimonio palpable del rechazo ciudadano al Estado oligárquico de partidos, a la corrupción, al abuso del poder y a privilegios injustificados.

mcrc.miguel dijo...

Otro modo de ejercer la abstención activa es precisamente haciendo campaña por la abstención como ha hecho nuestro buen amigo Isidro:

http://antoniogarciatrevijano.byethost14.com/blog2/index.php/2007/05/12/campana-por-la-abstencion/

Un saludo amigos.

laGuillotina dijo...

me parece un error la abstención activa. hay que buscar las opciones que más daño puedan hacer a los partiduchos hegemónicos del régimen.
http://eljacobino.blogspot.com/

laGuillotina dijo...

me parece un error la abstención activa. hay que buscar las opciones que más daño puedan hacer a los partiduchos hegemónicos del régimen.
http://eljacobino.blogspot.com/

Anónimo dijo...

En mi opinión la postura del MCRC no lleva a ningún puerto. Como dice "la guillotina" debería optarse por atacar al sistema desde dentro, es decir, votando. La "abstención activa" no supone ninguna amenaza para la partitocracia.

Saludos.
http://espaniolito.blogia.com/

Ramsés dijo...

Hola a todos:

He estado mirando la ley de Hondt. La abstención supone una merma de votos para todos los partidos. Si esta supera la mitad del electorado el sistema proporcional queda tocado porque se produce una despropoción: Pocos votos contra muchos escaños.
El voto en blanco solo es un cheque para el ganador o para repartir escaños.

Un saludo.

El oftalmólogo de Azaña dijo...

Al neocon libertariano abstencionario Villamallén:

En cuanto al procedimiento de abstención activa descrito por usted, albergo ciertas dudas sobre su viabilidad.

El certificado que prevé la normativa electoral es el certificado de voto, no el certificado de abstención. Ese certificado está previsto fundamentalmente para aquellas personas que trabajan en las jornadas electorales, que tienen derecho a un permiso especial de cuatro horas para ejercer el sufragio y deben acreditar ante sus empleadores que el permiso se ha utilizado para tal fin

Por tanto, el presidente de mesa puede certificar un “hecho positivo”, dentro de sus competencias, la emisión del voto por uno de los inscritos en el censo de votantes de esa mesa, no uno “negativo”, la abstención. Y no basta que usted se persone en la mesa para manifestar su voluntad abstencionista. Es lo mismo que si usted se pone delante de la mesa electoral, vestido con un traje de faralaes y entona “La bien pagá” y luego pretende que el presidente de la mesa certifique que usted ha cantado esa famosa copla.

Y en cualquier caso, la expedición de la certificación de abstención debería hacerse después de las ocho de la noche, una vez cerradas las urnas. Ya que si usted, según su propósito, acude a tocar las narices a su mesa electoral a las once de la mañana para pedir un certificado de abstención; nada impide que a las ocho menos cuarto de la tarde cambie de opinión y decida votar al Partido del Cannabis (es un suponer) y como el sufragio activo es un derecho podría hacerlo.

La única solución posible es que en la jornada electoral se haga acompañar de un Notario de 10 a 20 horas, incluso para sus actos más íntimos, y que a las ocho de la noche y un minuto levante acta, dando fe de que usted no ha ido a votar. Claro, que siempre podría haber votado por correo antes.

Salud.

Anónimo dijo...

Queridos amigos:


De mi amado Incorruptible:

“Los portavoces de esta posición entienden que el mayor mal que nos azota no es que gobierne un partido u otro, sino la degradación del propio sistema. Cualquier avance hacia la democracia verdadera está taponado por una casta política abrazada a prácticas seudo-representativas y demagógicas que ya los griegos bautizaron como “oligocracia”. Modernamente hablamos de “partitocracia” para designarlas.”

Como mi mami dice que todavía no soy idiota, no puedo creer en la buena fe de personas que analizan perfectamente las situaciones, descubren la etiología, diagnostican con ojo experto y, como si la imbecilidad más obtusa hubiera caído de pronto sobre ellos, se apartan de la única terapia política cabal. Existe una explicación muy gastada en la experiencia: la ambición de poder como fin político. Cualquier conocedor de la historia lo sabe. Los jnrsianos, con la inteligencia suficiente como para haber alcanzado o hecho suya nuestra concreción del problema, buscan su propia solución porque anhelan un espacio en el Olimpo político pseudorrepublicano. De otra forma, ¿aceptarían votar en un régimen que no permite el voto sino su pantomima?, ¿los votos PSOE, PP, IU y los de etcétera son autógrafos de engañados civiles y, en cambio, aquellos blancos de pureza no? ¿Podemos fiarnos de los esclavos que quieren liberar al resto de oprimidos ajustándose las cadenas blancas del amo en un dignísimo gesto de protesta? Pero, ¿es que nos toman por subnormales? Cuando los jefes de partido que hacen listas de candidatos en sus salas de estar comprueben que hay un ochenta por ciento de votos blancos podrán, si así lo quieren, seguir repartiéndoselos proporcionalmente para rellenar el “parlamento” español. ¿A eso votan en blanco las inteligencias republicanas? ¿O acaso los oligarcas, viendo tanta nieve, renunciarán a su poder para que los adalides de la reclamación cívica, que reconocen expresamente la legitimidad de la ley electoral de la Monarquía (eso significa participar en algo), ocupen meridianamente su lugar para proceder a la destrucción del mismo mecanismo que permitió acceder al poder una moral tan integérrima? Esto es de locos. ¿Alguien en su sano juicio renunciaría a decir no a un veneno por si los que escuchan el no, incluidos aquellos que desean envenenarnos, piensan que lo decimos porque somos de léxico escaso o unos punkarras indolentes? Pero aún hay más: compañeros, aparecerá algún botarate diciendo que la abstención (el no, ¡el no!) sería igualmente “administrada” que el voto en blanco (el sí pero) por parte de un régimen acosado. Si los novios pensaran lo mismo ante el altar...


Un abrazo.


Óscar

Ricardo dijo...

MONARQUÍA
El Rey se declaró a favor de negociar con ETA ya en 1999

Muchos españoles, desde la europarlamentaria socialista Rosa Díez a la AVT, han lamentado que el Rey no se haya pronunciado de igual manera ante acontecimientos como la puesta en libertad del asesino Iñaki de Juana.

Las intervenciones del Rey en esta legislatura están siendo sonadas y polémicas. Empezó con el “hablando se entiende la gente”; la última se ha tomado como un apoyo a las negociaciones de Rodríguez con ETA. Sin embargo, esta postura no es novedosa en Juan Carlos I. En 1999, cuado gobernaba Aznar, hizo otro tanto.

El pasado 9 de mayo, el Rey ‘largó’ con unos periodistas después de un acto oficial. Sus palabras versaron sobre los últimos avances políticos en Irlanda del Norte. Los procesos de negociación con bandas terroristas, dijo el Rey, “a veces salen y otras no, pero si se consiguen, se consiguen”.

Inmediatamente, sus declaraciones se tomaron como un respaldo a las negociaciones de Rodríguez Zapatero con ETA y las cesiones de aquél al terrorismo. Diversos creadores de opinión y políticos trataron de disculpar las palabras reales: sacadas de contexto, manipuladas, etcétera. Excusas falsas, pues el Jefe del Estado pronunció otras frases con el mismo contenido nada menos que en 1999, mientras el Gobierno de Aznar lidiaba con otra tregua-trampa.

En la Pascua Militar de 1999, mientras Aznar advertía a los etarras que si seguían cometiendo atentados no podría haber diálogo, el Rey, en otro corrillo con periodistas insistió en que no importaban las bombas ni la kale borroka, que el Gobierno tenía que mantener los contactos.

Según publicó el diario El Mundo el 7 de enero de 1999 (www.elmundo.es/1999/01/07/espana/07N0021.html), así se desarrolló la intervención real:

Ayer [6 de enero de 1999], Don Juan Carlos, en una nada habitual manifestación de sus opiniones políticas que sorprendió a los informadores, pareció contradecir la firme advertencia expresada unos minutos antes por Aznar. En presencia del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y también en tono informal, el Rey afirmó: «A pesar de lo de anoche en Bilbao [en alusión al atentado de Getxo], hay que seguir con los contactos». Aunque matizó: «Lo que no digo es cómo».

Y, entre el asombro y perplejidad de quienes le rodeaban, añadió: «En estos momentos hay que tener tranquilidad, generosidad y sosiego».

Uno de los periodistas preguntó al Monarca si se podían reproducir sus palabras, ante lo que éste respondió que sí.

Muchos españoles, desde la europarlamentaria socialista Rosa Díez a la AVT, han lamentado que el Rey no se haya pronunciado de igual manera ante acontecimientos como la puesta en libertad del asesino Iñaki de Juana, la legalización de cientos de candidaturas de ANV-Batasuna-ETA, los últimos casos de corrupción del PSOE, el terrorismo de Estado cometido por los GAL, la decantación del Gobierno por los planes marroquíes de anexión del Sáhara Occidental, el descontrol de la inmigración, la llamada ‘memoria histórica’...

Este comportamiento del Rey de inmiscuirse en la política partidista, ¿se puede calificar de violación de la Constitución?.

Podemos decir que el Rey está con Zapatero, y el Zapatero con Rey. Dudo del voto abstentivo, todo es que los que nos abstenemos somos pocos, como hoy la CNT.

vilamallén dijo...

Al servil dicharachero que firma como oftalmólogo azañista:
Lleva Vd. razón en que el presidente de la mesa electoral no está obligado a certificar la abstención.
La bonita imagen de mi menda, ornado de faralaes y entonando "la bien pagá", resultaría tan chusca como la suya, ataviado de mariscal de campo napoleónico y ejecutando melifluamente el "Eumene" de Porpora, cual novísimo Farinelli.
En cuanto a mi supuesto voto al Partido del Cannabis, considero que sería mejor opción que hacerlo por sus "corrutos" colegas, dicho a la manera blanquista, para que se encuentre como en familia, (es otro suponer).
Deseando que se mejore de lo suyo le saludo atentamente.

Liberal dijo...

A Oscar, Vilamallen y Aviraneta:

No me lo tomen a mal, pero su apuesta por la abstención es un poco floja. Se quejan de que este sistema no es representativo y a mí me parece que se equivocan y, lo que es peor, que saben que se equivocan.

Aquí todo es representación. Desengáñense pues, pese a las apariencias (defieciencias de la Ley electoral) no sólo vivimos en un sistema representativo, sino que todo esto no es más que pura representación a la que, para ser igual que las del teatro, sólo le faltan los acomodadores.

Lo único razonable contra el sistema, incluido el Rey, es votar al PP, por poco satisfactorio que les parezca. Eso sí que le hará daño a la monarquía en este momento. La abstención es una fantasmada esteticista y perfectamente inútil. Muy de Trevijano.

Cordialmente

Anónimo dijo...

Queridos amigos, soy francisco alvaro.

¿Alguién sabe lo qué le ocurre
a la página web de D.Antonio?.

Estoy intrigado...

Anónimo dijo...

Queridos amigos:


Querido liberal: ¿Tan lejos está de la decencia que piensa que se debe contraponer la eficacia a la dignidad? ¿Tanto ha perdido la fe en la Humanidad que sólo puede imaginar una vida mejor a cambio de la denigración absoluta del individuo? No tenemos la culpa de que lo mejor de usted haya muerto, liberal. Sólo usted es responsable de no conocer, como ninguno de los votalbinos, que en un sistema partidocrático el voto es la única prueba de identificación partido-sociedad civil, el alimento del postfascismo que vivimos. Si se vota se está con el sistema identitario. Pero no sólo se identifica en un escorzo prepolítico el partido a esa sociedad civil, además se identifica, en virtud de una siniestra propiedad transitiva, la sociedad al Estado que copan los partidos-ciudadano: subvenciones, campañas públicas, grandes empresas expropiadas (González y RUMASA) o privatizadas (Aznar y Telefónica) al son de la batuta política; media población aspirante a funcionario. Un liberal debería ensuciar los pantalones ante la visión de esta situación, que no elige pero vota. Nadie, le parecerá, tiene la culpa de que usted siga sintiendo la necesidad de identificarse con un partido harto de guerras mentirosas, de corrupción, de caudillos incontrolables por acomplejados que estén, instalado en el Estado, viviendo de él, y “cooptante” para todos los puestos, prebendas y dolores ajenos en compadreo con el partido que dice querer eliminar.

Me temo que la ocurrencia de sugerir representación circense por representación política, esconde la más negra cara de la ignorancia. No sabe lo que es representación política. No importa. Sí sabe cuál es la esencia del régimen que nos negamos a mantener vivo en una urna de oxígeno. Y sin embargo, después de restregar a quienes tratan ese régimen como merece, que es una ilusión, que es una ficción, que es indigno... propone votar al PP. Caballero, mi conversación con usted no termina aquí. Se parte. De risa.


Un abrazo.


Óscar

Aviraneta dijo...

Sr. Liberal:

Comparto con usted la visión teatral -o más bien circense, como bien apunta Oscar- de esta tramoya electoral. Pero no es usted consecuente con su diagnóstico. Si esto es un circo -o un teatro-, algo está fallando, pues tanto usted como los principales protagonistas de la farsa sostienen que se trata de política.

Error sobre error. Ni esto es política, ni el PP es inocente de los horrores-errores del régimen. El PP es tan responsable como el PSOE, o como IU, CiU, PNV, ERC y demás figurantes del desbarajuste autonómico, económico, nacional y racional del país. El PP no es la solución, sino otra parte del problema.

Ya que estamos tan educados, espero que tampoco me lo tomará a mal si le digo que usted no es liberal sino que, más bien, parece un vulgar reaccionario. Pero no es ni eso. En realidad no es usted ni el acomodador que tanto echa en falta: usted es sólo parte de la "claque" (esos que aplauden cuando se les manda).

Cordialidad por cordialidad, lo único razonable -esteticismo y dignidades aparte- es la abstención.

Ricardo dijo...

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Eso es lo que veo que pretende Zapatero; una vez que el Frente Popular en Francia ha desaparecido tras la victoria de Zarko, en España quéda el apoyo de Llamazares por lo que íba siendo la tónica desde hace años, que es unidad de la izquierda para desalojar de los ayuntamientos al PP. Pero esta vez es con el Miedo como medio.

Pedro M. González dijo...

Estimado Sr. Liberal:

En total desacuerdo con Vd. Y se lo dice un liberal que también es republicano.
Su concepción de la política flojea en cuanto a técnica constitucional y teorica de la representación.
Aún llamándose liberal, presupone la existencia de libertad política, que no discute, lo que es mucho presuponer.
Siempre he sostenido que la libertad es un todo inseparable, una "questio ad integrum" indisoluble y que no puden existir libertades personales o sustantivas (de ahí mi liberalismo) sin libertad política (de ahí mi republicanismo).

Su exposición cercena esa concepción integral de la libertad, error de los peperianos autodenominados liberales, título que se arrogan para justificar su particular concepción del capitalismo (fuera el proteccionismo económinco, excepto cuando sirve para proteger mis intereses). Y eso no es.
Aunque resulte fesa la autocita, le remito a mi exposición en el Ateneo de Madrid "Perspectivas Liberales del Republicanismo" que puede encontrar en http://www.club-republicano.com/PedroGlezAteneo28febrero.htm
Saludos

El Amigo del Pueblo dijo...

Una vez más, la oligarquía de partidos entra en acción. Con financiación pública, créditos de Bancos y Cajas –que les son condonados- e incluso dinero robado a las arcas municipales, monta faraónicas campañas publicitarias. Lo de menos son sus programas. Lo que importa es que les votemos “como sea”. Son mercaderes de conciencias. Si les votamos, la inversión habrá sido rentable: invadirán los plenos y gobiernos municipales, las diputaciones, los parlamentos y ejecutivos regionales, e incluso pondrán a sus fieles a la cabeza de las dependencias administrativas. A partir de aquí vendrán los sueldazos y coches oficiales, los pelotazos inmobiliarios, los favores a las empresas de los amigos, la financiación de los partidos mediante los sobornos de las contrataS...

Todo esto, como si en España no pasase nada. Pero sí pasa. Nuestra nación atraviesa una crisis que no puede resolverse ni desde los ayuntamientos, ni desde los cortijos autonómicos. Por ello, los resultados de los procesos electorales de finales de mayo van a ser interpretados como plebiscitos a los dos grandes partidos del régimen de cara a las elecciones generales de 2008.

Cada voto al PSOE será utilizado para mantener las mentiras oficiales sobre los atentados del 11-M, a los que Zapatero debe su acceso al Gobierno. Cada voto al PSOE le animará a seguir colaborando con ETA, permitiéndole el ejercicio del terror contra los españoles, tolerando la extorsión económica, legalizando a sus brazos políticos para que participen en las instituciones, se beneficien de su financiación y obtengan datos de los censos electorales para marcar “objetivos”. Cada voto al PSOE aproximará la anexión de Navarra al vasquismo antiespañol e incentivará el cuarteamiento del resto de España mediante reformas estatutarias que proclaman nuevas "naciones".

Nada de esto alterará la tranquilidad y los negocios de la Zarzuela. La monarquía franquista del 18 de julio, que se transformó en parlamentaria y autonómica en 1978, será ahora plurinacional. Pervivirá para cubrir con una fachada de “unidad” los escombros de España de cara a Eurolandia.

Tampoco el gran capital ve motivos para el sobresalto. Con Zapatero no paga impuestos, explota a mansalva el empleo precario y recibe con alborozo la noticia del nuevo millón de inmigrantes ilegales, atraídos por Caldera, que degradarán los salarios y condiciones laborales de los trabajadores españoles.

¿La solución es el PP? Rajoy sabe que ganar por mayoría absoluta en las próximas generales es una quimera. Su máxima expectativa es gobernar como en el 96, en alianzas con los nacionalistas antiespañoles “moderados”. Por ello, las carantoñas del PP hacia CiU, e incluso en dirección al PNV, se acentúan. Tras la “realidad nacional” andaluza de Arenas y la “realidad genética” del PP gallego, ha venido la inclusión de la nacionalista catalana Mari-Pau Janer en las listas del PP balear. Rajoy ya se ha embarcado en el proyecto estatutario desmembrador iniciado por el PSOE. Esto no tiene vuelta atrás: la impedirían los propios barones regionales del PP, que se resisten a quedar rezagados en la puja por arrebatar competencias al Estado. Por otra parte, Rajoy no quiere ni oir hablar de esclarecer el 11-M. Al igual que hizo Aznar con el asunto del GAL, ha decidido pasar página. Por el bien del Estado y de España, dice. ¡Como si España y su Estado pudiesen cimentarse en el crimen y la mentira! Para que nadie le acuse de “crispar”, el PP pone el acento en la gestión y compite con el PSOE en liberalismo antisocial. Un aumento de la inmigración y la supresión del impuesto sobre sociedades son puntos estrella de su programa.

El PP tiene amenazados de muerte por ETA, con el permiso del PSOE, a todos sus candidatos y los de sus socios en dos regiones españolas, Vascongadas y Navarra. Y sin embargo, este partido, que presume de ser el único “nacional” y de disponer de 800.000 miembros y diez millones de votantes, no se ha planteado ni por un segundo llamar al boicot de las elecciones. Eso se llama traición a sus propios militantes y votantes.

Ya no es hora de gestión. Es hora de preparar la ruptura democrática con el régimen vigente, que mantiene el expolio del gran capital, divide y oprime a los españoles y se dispone a financiar con los impuestos de todos a una banda terrorista. Es hora de conseguir el acceso de España a la verdadera democracia, que garantice la libertad de todos los españoles, poniendo a buen recaudo a los terroristas y todos los que colaboran con ellos. A una república única e indivisible, presidencialista y de profundo calado social.

Para ello el único camino es la movilización cada vez más amplia y decidida de los patriotas españoles, su rebelión democrática en las más diversas formas. Ningún voto al partido del gobierno ni al partido de la oposición es capaz de aportar salida alguna a la crisis nacional que nos atenaza.

Tras las grandes movilizaciones de los últimos meses, ahora podemos llevar la rebelión democrática al terreno electoral. Es una buena ocasión para combatir al sistema oligárquico de partidos que sostienen la actual situación.

Algunos nos hablan de “voto útil”, o de “elegir el mal menor”. El mayor mal que nos azota no es que gobierne un partido u otro. Es la degradación moral y política en que nos abisman todos ellos: una casta política, forjada en las prácticas seudo-representativas y demagógicas, corruptas e incluso criminales, que llamamos partitocracia. Frente a ella, la única alternativa inmediata es el voto en blanco. Se dirige contra la línea de flotación de esa falsa democracia, sin renunciar a la democracia verdadera, reivindicándola con una disposición activa.

Advertimos a los españoles que han confiado en los discursos “patrióticos” de Rajoy: mientras votemos al PP para castigar a Zapatero, no sólo seguimos alimentando el sistema que hunde a España en la desgracia. Incluso otorgamos legitimidad al gobierno de los trenes.

La posibilidad de un sistema democrático en España está bloqueada por una oligarquía de pajes del juancarlismo que ejerce un dominio depravado, goza de privilegios injustos y de enorme impunidad para todos sus desmanes y conduce la Nación a la catástrofe. Frente a ella, el voto en blanco lanza un claro mensaje: “queremos democracia, no vuestra repugnante mentira: ¡dejad de hablar en nuestro nombre!

EL ÚNICO VOTO PATRIÓTICO Y DEMOCRÁTICO: EL VOTO EN BLANCO.

Anónimo dijo...

Queridos amigos:


Digo una cosa: esta gente, esta purrela pseudofalangista que se coloca en la pechera los motes de la Gran Revolución y luego circula por aquí, ¿no lee lo que se le contesta? Ayudadme amigos. ¿Estoy perdiendo la razón o el “rebeliocionario” acaba de soltar un panfleto pro leucovoto teniendo bajo su bigote razones que harían abstencionario al mismo Lenin?

Al menos, cuando Plejanov escribió “Lo que no se debe hacer” contestando el “Qué hacer” de Lenin, entendía, discutía y atacaba las ideas de su admirador. Este nuevo “Qué hacer” del gran Vilamallén, ni se entiende, ni se discute, ni se ataca desde la barricada del miedoso nacionalismo español. Lo miran, ojos de buey y al yugo albino. En fin.


Un abrazo.


Óscar


P.S.
Sabéis que no soy liberal pero, Aviraneta, Pedro, leyendo las respuestas que habéis dirigido a don liberal, siento orgullo de ser admitido en vuestra casa y teneros como compañeros en la lucha política.

Pedro M. González dijo...

Pues sí Oscar, resulta algo descorazonador desgranar razones hasta llegar al meollo de la cuestión (esto y no otra cosa es ser radical) y encontrarte con una consecuencia errónea.

El voto en blanco no significa razón alguna. No creo que nada de lo que al respecto señale añada nada nuevo pues tanto en esta página como en la de la República Constitucional y la del MCRC se dan mil una razones.

Solo cabe exigir algo, la coherencia y puesta en antecedentes al participante para saber con quién y de qué se habla, así que sobre lo dicho por tí: AMEN

OTROSI DIGO: El gusto de compartir compañía política es recíproco y tu muestra de generosidad ideológica, admirable.

vilamallén dijo...

Voy a copiar el comentario que hice en el blog "espaniolito.blogia.com", a raíz de un comentario de su autor en este Debate Republicano:

En realidad, tanto la abstención activa como el voto en blanco expresan lo mismo, el rechazo a un sistema corrupto que no tiene en cuenta a la ciudadanía, ni busca la democracia.
Desde mi punto de vista el voto en blanco supone una cierta credibilidad del sistema que lo utilizará para acreditar que el pueblo vota en democracia.
A mi parecer, el voto en blanco se puede equiparar a la siguiente situación:
Un consumidor sabe que en el supermercado de su barrio le venden mercancía averiada y para denunciarlo, decide pagar el producto sin llevárselo: eso es lo que supone el voto en blanco ya que el votante entrega el precio, su voto, sin retirar lo que compra con él, su elección.
Yo prefiero manifestar mi desprecio por el tendero sinvergüenza, pasando de largo por la puerta de su negocio.
No obstante vaya por delante mi respeto por el votante en blanco, que ejercita su ciudadanía como le parece mejor.
S&R

Óscar by vilamallén dijo...

Copio, asimismo, el magistral comentario que Óscar hizo en dicho blog, el mismo día (14.05.2007).
Sería una pena que nos lo perdiéramos aquí:

Sr. espaniolito, amigos:

No, no, no. Querido y admirado Vilamallén, no podemos dejar una sola fisura en la acción política común. Nuestra única fuerza y la dignidad de todos los ciudadanos están en juego. El voto en blanco es absolutamente repugnante. Niega la dialéctica negativa necesaria en la propia exploración de la realidad, niega la desconfianza ante el poder público tan fundamental en cualquier intuición sana y niega, que a la postre es lo aquí discutido, la acción coherente contra un régimen que concediendo el voto, no permite elegir; es decir, no permite el propio movimiento físico sincrónico a ser libre, o lo muta por una ficción encubridora. Nada hay de respetable en un ciudadano que se deja sodomizar y dice que es virgen. Es respetable ser virgen (creo), es respetable ser sodomita político; pero mantener que se es ambas cosas no, compañero. Nada hay de respetable en quien, conociendo el problema, rehuye la solución. El caballero que firma este artículo antepone dos posturas de frustración sin inteligencia, o frustración ofuscada, al combate frontal, sin tregua, contra quienes nos chistan hasta en sueños. Ninguno de sus voceros puede saber qué es el voto blanco computable, pero todos conocen el hecho de que es “putable” hasta el extremo. Quizá se refieren a que es tan putable como el resto de candidaturas. Los ciudadanos-partido (qué repugnancia), se amohínan ante la prepotencia infinita de los partidos tradicionales; entonces, relámpago de la ocurrencia, conforme a las leyes que se han dado a sí mismos esos partidos que desean combatir, crean una imagen especular de lo que desprecian para recoger la frustración arriba mencionada. Un comportamiento así no exige libertad política, sino que suplica liberalidad ética. Desean que su comportamiento crítico, artístico y chisposamente brillante sea reconocido, nada más. Quizá sean buenos timócratas, pero de ninguna manera demócratas. ¿Crees que, una vez llegados al poder, podrán desconfiar de las leyes que a ellos mismos les permitieron medrar? ¿no sería tal ascenso la prueba irrefutable de que dichas leyes son beneficiosas? Son lobos, Carlos, lobos con piel de ovejitas catalano-española, pareceres discrepantes o culturismos escamados.

Pura estulticia política, valorándolos muy benévolamente. Las razones que aquí se escupen contra la abstención producen vergüenza. “Será silenciada en los medios”, ¡qué descubrimiento! Los medios de comunicación de la partidocracia nunca harán hegemónicas las ideas democráticas, las harán masivas cuando ya sean hegemónicas. En cuanto a la distinción entre activa y pasiva, ya he dejado clara la refutación en vuestra página, pero ¿acaso todo el leucovoto será considerado “crítico”? ¿también el de la señora que goza en silencio, una noche con Zapatero y otra con Rajoy? ¿y el de aquel que desea ser gobernado por cualquiera? ¿quizá el de quienes aman la bota política y a la vez una sorpresilla en el resultado, la emocionante ruleta rusa partidocrática? Las reflexiones finales del texto lo dicen todo. ¿Algún idealista verdadero, algún hombre de acción política honesto podría pensar siquiera en “salir de la marginalidad” como fin?, ¿puede tal cosa ser algo más que un efecto de la lucha, la publicidad de las ideas o el reconocimiento popular de una alternativa ante la crisis?


Un abrazo.


Óscar

vilamallén dijo...

Ni que decir tiene que participo plenamente de lo dicho por Óscar, añadir tan solo que, salvando la posible malicia de que Espaniolito no diga lo que piensa, en cuyo caso se merece todos y cada uno de los epítetos recibidos y una colleja por mi parte, creo que se encontraría en un primer estadío en su busqueda de la verdad y la libertad política.
Primer paso, insuficiente aún, pero por algo se empieza...
El fallo, a mi parecer, consiste en que nuestro amigo cree que el sistema es regenerable desde dentro, obviando que en treinta años de perenne transición (suena a coña ¿no?), han tenido el gobierno tanto los hunos como los hotros (homenaje a D. Miguel) y el charco del Estado sigue, democráticamente hablando, estancado y fétido constituyendo el hábitat ideal para el tipo de gorrinos que se solazan y alimentan del sudor y la sangre de los españoles cuya soberanía, libertad y dignidad política usufructan sin remilgos.
Yo he pretendido llevar a la mente de espaniolito y de los visitantes de su blog mis razones, conformándome con que las conozcan. El que las compartan o no, no es mi problema:
"sarna con gusto no pica", tiempo tendrán, si son honestos consigo mismos, de gastar sus uñas en alivio de los habones que crean esas antihigiénicas condiciones en el delicado cutis que exhibe la Democracia.
Por otra parte, nunca he descartado la posibilidad de ser un "lila".
S&R

Aviraneta dijo...

El problema de Liberal y del Amigo del Pueblo es que creen que la esencia de la democracia es el voto, el acto electoral. La renucia a la urna les parece algo de orden pecaminoso. Pero no son insensibles a la realidad de ese sistema de falseamiento del voto que, en España, se llama "elecciones".

Ninguno de ellos vota con entusiasmo convencido de las razones de alguna de las opciones en liza. Proponen el voto al PP (Liberal), pero considerándolo muy insatisfactorio, o el voto en blanco (el Amigo de sus amigos), pero como mal menor. Son inconsecuentes respecto a su propio análisis y se traicionan a sí mismos por ese "fetichismo" del hecho electoral.

Para la democracia, el hecho electoral es un principio, desde luego. Pero no es el Primer Principio. Como mucho será el segundo o, incluso, el tercero. Antes que del hecho electoral está la garantía de los derechos individuales, es decir, la libertad política. Y, también antes, está la representatividad del sistema electoral, que deber ser representativo de la sociedad civil. Sólo tras el aseguramiento de esos dos principios, pasa a ser relevante el hecho electoral.

El error de Liberal y del Amigo del Vulgo es ese "fetichismo" que identifica lo democrático exclusivamente con lo electoral.

Pero no seamos crueles con ellos. Les pasa como a muchos en España. Son conscientes de la grave crisis que nos está deparando la falta de libertad política y conocen del horror de la partitocracia. Pero su incultura política les impide dar el paso que exige su propio análisis: denunciar el régimen en su conjunto.

Por eso se horrorizan ante la propuesta abstencionista del MCRC, que en el Club Republicano hacemos nuestra.

Paciencia. Si son gente decente, terminarán por compartir nuestro punto de vista.

Salud y República

Ricardo dijo...

ahondar en la Democracia, es hacer caso de la teoría de las mónadas de García Trevijano. Ya escribí una vez que una cierta de éllas es crear una Sociedad Laboral en donde desde el primer comanditario, hasta el último tengan gestión económica y polí tica, expresando así en el correr diario, y no cada cuatro años, el talento de la persona en convivencia con otros. Eso es autogestión: siempre claro está que en el Capital inicial, no nos obligue a hipotecar nuestra vida con un Banco, como hasta ahora. Debe ser entonces, desde el trabajo comunado como motor social.

Cuando hagamos real dicha forma de vida, haremos valer el voto el blanco, o incluso abstentivo si queremos, a cada paso republicano que demos. El resto es de un puro comportamiento paracenetista años treinta.

el amigo del pueblo (categoría política) dijo...

Lo reproducido es el manifiesto político del Partido Nacional Republicano, no es cosecha propia.

La lógica que subyace es simple: ni la abstención ni el voto en blanco son por sí mismos "armas" efectivas contra la partitocracia. Al régimen actual se la sudan los abstencionistas (activos o pasivos), los votos en blanco o los votos nulos.

En el caso del PNR, que hago mía, la llamada al voto en blanco no es más que un complemento secundario a su línea de rebelión democrática ciudadana explicitada en su portavoz, y cito:

"[...] Ante esta situación, el Partido Nacional Republicano plantea la necesidad de la ruptura democrática con el actual régimen. Postula la apertura del proceso constituyente de una república democrática presidencialista que preserve la integridad de la Nación española y garantice una auténtica soberanía popular. A este objetivo le corresponde un sólo camino: la movilización general, tenaz y cada vez más contundente del pueblo español. Ni los recursos ante los actuales órganos jurisdiccionales, ni las recogidas de firmas, ni las mociones de censura, ni las elecciones generales bajo el Borbón, convocadas por sus gobiernos, pueden aportar salidas decisivas a la crisis nacional que nos atenaza. Sólo la acción masiva y directa del pueblo español, su rebelión democrática en las más diversas formas, puede abrir las vías del triunfo sobre los enemigos mortales de la Nación".

Finalizo. Su llamada al voto en blanco no es más que un acto simbólico de expresión sufragista, de pedagogía cívica, contra las tentaciones del mal llamado "voto útil" o de la, siempre, autocomplaciente y autosuficiente abstención.

Anónimo dijo...

Queridos amigos:


Querido Vilamallén: tomo a broma que, después de entrar en su página, esmerarte en un texto hermoso y dedicarle una parábola con reminiscencias bíblicas... digas que no es tu problema si espaniolito comparte tus ideas o no. Sabes que el hecho de que se comparta o no nuestro criterio con respecto a la libertad sí te compete, interesa muchísimo a todos porque la libertad es patrimonio común, no hay solistas en ese palo. O el orfeón coincide con la población, o nada.

Este debate no es baladí, recordad lo que le hizo uno parecido al partido socialdemócrata ruso. No puedo bromear sobre la libertad en un foro tan digno. Tampoco puedo, ni quiero, tener paciencia (que no suponga espera táctica) con quienes acercándose a nosotros subidos en la inteligencia, se alejan remando sobre el capricho. Así, colijo que espaniolito dice lo que piensa y tú (vosotros si Aviraneta comparte contigo la cuestión de las formas) te muerdes los labios por... ¿si más adelante es convencido? Te enternece su dulce catadura, lo salvas del disgusto de la confrontación en la palestra del pensamiento político para que se abrase por siempre en la respetable ciudadanía del “¡oh!, el voto con amén queda más blanco...”. Vamos, Vilamallén, sólo podemos decir lo que somos (con dificultad mayor), no lo que el otro es. No hay insultos en estas discusiones, ni humillaciones personales. Pero, en momentos de relativismo fácil, de crisis moral y de opresión, cada duda es una toma de posición ética a favor de la peste. No podemos hacer pedagogía en la política pura porque nadie se siente aprendiz de libertad, sólo podemos convencer con razones y en ese terreno intelectual, con libertad de expresión igual entre los interlocutores no hay piedad, no debe haberla. La inteligencia honesta elige la razón superior, sin melindres para ocultar autorías o rectificaciones. Da alegría aprender si eso puede ayudar a ser libre. Todo esto es compatible con el tacto y la ternura, pero esa discusión no ha lugar. Si dejáis a un chaval “vivo” por “respeto intelectual”, inmediatamente creerá que aquello que lo hace respetable es el valor de sus ideas y pasará a defenderlas.

Un abrazo.


Óscar

Aviraneta dijo...

Amigo Oscar, como habrás visto yo soy, más bien, de paciencia y sacudir.

En el debate intelectual no caben componendas. Estamos por la verdad en los hechos, por la democracia en lo político y por la decencia en la actuación. Aquí no caben medias tintas.

Salud y República

vilamallén dijo...

Queridos Óscar y Aviraneta,
Tan solo puedo añadir una palabra que expresa mi comunión con vuestros postulados:
¡Amén!
S&R

Ricardo dijo...

Publicidad

Es lo que ocurrirá despues de las elecciones,los terroristas cogerán el poder,sin que intervengan las Fuerzas Armadas,por que el Gobierno desea que manden los simpatizantes y terroristas asesinos de Eta y Batasunas,Golpe de Estado cuando se permite en España,que los antiespañoles y antidemocraticos ocupen puestos de poder en la Nacion Española,cobrando de todos los Españoles,los que no quieren serlo,se rien de todos y del Gobierno tambien,España es una y unida,no se puede partir en trozos como una tarta para asesinos.

falch dijo...

Para Vilamallen:
Estoy de acuerdo contigo en la jerarquía de principios que has desgranado y que para mi es:
1.- la libertad política,
2.- las libertades individuales(privadas y públicas(entre las que se encuentra el derecho a participar en los asuntos públicos (en una lengua clásica:res publica),
3.- la democracia: forma de participar en la res publica directamente (en comunidades pequeñas) o a traves de representantes (en sociedades multitudinarias).
Tambien has contestado a ciertas cuestiones con ironia, una cualidad poco abundante.

Para Oscar:
El liberalismo ha sido y es una de las ideologías mas potentes de la civilización. Lo que pasa es que tiene muchas interpretaciones, a mi entender:
a) posición política intermedia entre el conservadurismo y el socialismo (ver el caso de Canáda, Reino Unido o Australia),
b) teoría política que defiende el capitalismo del “laissez faire”, típica crítico desde el lado de los marxistas,
c) el liberalismo fue el que se opuso al comunismo y al fascismo, por eso ha sido considerado como uno de los pilares de la civilización accidental.
Si tengo amores con el liberalismo es porque amo la Libertad (política e individual), el respeto, las ideas del contrario, la iniciativa de los componentes de la sociedad civil, etc. Pdria seguir, pero posiblemente me pasaría....
Saludos y RC

Ricardo dijo...

¿No creeis que los patinazos del PSOE en estas elecciones son tan claros que tienen una predisposición al incentivo de la abstención más absoluta?. Lo de Miguél Sebastian es un señuelo de algo. Algo traman los zapateriles, y eso es fomentar la abstención mas absoluta.

Ramsés dijo...

Hola a todos:

Desde que llevo repartiendo la publicidad por la abstención me he encontrado con la misma respuesta: "La abstención beneficia al PP o a la extema derecha o a la Falange". Este mito es muy común entre la gente. Personalmente creo que es una ficción creada para empujar a los ciudadanos al voto bajo el miedo imaginario de una involución o algo por el estilo.
He querido compartir con vosotros este hecho dada su recurrencia y tambien porque personas en apariencia cultas defienden el voto aún reconociendo el caracter oligocrático del sistema.

Un saludo.

El oftalmólgo de Azaña dijo...

Sres. republicanos neocons:

He visto con estupor que en la página de inicio de su web llaman a la “abstención republicana”. Es difícil encontrar dos términos más opuestos.

Ustedes saben que, desde el republicanismo clásico, la virtud pública es la predisposición y obligación del ciudadano de participación en lo público teniendo como horizonte el bien común. Ya Pericles en la Oración Fúnebre de Tucídides, decía que aquellos “que no se ocupan de los asuntos públicos no los consideramos como despreocupados sino como inútiles”, que era la otra forma- junto con la de “idiotas” de denominar los griegos a aquellos que no ejercían su calidad política de ciudadanos.

Por tanto, la libertad republicana se basa en la participación constante y comprometida de los ciudadanos. Sin este compromiso activo, sin una ciudadanía activa, no hay democracia, ni libertad, ni República. La libertad se define, para los republicanos precisamente en esto: que obedecemos a las leyes que nos damos nosotros mismos, no obedecemos a los hombres. La libertad republicana y deber de participación en los asuntos públicos son caras de una misma moneda.

Desde luego que nuestro actual régimen político es una democracia delegativa de baja intensidad, y no la defino como partitocracia como ustedes, porque no me gusta coincidir con Le Pen ni siquiera en los calificativos, Pero eso no quiere decir que podamos superar este sistema con el retraimiento del sufragio, tanto pasivo como activo. Y no me vale que cada vez haya más abstención, porque no es signo de oposición al statu quo, sino de la apatía y el desinterés por lo público de la mayoría de la población, fomentados por el neoliberalismo imperante. Y es que al analizar el concepto de libertad individual en términos de “derechos”, las teorías liberales han llegado a confiar en exceso en la doctrina de la mano invisible. Estas teorías aseguran que si todos perseguimos nuestro propio y verdadero interés personal, el resultado será de hecho el bienestar de la comunidad como un todo. Desde el punto de vista de la tradición republicana, sin embargo, esta es simplemente otra forma de describir la corrupción, cuya superación se considera una condición necesaria para maximizar nuestra libertad individual.

A la democracia republicana, no se llega por la abstención, ni por la acción decidida de una elite o “tercio laocrático” al que se refiere Don Trevijano, ni siquiera por una reforma electoral en un sentido mayoritario y de pequeñas circunscripciones, en el marco de una democracia formal, como también propugna esa joven promesa del republicanismo patrio. Esas reformas no rompen con la idea dominante que el neoliberalismo tiene de la democracia, que la configura solo como un conjunto de procedimientos para elegir a las elites gobernantes,

A la democracia republicana se llega por el fomento de una sociedad civil republicana, consciente y participativa, ya que sin participar en la vida en común que las concreta y evitando formar parte de los procesos de la toma de decisión que configura su hábitat social, los hombres y mujeres jamás pueden convertirse en ciudadanos.

Pero la creación y extensión de un “ethos” republicano depende de la instauración de instrumentos que posibiliten y fomenten la participación directa en la actividad política pública. Instrumentos tales como el acortamiento de los mandatos de los representantes, listas abiertas, intervención constante de los ciudadanos en la administración publica, incluso en política exterior, referenda, sistemas de presupuesto participativo, jurados, órganos permanentes de ciudadanos de intervención en la selección de funcionarios, introducción de sistemas de sorteo ( nada utópico, pues existe en la elección de jurados, por ejemplo), comisiones permanentes de participación ciudadana de control presupuestario, de contratos, urbanísticas, mecanismo de revocación de cargos públicos (directamente por los ciudadanos, no por un poder judicial sin legitimación democrática como propone Trevijano)

Y frente a la concepción liberal de la libertad como ausencia de trabas y coacciones y con la menor intervención del Estado en la sociedad (libertad negativa), para la tradición republicana, la libertad es construir juntos la comunidad y participar (libertad positiva). Moralmente un individuo no es libre cuando no tiene trabas del Estado, sino cuando se autogobierna y decide su propio destino. Una comunidad no es libre cuando menos exista Estado sino cuando se autogobierna con todos. El Estado, la republica, interviene, para promover y asegurar las condiciones de la libertad.

Como dice Andrés de Francisco en el número de abril de El Viejo Topo: "El republicanismo democrático ni pretende la minimización del Estado ni se deja engañar por las recomendaciones liberales de la neutralidad estatal. El Estado-republicano-democrático sería por un lado, un Estado socialmente orientado y, por tanto, nada neutral a favor de los más pobres, de los más débiles de los más vulnerables. Va de suyo que un estado así ha de ser un Estado fuerte, no un Estado que "deja hacer y deja pasar". Es un Estado que combate activamente el fraude, la corrupción y el delito, que impone restricciones desmercantilizadoras a los derechos de propiedad sobre la vivienda, sobre el capital, el trabajo, la tierra, que presta servicios asistenciales a los grupos más desfavorecidos y vulnerables, que resuelve problemas de coordinación y regulación social, que fuerza soluciones cooperativas por la vía institucional allí donde la cooperación no surge espontáneamente, que mantiene un sistema de enseñanza pública universal, que defiende la soberanía nacional frente la ingerencia extranjera, que garantiza el derecho a la existencia mediante una renta republicana de ciudadanía y otros mecanismos de protección social, que protege ecosistemas amenazados, que hace pedagogía política, que impulsa medios de información y formación de la opinión y el juicio públicos, que garantiza la pluralidad del espacio cultural, que planifica el desarrollo para que sea sostenible (….)
Es un estado políticamente orientado por objetivos cívico-democráticos, consciente siempre de que la sociedad civil no es un ámbito despolitizado y autorregulado de liberad natural, sino un ámbito de poder y de conflicto que no garantiza por sí solo ni la justicia social, ni la racionalidad colectiva, ni la amistad cívica.”

Ese Estado orientador impulsor, educador en valores cívicos, al que se refirió Azaña en el discurso del 11 de febrero de 1934, debe ser fuerte para que esa orientación política sea posible y efectiva, por lo que necesita ser controlado democráticamente por la desconcentración de poderes, con la preponderancia del poder legislativo en cuanto expresión de la voluntad popular y abriendo, asimismo, nuevos espacios de representación extraparlamentaria, para que las decisiones políticas puedan ser contestadas y participadas.

Por tanto, frente a la actual democracia débil la solución es más participación, no la abstención. Así que no sean idotas, en el sentido ateniense del término, y voten.

Salud.

P.D. Para Villamallén: de lo mío bien, gracias. Y le aclaro que si soy blanquista es por Luis Augusto Blanqui, no por Pepín Blanco.

vilamallén dijo...

Al orate servil que firma como oftalmólogo azañil.
Acuso recibo de su torticera y prolija monserga de sacamuelas por la que nos llama idiotas (más al modo de Lepe que ateniense, espartano o griego profundo), a la vez que, a través de cansinos circunloquios, manifiesta su discrepancia con el Sr. García Trevijano.
No le daré razones, pues la experiencia me enseña la inutilidad de las mismas ante un fulano decidido a ignorar todo lo que no sea su romo pensamiento.
Le recomiendo, eso si, que por ninguna circunstancia omita el seguimiento del tratamiento prescrito y que tenga paciencia y fe en la moderna farmacopea.
Sabe que nos tiene a su disposición y que somos pacientes y educados, por lo que si necesita imperiosamente efectuar alguna otra deposición y no se atreve a hacerlo en el blog de García Trevijano, vuelva a sermonearnos como acostumbra.
Un saludo y que se mejore de lo suyo.

Anónimo dijo...

Queridos amigos:


Si en un foro de discusión de ideas políticas se escribe un discurso mezcla de lo histórico, lo ideológico y lo estrictamente sentimental, obliga a quienes leen a negar la mayor: usted. Pero yo, curtido en mil parvularios, hago la crítica en menudillo renunciando, eso sí, a entrar en las afirmaciones ideológicas realizadas contra el liberalismo porque quien no tiene o quiere libertad, no posee ideología propia:

Concepto de ciudadano. Como en el caso de los posfalangistas junarres (JNR) y panarres (PNR) con respecto al concepto Nación, establece usted un estatus místico y prepolítico que hace inane cualquier discusión: el Ciudadano. Esta categoría pre-política, pre-estatal, pre-republicana pre-democrática y pre-big-bang, sólo tendría que ser inculcada (o inyectada) para que todos, como en la Nación miedosa de los incorruptibles, seamos una comunidad en lubricado acuerdo. Pero la realidad niega. Si el concepto de ciudadano que usted propone es anterior a ser ciudadano en una república y en una democracia, sólo tiene que darnos su definición científica o la dirección del templo donde sea posible adorar el avatar para que dejemos de perder tiempo estudiando la vida de los seres humanos. En la nueva religión del Gran Ciudadano sobra con acercarnos al modelo de bronce oficial para ser libres, buenos y cultos. Por el amor de Dios... ¿Qué bien común van a tener en el horizonte los esclavos que han renunciado a escapar de su condición infame? Como dije a los hispanolérrimos nacionalistas, estas categorías son cosa de cobardes: tiene usted miedo a no ser igual a todos, así que su alma roja se arrodilla ante el Ciudadano celestial para que la igualdad sea un apriori político.

Participación y libertad republicana. Según se explica en su texto, la participación en la dictadura es republicana, la participación en la monarquía es republicana, la participación en el engaño es republicana y la participación en el esperpento es republicana. No. No es República porque lo común no es establecido en virtud de la única pulsión (pre-ethos), comportamiento cultural (ethos) y deber de comportamiento (ética) que puede hacerlo creación de todos y no imposición de algunos: la libertad; no es democracia porque no existe separación de poderes y los ciudadanos no pueden elegir representantes; y no es delegativa porque, además de verdadera capacidad electoral no existe, de facto, mandato imperativo. Sabiendo todo esto, lo único que hay de “baja intensidad” (se dice pronto) es la inteligencia crítica y dignidad ciudadana asociada, en quien pide el lactovoto. “Soy menos esclavo porque participo en el mecanismo administrativo donde elegiremos como nuevo amo al hijo del amo, señorita Escarlata”. Sólo por insinuarlo, con todos los gastos a cuenta del Estado por haber sido un buen ciudadano, Blanqui lo habría subido en el siguiente transporte a la guillotina.

Virtud y República. Que yo sepa, la virtud se hace ideológicamente republicana en Montesquieu cuando, en su prefacio (o prólogo, o primeras páginas, no recuerdo) al “Espíritu de las Leyes”, la contrapone al honor fundamentante de la Monarquía. Este concepto se convierte en un tópico de la izquierda que se considera virtuosa por su tendencia a la igualdad social, que denomina “justicia”. En las repúblicas antiguas el concepto de cudadano era orgánico. Todo ciudadano pertenecía a la república como elemento constitutivo, por eso era tan grave hacer dejación de deberes públicos y tan penoso el destierro. Un ciudadano de entonces jamás habría pensado en “derecha” o “izquierda”, o en Estado más Estado menos; la mera suposición es ridícula. Como lo es pensar que el concepto de ciudadanía es el mismo ahora que entonces. La teocracia monárquica identifica el Estado con el Uno gobernante, el absoluto monarca (Pericles, en tanto que ateniense era un ciudadano más y en tanto que gobernante, tenía el deber de ser uno excelente). El Renacimiento comienza la zapa en la trinchera de confianza antropológica donde se asentará la Gran Revolución. Durante este periodo la ciudadanía deja de estar “integrada en el Estado” y pasa a estar enfrentada a él. Nace la sociedad civil. El ciudadano se queda solo con otros ciudadanos, es decir, muchas veces completamente solo. Entre el individuo sin Dios y el Estado, nacen la desconfianza y la pugna (también la entrega incondicional, claro) que conducen hasta la desobediencia civil que tantísimo ha conseguido para la Humanidad (contra el esclavismo, machismo, militarismo, racismo y colonialismo) como forma moral, es decir, virtuosamente ciudadana de ser. Pero, cuando hablamos de abstención, no hace falta recurrir a la filosofía moral para actuar. Nos están engañando. Quien participa del engaño es tonto; quien participa del engaño, sabiendo que lo es, sigue siendo tonto, pero además es malo porque niega la libertad de todos; pero, y he aquí lo más triste de su posición, quien participa del engaño no es ciudadano, vuelve, cuando muchos nos han enseñado a evitarlo, a convertirse en una pieza del Estado total. Vuelve, cuando ya no existe tal condición sino en el Estado de Partidos, a estatalizarse; es, literalmente, escoria estatal reciclable.

Las masas formadas crearán la República. Y dale con el “hagamos una sociedad de ciudadanos y la república llegará por sí misma”, “cuando la clase media sea republicana, España será republicana (Ruiz Zorrilla)”, “eduquemos para la libertad” y majaderías todas. Tratan de evitar una constatación histórica de acción política (tercio laocrático o llamemos a los pocos que se suelen apuntar al bombardeo) adscribiéndose a una demagogia utópica, la sincronía espiritual de las masas. ¿Quién diablos va a convertir a los españoles en ciudadanos, republicanos, o enamorados de la libertad?, ¿unos a otros?, ¿un gobierno provisional educador?, ¿el Comité de Salud Pública?, ¿el mismo Estado de Partidos al que quiere usted votar nos convertirá al poético democratismo?, ¿pero no se harta de vivir como siervo y pensar como la muñequita Barbie? De acuerdo, mientras usted establece una inquisición educativa y moral que convierta a toda la masa, políticamente bruta como pocas, de ciudadanos españoles en revolucionarios del amanecer, yo seguiré luchando para que, cuanto antes, las necedades habituales que se escuchan en las discusiones políticas salgan de bocas libres. Que luego esas bocas hagan lo que quieran.

Observo que no ha leído ninguna de las críticas que se hacen al voto por el voto en esta página, pues en caso contrario otorgaría el acierto habiendo podido negarlo. Además de descortés por soltar sin coger como se hace en los vertederos, permita que le diga que si idiota es quien no quiere ser ciudadano en la Ciudad Esmeralda de la política, qué maravilla será quien no entiende la libertad que se necesita para pensar la ciudadanía.


Un abrazo.


Óscar

Anónimo dijo...

El anterior comentario va dirigido al Oftalmólogo de Azaña, claro.

Óscar

Pla dijo...

Estimado Oscar:

Primero un saludo y un recuerdo sobre cierta película y una visita pendiente a Caronte.

El problema del Oftalmólogo de Azaña no es que tenga mala vista -aunque su visión sea penosa-; el verdadero problema es que se le nubla la vista.

El Oftalmólogo, como algunos otros pseudo-republicanos, no considera que la República sea el régimen de libertad política en el que pueden nacer y desarrollarse las ideologías en la sociedad civil. No. Eso de la libertad política para él es fascismo, neoconservadurismo, o cualquier otra cosa, que para lanzar anatemas y conjuros él se las pinta sólo.

Su problema, como el Cristo, es el de redimir a los pobres ("y a los pobres se les predica el evangelio"). Para él el Republicanismo es una religión, y la República una Diosa que nos trasmutará, previa la catarsis de la Revolución y la penitencia (quizá no exenta de extermino) de los herejes (o disidentes).

Craso error, porque ¿quien puede pensar que el hombre sea redimible?

Por eso el no se esfuerza en nada que tenga que ver con el establecimiento de un sistema político de libertad, como el de la República Constitucional, que nos permita ser simplemente hombres. Él sólo desea sujetos (sujetados) destinados a la "redención" que nos tiene preparada.

Por eso a él le parece bien participar en cualquier ceremonia de servidumbre, como el voto en unas elecciones municipales, como las de aquí, en las que puedes elegir ni al concejal de tu distrito ni a tu alcalde, sino sólo a una lista de partido.

Pasiones de servidumbre.

Que Dios nos guarde de este "redentor" y de los que son son como él.

S&RC

Ramsés dijo...

Hola a todos:

Soy una persona que esta totalmente deacuerdo con el proyecto republicano del CR3 y del MCRC. Pero tengo una duda y no cosigo respuesta. ¿Cómo podemos llevar esto al Estado?...he visto un gran trabajo detras de la propuesta de la república constitucional y seria una pena no llevarla a la sociedad civil y si esta la acepta hará falta un vehiculo para llevarla al Estado.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Queridos amigos:


Querido Falch, no considero sus afirmaciones acerca del liberalismo porque, compartiéndolas en su minoría, nos llevarían a un apasionante pero ridículo debate ideológico. Los perros están aquí, ya decidiremos si son galgos o podencos, ahora a correr. Sí quiero que sepa que no se trata de descortesía o desprecio; muy al contrario, como ve.


Un abrazo.


Óscar

El oftalmólogo de Azaña dijo...

Sres. neocons:

En sus respuestas a mi anterior mensajen, intencionadamente omiten que mi alegato a favor de la participación política se basaba no sólo en un llamamiento al ejercicio del derecho de voto, sino en tres puntos fundamentales:

1º) La superación de la democracia liberal, mediante la instauración de instrumentos de participación democrática, no sólo el sufragio periódicamente en elecciones, que hagan ver a los ciudadanos que se puede intervenir directamente en la vida política y controlar a los representantes.. Instrumentos tales como el acortamiento de los mandatos de los representantes, listas abiertas, intervención constante de los ciudadanos en la administración publica, incluso en política exterior, referenda, sistemas de presupuesto participativo, jurados, órganos permanentes de ciudadanos de intervención en la selección de funcionarios, introducción de sistemas de sorteo ( nada utópico, pues existe en la elección de jurados, por ejemplo), comisiones permanentes de participación ciudadana de control presupuestario, de contratos, urbanísticas, mecanismo de revocación de cargos públicos (directamente por los ciudadanos, no por un poder judicial sin legitimación democrática como propone Trevijano)

Y es que hay una interacción, la democracia republicana se basa la participación de los ciudadanos, pero la acción de los ciudadanos termina exigiendo, a su vez, un mayor nivel de democracia. Además si existen instrumentos eficaces de participación y praxis participativa, los ciudadanos verán incrementadas sus motivaciones para intervenir en la vida pública, tanto por convicción ética, política de clase, o patriótica, como por propio interés individual o colectivo ( v.g. disfrutar de seguridad y de buenos servicios públicos).O simplemente por la simple satisfacción personal, o incluso vanidad, que puede producir ser escuchado en los foros públicos. Creo recordar que era John Adams quién decía que una de las claves del éxito de la revolución americana era la costumbre y la afición de los habitantes de Nueva Inglaterra a intervenir en las deliberaciones de las asambleas.

2º) Asegurar, al mismo tiempo, "el derecho a la existencia" de todos para que nadie estuviera mediatizado en el ejercicio de sus derechos por su situación económica, mediante instituciones de protección social que doten de seguridad económica a todos los ciudadanos y hagan reales las libertades formales, permitiendo a los individuos, sobre todo a los más vulnerables, hacer frente eficazmente a las situaciones de dominación. Es, en suma, recuperar, en un sentido democrático e igualitarista, el criterio republicano clásico de la independencia económica como condición de la ciudadanía plena.

3º) Formación de valores cívicos en la escuela, orientada a fomentar una cultura de participación política bajo la premisa de que, como ciudadanos activos, somos titulares de derechos, pero también de deberes.

En suma, avanzar hacia un sencillo ideal de virtud cívica contemporánea, para el que no hacen faltan tercios laocráticos y otras zarandajas, que define con maestría Mauricio Viroli en su Diálogo en torno a la Republica con Norberto Bobbio: “Se trata de una virtud para hombres y mujeres que quieren vivir con dignidad y, sabiendo que no se puede vivir dignamente en una comunidad corrupta, hacen lo que pueden y cuando pueden para servir a la libertad común: ejercen su profesión a conciencia, sin obtener ventajas ilícitas ni aprovecharse de la necesidad o debilidad de los demás; su vida familiar se basa en el respeto mutuo, de modo que su casa se parece más a una pequeña república que a una monarquía o una congregación de desconocidos unida por el interés o la televisión, cumplen sus deberes cívicos, pero no son dóciles; son capaces de movilizarse con el fin de impedir que se apruebe una ley injusta o presionar a los gobernantes para que afronten los problemas de interés común, participan en asociaciones de distinta clase (profesionales, deportivas, culturales, políticas y religiosas), siguen los acontecimientos de la política nacional e internacional; quieren comprender y no ser guiados o adoctrinados, y desean conocer y discutir la historia de su república, así como reflexionar sobre la memoria histórica”.

Frente a ese modelo de democracia republicana o de deliberación colectiva, ustedes, altivos liberales, me oponen la democracia pura, la libertad política, con esa tendencia tan liberal de despolitizar las relaciones sociales privadas, olvidando que la libertad republicana no sólo debe preservar al ciudadano del imperium del Estado sino también del dominium de otros particulares.

Su propuesta es por tanto la de la rimbombante República Constitucional, una forma de gobierno más, un régimen político formalmente democrático, pero reducido a un conjunto de organismos burocráticos separados de la sociedad civil Es una visión liberal que acepta que una vez elegidos los representantes la ciudadanía pueda delegar en ella funciones propias del soberano, con o sin mandato imperativo. Que juzga costosa la participación política más allá del acto de votar y que por eso la deriva en representantes. Que considera el ámbito público como una colección de individuos desvinculados entre si y la política como la forma de defenderlos intereses personales de cada uno. Que garantiza formalmente derechos civiles y políticos, por los que el poder no puede intervenir en la forma de vida, esencialmente la propiedad, de los ciudadanos. Pero que no tiene en cuenta las condiciones económicas de los individuos, por lo que origina una ciudadanía muy vulnerable y dependiente, dando cobertura jurídico-constitucional a la desigualdad entre ciudadanos formalmente libres y a las relaciones de dominación económica y de género que imposibilitan la libertad e igualdad reales.

P.D. Querido Aviraneta, sin acritud, debo decirle que el dogmático es usted, que no admite más versión del republicanismo que la liberal que usted defiende, siendo los demás unos pseudorepublicanos. Yo, al menos, no considero que el republicanismo de izquierdas o socialista,al que ideológicamente me adscribo, sea el único republicanismo existente.

Salud.

Aviraneta dijo...

Amigo Ramsés:

Preguntas sobre materias que están en preparación. Obviamente nadie ha planteado que la abstención sea la panacea de nada. La abstención, sin más, no derribará al régimen. Sólo lo deslegitima.

A la abstención electoral hay que añadir la acción cultural republicana de difusión de la idea de República Constitucional y de crítica de la partitocracia (en realización). Y hay que añadir la acción para la reforma electoral (en preparación). Y habrá que añadir las protestas generales, que se irán planteando a medida que el régimen acentúe sus peores perfiles, a medida que vaya viéndose progresivamente deslegitimado.

La primera tarea, la de difusión de los valores republicanos y de denuncia del régimen ya está haciéndose, como puedes ver y has visto.

La preparación de una campaña sobre la reforma electoral es una cuestión en estudio que, si el Club Republicano decide ponerla en marcha, se informará de ella. No será antes de otoño.

Lo demás, ya vendrá con el tiempo y a medida que avancen las otras iniciativas.

Salud y República Constitucional


Nota para el Oftalmólogo.- Dejo a Pla la contestación que sus incalificables denuestos merece. Dicho sea sin ninguna acritud y con toda cordialidad. Incalificables, pues no encuentro palabras adecuadas para hacerlo; denuestos, porque lo de llamar "idiotas" al conjunto del repetable y así, a bulto y en general, no deja de ser algo absolutamente impropio.

Ricardo dijo...

Voluntarios irlandeses inmortalizados cuando regresaban a su país tras su participación en la Guerra Civil






El padre Alex McCabe, rector de un colegio irlandés en Salamanca, había visitado en diversas ocasiones a la Brigada en España. McCabe creía que muchos voluntarios «eran idealistas que habían venido a luchar por España y por la religión. Algunos eran aventureros, que en los viejos tiempos se hubieran cortado el pelo y se hubieran alistado en el ejército británico para ver mundo. Representaban un cambio, no se quedaban en una esquina mirándose los zapatos». Los voluntarios provenían sobre todo del suroeste rural de Irlanda, de las ciudades y pueblos pequeños y conservadores. Su principal motivación era la religión, no la política.
El voluntario Ivan O’Reilly expresó lo que muchos pensaban cuando afirmó que le gustaba la idea de «luchar por la fe de uno». Los irlandeses se horrorizaron con las atrocidades que se cometieron contra la Iglesia durante la República. El estímulo provino de los párrocos, el periódico «The Irish Independent» y panfletos como «Por Dios y por España», de Aodh de Blacam, un periodista afecto a De Valera. Se rumoreaba que algunos sacerdotes habían llegado a sugerir a jóvenes en el confesionario que se unieran a la Brigada Irlandesa para expiar sus pecados.
El escritor John Quinn, que ha tratado las repercusiones que la guerra civil española ha tenido en Irlanda, cree que «muchos de los que se unieron a Eoin O’Duffy (…) eran católicos devotos, e hicieron lo que la Iglesia les dijo». Otros voluntarios tenían razones personales para ir a España. Sam McCaughey, que hizo de artificiero en la Brigada, el tercer hombre más grande de Europa se alistó para escapar de las consecuencias legales de un matrimonio bígamo. Otro voluntario se alistó pensando que el sol de España sería positivo para su tuberculosis; murió en un hospital nacional unos meses después, a causa de la enfermedad. El IRA prohibió a sus miembros que fueran a España, independientemente del bando al que apoyasen, pero la organización estaba comprometida a ojos de los partidarios de los nacionales, debido al coqueteo de sus líderes con el comunismo. (...)
O’Duffy estaba ansioso por llevar a sus hombres hasta España lo antes posible, porque pensaba que la guerra se acabaría pronto, y pretendía sacar toda la ventaja política posible. Imaginaba a sus soldados irlandeses yendo orgullosos a España, arrasando con lo que quedara de resistencia republicana y volviendo al cabo de unos meses, para desfilar y salir en todos los periódicos. En la concepción simplista del general, eso bastaría para superar estratégicamente al Fianna Fáil y al Fine Gael y auparle al frente de la política irlandesa. En octubre, el NCP había tramitado la primera quinta de 700 reclutas, que debían zarpar para España el 16 de octubre, en un barco fletado por Mola. El viaje se canceló en el último minuto, y los voluntarios, que habían abandonado sus trabajos, sus casas y sus familias, se quedaron temblando de frío en el muelle. O’Duffy volvió impetuosamente a España para averiguar qué había sucedido. Fue hasta Salamanca con la intención de ver a Franco, pero la entrevista no cuajó.
Reticencias franquistas
Franco había sido designado caudillo supremo de las Fuerzas Armadas nacionales el 1 de octubre de 1936, gracias en parte a la importancia de su ejército. Mola fue arrinconado. Aunque la promesa de recibir voluntarios irlandeses había ayudado a consolidar el apoyo carlista, Franco era reacio a aceptar en ese momento una cantidad elevada de soldados extranjeros, y le dijo a O’Duffy que el barco no había zarpado porque no quería atraer la atención del Comité de No Intervención de Londres. (...)
Franco no se dejaba convencer por los vínculos románticos entre España e Irlanda, pero sabía que los carlistas esperaban que los hombres de O’Duffy se unieran a ellos. Como dudaba sobre la fuerza política de los carlistas y no quería que hubiesen desavenencias en la coalición tan pronto en su mandato, tomó una decisión de compromiso. Los irlandeses irían entrando en España por sus propios medios y en pequeños grupos, lo que limitaría el número de voluntarios. No se alistarían en los requetés, sino en la Legión Extranjera, para asegurarse de no fortalecer a sus rivales políticos. En diciembre, el caudillo español prohibió que los extranjeros se alistaran tanto en la Falange como en los requetés. Cuando O’Duffy volvió de su viaje organizado, Franco le informó de la decisión de los nacionales. El irlandés se disgustó al enterarse de los nuevos planes, aunque estuvo de acuerdo en que no se debía provocar al Comité de No Intervención. Franco le prometió, sin mucho entusiasmo, que ordenaría el flete de un barco de transporte cuando la situación fuera más favorable. Juntos hicieron planes sobre los 5.000 irlandeses que se esperaba que se alistasen, aunque, en privado, Franco tenía pocas esperanzas de que llegasen. Se los dividiría en ocho banderas de la Legión Extranjera, y contarían con oficiales, médicos y sacerdotes irlandeses. O’Duffy sería nombrado inspector general.
De camino al frente
De vuelta en Irlanda y durante los dos meses siguientes, O’Duffy fue enviando a España hasta un total de 200 voluntarios, la mayoría oficiales, a través de Portugal. En noviembre, y después de mucha insistencia por parte de O’Duffy, los nacionales accedieron a regañadientes a enviar otro barco de transporte, pero esto tampoco se materializó. El general amenazó con volver a hacer una visita, pero los nacionales le dijeron que no serviría de nada. En lugar de eso, envió representantes a la Alemania nazi con el objetivo de fletar un buque, e informó a Franco de que sus hombres estaban en camino hacia España. (...)
Franco creía que era peligroso que las cinco banderas de voluntarios irlandeses bajo el mando de O’Duffy decidiesen comportarse con igual independencia. El 19 de febrero de 1937, la Brigada Irlandesa partió hacia la línea del frente de Ciempozuelos, en el frente del Jarama, al sur de Madrid. La marcha los dejó exhaustos. El padre McCabe señaló sarcásticamente que los irlandeses parecían «blandos», y que los peores entre ellos eran «débiles y sin carácter, sin ningún valor». El trayecto fue trágico. Una unidad falangista fascista que se aproximaba confundió a la Brigada Irlandesa, que avanzaba a través de un valle poco profundo, con tropas enemigas. Después de más de una hora de tiroteo, los irlandeses perdieron a cuatro de los suyos, y los falangistas a trece soldados. Los falangistas tenían la culpa de lo sucedido, por lo que la unidad fue disuelta al cabo de un tiempo. Franco expresó su adhesión a O’Duffy debido al incidente, pero muchos nacionales se valieron de estereotipos sobre los irlandeses para explicar lo sucedido. Marcelo Gaya y Delrue, un oficial del ejército regular, oyó que «el whisky, que se usaba para estimular el coraje en caso de ataque se les subió a la cabeza, hasta el punto de desencadenar un desconcertante tiroteo sobre nuestras tropas». Los sorprendidos irlandeses marcharon hacia Ciempozuelos y se atrincheraron en las afueras de la ciudad. Allí comprobaron que todas las iglesias habían sido profanadas. El voluntario Leo McCloskey escribió posteriormente una carta dirigida a los suyos: «Deberíais haber visto las capillas, con los altares demolidos y quemados; los cráneos de las monjas desperdigados por el suelo. Es horrible. Os haría hervir la sangre». En el centro de Ciempozuelos había un hospital psiquiátrico, cuyos pacientes aún eran cuidados por monjas. Algunos de los irlandeses más ingenuos, como el voluntario Joseph Cunningham, pensaban que los pacientes se habían vuelto locos como resultado de la «literatura lasciva» que había circulado en España durante el régimen del Frente Popular.
En el frente del Jarama
Desde sus trincheras, los irlandeses contemplaban la pantanosa tierra de nadie. El general, que nunca había entrado en combate, sólo visitó a sus hombres en contadas ocasiones. A pesar de mostrar un considerable valor físico en la lucha contra los británicos, como una vez que entró sin perder la calma en una estación de policía a través de un agujero recién volado en la pared para aceptar la rendición de sus sorprendidos ocupantes, O’Duffy prefería limitarse a planear operaciones. Además, sus problemas con el alcohol requerían su asidua presencia en el bar del hotel. O’Duffy pasaba el tiempo asistiendo a recepciones organizadas por españoles agradecidos y concediendo entrevistas promocionales. Se rumoreaba que había preparado discursos victoriosos para el momento en que descendiera del barco, a su regreso a Irlanda. Thomas Gunning, un fascista comprometido que había seguido a O’Duffy desde los tiempos de las Camisas Azules hasta la Brigada, tenía un trabajo extra como corresponsal del periódico «The Irish Independent», en el que no dejó de publicar historias para que su jefe no dejara de estar en primer plano en Irlanda.
La prueba para la Brigada como unidad de combate llegó el 13 de marzo de 1937. Debían jugar un papel en la batalla del Jarama, un intento de los nacionales de desplazarse hacia el este y hacerse con el control de la carretera de Valencia a la capital, cuyo propósito era aislar Madrid. El papel de la Brigada Irlandesa en la ofensiva se ceñía a tomar el pueblo de Titulcia. El ataque se llevó a cabo bajo una lluvia torrencial. Los hombres se debatían en la cenagosa tierra de nadie y arrastraban sus pertrechos por el barro, mientras el fuego de artillería enemigo caía sobre ellos. Un proyectil explotó muy cerca del voluntario inglés Noel Fitzpatrick, en el mismo momento en que se tiraba al suelo para ponerse a cubierto. La metralla destrozó su uniforme de legionario y, aunque quedó algo aturdido, resultó ileso. Desde unas vías que provenían de la base del acantilado apareció un tren blindado republicano disparando sus cañones. Los irlandeses se arrojaron al fango en el mismo momento en que los proyectiles pasaban por encima de sus cabezas. El tren tuvo que retroceder a toda máquina cuando un brigada hizo detonar una mina en los raíles, lo que hizo un boquete en las vías. El ataque irlandés hizo aguas bajo el copioso fuego enemigo y se atascó en mitad de la tierra de nadie. Al caer la noche, los irlandeses, empapados y llenos de barro, se arrastraron hacia sus líneas. El «The Irish Independent» describió posteriormente el ataque como un «trabajo heroico». De vuelta en las trincheras, el recuento reveló que la Brigada sólo había perdido dos hombres, y que nueve sufrían heridas. En los términos de la guerra civil española, esas bajas eran insignificantes. Los oficiales de enlace españoles se preguntaban con recelo si los irlandeses habían intentado llegar a Titulcia con todas sus fuerzas.
Intento de motín
Había otro ataque planeado para la mañana siguiente, pero los desmoralizados irlandeses se negaron a volver al valle, lo que casi llevó a un motín. El capitán Thomas Cahill, comandante de la compañía A, fue claro en su oposición a llevar a cabo más ataques, pues los describió como «fútiles». Creía que sólo había sido cuestión de suerte que hubiera habido tan pocas bajas, y afirmó que el siguiente ataque sería una masacre. Los oficiales de enlace españoles instaron a O’Duffy a obedecer sus órdenes, pero Cahill tenía el apoyo de la mayoría de la Brigada. Los voluntarios irlandeses se negaron a volver a combatir.
O’Duffy no tuvo más remedio que humillarse y pedirle al oficial español de rango superior, el general Andrés Saliquet, que cancelara el ataque. Franco enfureció. Cahill fue enviado de vuelta a su país, y el 23 de abril de 1937 la Decimoquinta Bandera recibió la orden de desplazarse al pequeño pueblo de La Marañosa, para cumplir funciones estrictamente defensivas. Poco antes de que la Brigada dejara Ciempozuelos, los irlandeses se consolaron un poco cuando el voluntario británico Gilbert Nangle interrogó a un desertor republicano. Cuando Nangle se presentó en castellano como oficial de la Decimoquinta Bandera, el desertor no le creyó, y le contestó que era imposible que la Brigada Irlandesa hubiera podido sobrevivir al fuego de artillería republicano durante su ataque a Titulcia.
Ese mes de marzo de 1937, la fe de Franco en sus tropas extranjeras se resquebrajó. No sólo los irlandeses habían fracasado en su intento de probar su valía, sino que la catástrofe militar al norte de Madrid de las nuevas divisiones de Mussolini había revelado al mundo entero hasta qué punto estaban incumpliendo los italianos el Tratado de No Intervención.

Christopher OTHEN

- Título: «Las Brigadas Internacionales de Franco».
- Autor: Chistopher Othen.
- Edita: Destino.
- Sinopsis: La Legión Viriato portuguesa, fascistas rumanos, monárquicos franceses, poetas peruanos... y una brigada irlandesa al mando del general O’Duffy. Franco también tuvo sus propias «Brigadas Internacionales», además de los contingentes que enviaron Alemania e Italia para combatir al lado de los militares alzados. Franco dejó a estos extranjeros fuera de los libros de historia. Othen ha recuperado sus testimonios para ofrecer sus convicciones para participar en la guerra civil, al tiempo que muestra la otra cara, llena de contradicciones, del heroísmo romántico que les movía.

Óscar dijo...

Queridos amigos:


Don El Oftalmólogo de Azaña, como no le da la gana discutir razones concretas y como por encima de las evidencias persiste en ningunear a las personas que lo acogen en este foro y a sus compañeros en él tildándonos de neocons, dejo de considerarlo intelectualmente vivo. Y sobre su cadáver virtual, me dirijo a los que leen:

Quien habla de algo sin conocerlo o conociéndolo groseramente (la República Constitucional trevijaniana requiere paciencia y dedicado contraste histórico y científico), no está interesado en discutir las ideas; habla, por motivos que desconozco, contra las personas.

Quien pretende que una mano invisible nos haga educaditos republicanos en pantalón corto siente necesidad de ser sometido, calza un miedo cerval a la libertad (habitualmente, cosa curiosa, a la ajena). Cualquier militarista, racista, machista o imperialista que, por repugnante que sea la humillación a la que quiere someter a todos los congéneres que desprecia y teme, tenga la dignidad de asegurarse la libertad política (que sólo puede ser común) es un revolucionario comparado con los dulces totalitarios vestidos de rojo y, en buena lid, un auténtico izquierdista.

Quien habla del deseo de que los iguales hagan la República esconde que, ante la imposibilidad de una igualdad espontánea o natural, alguien debe hacer esa igualdad y, como quiera que ese alguien o grupo de álguienes gozaría del poder indiscutido (pues la cuestión de la libertad ha quedado pospuesta) para llevar a cabo la empresa, dejaría/n de ser un igual político. Es decir, la igualdad como premisa política es, por definición, incompatible con la libertad y una antinomia en sí misma. El sueño de la igualdad parte de la inexistencia de realidad política. Los que hacen iguales no son iguales a los iguales hechos, porque tienen algo más: libertad de hacer. Sin embargo, si la dedicación de quienes estamos en ello consiguiera instaurar el único sistema que garantiza la libertad de todos, ese conjunto de hombres libres podría dividirse a voluntad para intentar imponer alguno de los muchos conceptos de igualdad que pululan por ahí.

Quien ante una afirmación del tipo: “votar sin elegir, legitima el régimen político que contiene la falsa ley electoral, por tiránico que sea”, responde: “yo hablo de una república llena de parques, matrimonios bien avenidos y simpatía hacia lo común identificada con un Estado que se comporte en la medida requerida por los solazados ciudadanos; y conseguir tal cosa requiere del esfuerzo de todos: yo voto”, se ha propuesto no sólo que hagamos nuestros sus sueños, sino que pertenezcamos, sin discusión pues no somos libres para pensar u opinar sino iguales para identificarnos, al mundo paralógico y esclavo que preconiza (y existe). Es decir, o su imaginación no da para evitarlo o quiere conservar lo que hay; no es un neocon, es un genuino y viejo conservador.

Quien desea saber lo que sabemos y exige lo mismo de nosotros merece oídos, no así quien sólo desea exponer lo que buenamente fantasea (búsqueda demagógica de atención o propósito demagógico de distraer esa atención de ideas que no comparte).


Un abrazo.


P.S.
Querido PLA, esa reunión caronteña será rutinaria. Siempre acaba siendo un placer.

Pla dijo...

Visto lo señalado por Oscar, sólo añadiré un par de referencias históricas útiles para hacerse una idea de los que significan esas ideas de la igualdad a toda costa y de la "superación" de la democracia formal, a que se refiere el Oftalmólogo.

Ya en los oscuros tiempos de Fernando VII había maximailistas revolucionarios proponiendo que la felicidad humana brotaría por sí misma aboliendo la Iglesia, esterminando al clero, a la nobleza y a los "tibios", y expropiando de sus bienes a los propietarios eclesiásticos y civiles. El personaje del maestro Patricio Sarmiento, genial creación de Galdós en El Grande Oriente (Segunda Serie de los Episodios Nacionales), representa bien el tipo de esa época.

Es la tipología de los que incendiaron la Iª República en la Revuelta Cantonal, pues la revolución era antes que la república, y si la república no era la revolución, no querían república. La misma tipología de los que lanzaron la revolcuión social en 1931 y 1932 contra la IIª República, o que se alzaron en 1934 contra el gobierno republicano, pues, o la República era de izquierdas o no queríam República.

En fin, son los que consideran que la República no es un planteamiento institucional para fundar la democracia asegurando la libertad, sino que entienden a la República como una diosa y al republicanismo como una religión. La destrucción por medio del fuego purificador aplicado sobre los malvados opresores (y sobre sus cómplices y sobre los dudosos), traerá indefectiblemente la igualdad, el fin de la pobreza, la felicidad eterna, etc..., en lugar de un montón de ruinas.

Y es que eso de "superar" la democracia formal" que nos propone el Oftalmólogo, tiene muy mala pinta. Que yo recuerde, la democracia formal sólo ha sido "superada" por Stalin, Hitler, Castro, Mussolini, Franco, Oliveira Salazar, y más reciente mente por Chavez en Venezuela. Evo Morales lo está intentando en Bolivia. Claro que eso de "superar" la democracia no resultó muy satisfactorio, ni en términos de libertad, ni en términos de igualdad.

Pero ni la República es una diosa ni el republicanismo es una religión. La República es la democracia, la de los derechos individuales asegurados por la libertad política, como bien enseña García Trevijano. Y el republicanismo es el movimiento político para hacerla posible.

S&RC

Nota para Oscar.- Caronte aguarda.

Ricardo dijo...

En las elecciones municipales y autonómicas del próximo domingo, día 27, se decide algo más que la administración de ayuntamientos y Comunidades Autónomas. En Vascongadas y Navarra las elecciones tendrán trascendencia nacional. Se hace necesaria la participación en masa de todo navarro que aún crea en la libertad foral de Navarra y en la integridad de España. Igualmente sería una imprudencia dividir el voto apoyando a fuerzas extraparlamentarias que si bien pueden defender estos mismos principio hoy por hoy no tienen posibilidad alguna de obtener representación.
En primer lugar, tanto en un lado como en otro Batasuna se vuelve a presentar, esta vez bajo la coartada de ANV. Por eso, desde este medio animamos a los electores vascos y navarros a acudir a las urnas sin miedo: solo así podemos ganar en este juego macabro al que nos avocó Zapatero. Sabemos que es difícil ejercer el derecho al voto en numerosos pueblos vascongados y alguno navarro. Sin embargo, o los electores se arman ahora de valor y votan contra los terroristas y los que les dan cobertura política (ANV, PSOE, PNV y NAFARROA BAI), o después les será aún más difícil defender su libertad.

En cuanto a la situación navarra, ésta presenta particularidades que hacen aún más necesaria la participación en las elecciones, y es que las últimas encuestas no aseguran la victoria por mayoría absoluta de UPN-CDN. En el caso de que esta victoria no se produjese, es seguro el pacto entre el Partido Socialista Navarro y Nafarroa Bai, lo que sería la culminación de la política paraterrorista del Sr. Zapatero. Si el Partido Socialista llegara al poder se reactivaría de manera pública la negociación-rendición con ETA a costa de la españolidad de Navarra. Por eso se hace necesaria la participación en masa de todo navarro que aún crea en la libertad foral de Navarra y en la integridad de España. Igualmente sería una imprudencia dividir el voto apoyando a fuerzas extraparlamentarias que si bien pueden defender estos mismos principio hoy por hoy no tienen posibilidad alguna de obtener representación.

No deben olvidar los electores vascos y navarros que Zapatero ha sido capaz de mantener conversaciones con ETA aun después de los atentados de la T-4: con esos mimbres pretende hacer una paz que se tornará con el tiempo en sangrienta derrota, pues ETA no parará hasta obtener la independencia de Euskal-Herria, controlarla políticamente y expulsar de su nueva “nación” a todo aquel que no se ajuste a su manera tiránica de entender la sociedad y ejercer el poder.

Ricardo dijo...

Estimados amigos republicanos, es el loby gai el que hace de las súyas por encima de la lucha contra la pobreza en España:
Aparte de ser del Atlético y de tener cuatro abuelos de Madrid, el candidato a la alcaldía de la capital por el PSOE tiene otros atributos de los que no alardea, como su homosexualidad. ¿Por qué la oculta a los electores cuando ZP pretende que esta conducta sea aceptada como normal e incluso enseñada en los colegios, dentro de la asignatura de Educación para la Ciudadanía?

La familia Rodríguez-Sonsoles vive en el palacio de La Moncloa rodeada de una fuerte presencia de homosexuales, muy superior al porcentaje de estas personas en la sociedad. No se trata sólo de María Teresa Fernández de la Vega y de Pedro Zerolo, sino también de Miguel Sebastián, director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno hasta el sábado 18 de noviembre.

Después de un largo proceso de búsqueda de candidato para la alcaldía de Madrid, a principios de noviembre, Rodríguez designó a una de sus personas de confianza: Miguel Sebastián. Lo hizo al margen del Partido Socialista de Madrid, con el ‘dedaz’o y los delegados de esta agrupación se limitaron a aprobar su decisión.

En la elección de Miguel Sebastián ha pesado su opción sexual. En el entorno de Rodríguez se recordó que al menos dos grandes capitales europeas, París y Berlín, han votado como alcaldes a sendos homosexuales de izquierdas. Se trata del socialista francés, Bertrand Delanoë, que consiguió en 2001 derrotar por primera vez a un candidato de la derecha, y del socialdemócrata alemán Klaus Woweit. Sería otra manera de volver al corazón de Europa.

Lo que resulta contradictorio es que Rodríguez y Sebastián escondan la condición de homosexual de este último. Si las leyes que establecen el matrimonio para los homosexuales y la presencia de numerosos homosexuales en las listas y la organización del PSOE, han normalizado a este grupo, ¿por qué Sebastián no admite su condición? ¿O es que le da vergüenza salir del armario?

A la vista de los errores que están cometiendo, parece que los socialistas no quieren ganar la alcaldía de Madrid. ¿Por qué será? ¿Les agrada que Alberto Ruiz Gallardón siga presidiendo el Ayuntamiento con las siglas del PP?

ODIO AL PP

Sebastián es íntimo de Rodríguez, con el que comparte el odio al Partido Popular. Fue director del Servicio de Estudios del BBVA, del que fue destituido por, según se explicó, colaborar con el PSOE. Fue ponente del programa económico socialista y, aunque se citó su nombre como posible ministro de Economía, al final quedó junto a Rodríguez en La Moncloa. Allí asentaron su amistad, hasta el punto de que Sebastián diseñó y participó en varias operaciones financieras y bursátiles para destituir a los presidentes de las empresas públicas privatizadas del todo por el Gobierno de Aznar. En especial, ha intervenido en las maniobras contra su anterior jefe, Francisco González, presidente del BBVA, y contra Manuel Pizarro, presidente de Endesa. Sebastián ha trabajado por que Gas Natural y La Caixa se quedasen con la eléctrica a un precio bajísimo.

jacobino cr3 dijo...

¿Que sucede con Savater,con Rosa y compañia? ¿que sabeis del supuesto nuevo partido a la izquierda del psoe? Salud y Republica

Ricardo dijo...

Lo que veo con lo del partido de Sabater, que los periodistas no saben qué es el federalismo; y se inventan cosas que no son; regenerará España desde un punto laico muy bueno; necesario.

Ricardo dijo...

¿Nos podemos imaginar a un PP que no llega a alcanzar la mayoría absoluta en el conjunto español, y un PSOE que desaparece casi del todo? ¿Llamazares qué hará?

Pedro M. González dijo...

Gente bienintencionada pero corta de entendederas políticas.

Su desgracia y por contra paraiso nacionalista reside en el estado de partidos, y paradójicamente deciden fundar otro.

Personas honestas, que sin embargo se aferran incomprensiblemente a constitución que no es tal.

Respuesta de Teo Uriarte en el acto a que fue invitado por el CR3 en el Ateneo a la pregunta "¿Tan mal estáis por allí arriba que agarraos a esta pseudoconstitución?": "Pues sí, tan mal."

Tampoco el honesto e inteligente Arcadi Espada supo responder a la pregunta que pública y personalemnte al respecto le formule en otro acto organizado por el CR3.

La constitución que ponen en primera línea es la causa de sus problemas, y no lo saben ver.

En lugar de fundar partidos, deberían denunciar las miserias del sistema y combatirlo.

Solo así serán libres.

Óscar dijo...

Queridos amigos:


Cuando Johnny coge su fusil, Dalton Trumbo lo sitúa en un rincón de la carpintería de Cristo, observando a los chavales que junto a él fueron reclutados para la muerte; algo distante, pero divertido. Esos compañeros caídos rodean al Maestro. Las preguntas de los chicos son ingenuas pero duras y el Cristo Sutherland las responde con sonrisa de dios carne, con sabiduría y ternura de dos milenios de edad. Alguno de los muchachos le pregunta por Johnny: Johnny será reventado por un obús; vivo, sin piernas, sin brazos, sin cara. ¿Qué es Johnny?, ¿qué hará Johnny?, ¿qué sentido tendrá su vida? Estas preguntas ensombrecen el gesto del buen Cristo, y la duda del Hijo del Hombre desconcierta todas a las almas en el Cielo: “hay que dejar a Johnny, él es diferente”. Johnny sólo tiene dolor. Dolor sin cuerpo, la compañía mutilada de sí mismo, piel y pensamientos desnudos, un hueco enorme bajo la frente que puede explorar con la lengua. Johnny, el bendito Johnny, buen chico donde los haya decían en su pueblo, debe permanecer vivo en un trastero oscuro de hospital para siempre. Y para siempre es la habitación donde nadie hace preguntas.

Pues bien. Johnny es bueno, os digo que según los vecinos era amable como pocos; un joven bueno con la carne destrozada. La ALCD es un Johnny envenenado. El Johnny que no ha podido morir, quiere pervertir el recuerdo de lo que amó tan apasionadamente: la vida. Quiere aprender a odiar el cuerpo que tuvo. Johnny, no llores. Hay otros tullidos pero sí, son malos. Su mutilación es la misma: sin cara, sin brazos, sin nada. Una lengua capaz de explorar el hueco enorme de su intelecto renegado. Pero son malos, tipos abyectos que también desean descansar, la frustración estará temblando en la habitación de manicomio que han construido para su no ser. Mutilados en el alma, reventados de diferencias en búsqueda, encofrados menores por vocación; mueven los muñones admirados y seriamente disconformes. Quieren imaginar rabia, frustración e impotencia asociadas a la carne que ya no tienen. Es un ser doblemente mutilado, por la mala fe y por el olvido. Johnny no llores y déjala. Ella es diferente.


Un abrazo.

El oftalmólogo de Azaña dijo...

Sres. republicanos neocons (y reitero que neocons es por neoconstitucionalistas, no porque les equipare a Wolfowitz, Rumsfeld o cia.):

Los amigos Pla/Aviraneta en anteriores comentarios me acusan de considerar el republicanismo una religión y a la República como redentora de los descamisados. Incurre Pla en el mismo error que Hanna Arendt (¡fijese usted Pla con quien le comparo!) en su obra “Sobre la revolución”, en la que basaba la primacía de la Revolución americana sobre la francesa, por haber estado esta última determinada por las exigencias de la liberación de la necesidad del pueblo y de la piedad que inspiraba esa miseria, mientras que aquella se dirigía al establecimiento de la libertad e instituciones duraderas que la preservasen.

Debo decir humildemente que Pla/Aviraneta y Arendt (¡vaya menage a trois!) se equivocan. Desde un punto de vista republicano la superación de las desigualdades, “la liberación de la pobreza y la felicidad del pueblo” (Saint Just) no sólo es un objetivo político a alcanzar, que también lo es, sino es sobre todo una premisa para la efectividad de la libertad y la igualdad republicana..

Hay dos convicciones comunes a todos los filósofos y pensadores que podemos inscribir en la tradición republicana, tanto democráticos como patricios:

1ª) Ya sean muchos (democracia) o pocos (oligarquía) a quienes alcance la libertad republicana, esta que siempre se funda en la propiedad y en la independencia material que de ella deriva, no podría mantenerse si la propiedad estuviera tan desigual y polarizadamente distribuida, que unos pocos particulares estuvieran en disposición de disputar con éxito al común de la ciudadanía el derecho a determinar el bien común.

2ª) Que ser libre es estar exento de pedir permiso a otro para vivir o existir socialmente; quien depende de otro particular para vivir es arbitrariamente interferible por él y, por lo mismo, no es libre. Quien no tiene asegurado el derecho a la existencia, la independencia material, no es sui iuris, es alieni iuris, por estar sujeto a relaciones de dominación tanto en la esfera doméstica, como en la vida civil.

Los republicanos no democráticos lo entendieron como un prerrequisito de la libertad política y excluyeron a quienes no eran sui iuris de la vida civil y política activa (los menores, las mujeres, los sirvientes, los asalariados), distinguiendo entre ciudadanos activos y pasivos (Kant). De ahí viene la justificación del sufragio censitario, etc.

En cambio, los republicanos democráticos comprendieron que la ciudadanía plena no era posible sin independencia material, o sin un control sobre el conjunto de nuestras oportunidades y diseñaron mecanismos para garantizarla: universalizar la pequeña propiedad agraria (Jefferson), una especie de derecho de existencia social públicamente garantizado (Robespierre) o un ingreso material incondicionalmente asignado a todos los ciudadanos por el hecho de s erlo (Tom Paine).

Por eso, hoy, un republicanismo democrático e inclusivo que ni despolitiza la vida social, ni diluye el ideal de libertad en los derechos formales y que no excluye de la ciudadanía plena a los que carecen de recursos, tiene que favorecer mecanismos institucionales que doten de seguridad material y económica todos los ciudadanos y formas alternativas de propiedad social, haciendo reales y efectivas las libertades formales, para que los individuos puedan hacer frente a las situaciones de desigual distribución de recursos y polarización social propias de una sociedad capitalista.

Y, no sólo desde el republicanismo, podemos justificar esa intervención positiva de la Républica para asegurar la autonomía y la libertad real de todos. También desde el liberalismo igualitarista de John Rawls, con su concepción de la justicia como equidad, se defiende la introducción de un principio de compensación en cuanto a la compensación de los bienes primarios, a aquellos menos favorecidos en los recursos y oportunidades sociales por el azar natural.

(Por cierto, señores liberales de este blog, ¿what about Rawls?. ¿Se han quedado ustedes anclados en Hayek como Mrs. Thatcher?)

Y pasando de lo teórico a lo concreto, en ese régimen de democracia pura que ustedes defienden, de libertad política, a la manera trevijana, con impoluto sistema electoral mayoritario, con primorosas mónadas electorales, varonil presidencialismo, estricta separación de poderes y con un Estado cautivo y desarmado por el valeroso tercio laocrático, los ocho millones de españoles por debajo del umbral de la pobreza, los millones de working poors, que aún trabajando están por debajo de ese umbral, las mujeres bajo la dependencia del marido o del padre, los jóvenes mileuristas, desempleados o con empleos precario, ¿tendrían más posibilidades de ejercer efectivamente sus derechos ciudadanos y sociales?, ¿podrían elegir libremente sin ningún condicionamiento?, ¿tendrían más opciones de encauzar sus proyectos de vida, autónomamente, con dignidad y respeto?, ¿podrían influir más directamente en los asuntos públicos?.

Permítanme que lo dude, ¿no estarán ustedes propugnando un simple cambio de oligarquías o de elites dirigentes?.

Salud.

Pedro M. González dijo...

Sr. Oftalmólogo:

No me exraña que hable tan mal del liberalismo sino lo conoce.

J. Rawls no está considerado como un autor liberal. Su principal aportación fue Una teoría de la Justicia, que procuró dar apoyo moral a la redistribución de rentas.

Para ello supuso que los hombres, si actuaran bajo un "velo de ignorancia", en el que no conocieran sus talentos ni sus rentas, apoyarían una política de redistribución gubernamental.

Uno de los escasos pensadores de izquierdas que merecen cierta atención es, sin duda, el norteamericano John Rawls.

Según Revel el motor que mueve el mundo es la mentira. En cambio, para el autor de “La teoría de la Justicia”, es el estado del bienestar.

J. Rawls ha defendido el Estado de Bienestar sin demasiada relación con alguna doctrina de derechos. Arguye que, a menos que vayamos a ayudar a los necesitados en alguna forma excepcional, no se nos debería permitir disfrutar de mayor bienestar que otros.

Quizá hayek y Von MIses le descontenten, pero su crítica del marxismo no ha sido refutada a día de hoy.

Le recomiendo autores como R. Noczik, Hoppe, o el proio Revel, si quiere aprender.

El oftalmólogo de Azaña dijo...

A Pedro M. González:

Aunque usted tiene perfecto derecho a no considerarlo liberal, en la mayoría d elos medios y publicaciones se considera a Rawls como liberal de izquierda, o igualitarista.

En todo caso, gracias por sus recomendaciones de autores. De Noczik, al que consideraba más libertariano que liberal, ya tengo alguna referencia, en relación a las distintas justificaciones normativas de una renta básica universal.

Salud.

falch dijo...

Magníficos debates para las jornadas de reflexión de un abstencionario.
Así que: otra contribución al debate del Sr. Oftalmologo.
En su intervención noto que es un hombre culto, sabe de que habla, tiene clarísimo que la democracia solo es posible si hay un cierto nivel económico y cultural, nos advierte que sin esa "nivelación" no es posible niguna república, lo que me recuerda el dicho clásico: "Primum vivere, deinde philosophari",y tiene una idea radical de la libertad individual.
¿cree que es posible una isla de libertad en un mar de opresión?
A estas alturas todos los que aquí participamos sabemos que Corea del Norte, Francia, Zimbabue o USA son repúblicas, pero muy diferentes ¿verdad?
Y por favor no se tiren pedazos de cultura o piedras de saberes superiores a la cara como flechas envenenadas.
Todos intentamos aportar alguna idea desde nuestra parcela de conocimiento para la consecución del fin que perseguimos.
Algunos de los que leemos este blog sí sabemos un poquito de liberalismo, dentro de nuestros límites, conocemos "La teoría de la Justicia" de John Rawls y su réplica "Anarquía, Estado y Utopía" de Robert Nozick.
Pero con mi intervención quiero dejar merideanamente clara una cosa: primero consigamos la forma de Estado (la República Constitucional), despues que cada uno defienda las ideas políticas que quiera: más sector público o más sector privado, más servicios públicos o más profesionales independientes, más distribución de la renta o más formación de capital fijo, más burocracia o más empresas, más homogeneización o más descentralización, o cualquier mezcla interesante que interese a los electores.
Saludos y RC

Pedro M. González dijo...

A falch:

Completamete de acuerdo.

Un abrazo

Ricardo dijo...

Sobre una contestación que me hízo un foroermuaista sobre la abstención:

Discrepo de su postura preconizando la abstención en Madrid y no en Bilbao, lo que en principio podría ser una buena solución en condiciones de normalidad, para el día de hoy no lo es, la gente esta harta de lo que está ocurriendo, y el único camino que tiene una sociedad democrática es la de hacerse oír mediante el único camino que tiene es decir mediante el voto y si esta no se pronuncia, el gobernante no la oye. Si se está descontento con lo que esta ocurriendo la gente debe manifestarlo y no hay mejor manera de hacerlo que mediante el voto de castigo. Por otro lado en estas votaciones no se esta hablado de cambiar el régimen constitucional, lo que se hace es elegir a los que van a ser nuestros representantes municipales, y tenemos que tener claro que si nos abstenemos lo que hacemos es reforzar las tesis del Gobierno, admitir que cualquier partido, cumpla o no con los principios constitucionales, pueden representarnos y eso es de una ilógica tremenda, es aceptar las tesis de los violentos, es justificar que con la violencia se consiguen resultados. En Madrid como en cualquier lugar de España la gente debe ir a votar y mañana mas que ningún otro día, imaginémonos que su idea calara en todo el mundo que esta descontento y no fuésemos a votar, como hay gente que apoya las tesis del gobierno estas sí votarían con lo que ganarían por goleada, le hago una pregunta ¿Qué pasaría en este caso? Todas las instituciones estarían en manos del gobierno, Ayuntamientos, Diputaciones, etc., y ¿Qué pasaría entonces? Pues adivínelo, aunque la cosa es fácil de saber. No, la abstención no es la solución al contrario, es la participación máxima la que pondría en la picota las tesis del gobierno. Imaginémonos el caso contrario, que toda la gente fuera a votar y que todos los Ayuntamientos de España le echaran la espalda al gobierno, este se vería avocado a dimitir ya que se daría cuenta que el pueblo no le esta apoyando en sus tesis, se estaría forzando a que se fuera, luego cual es la solución la de ir a votar o la abstención. Hay un refrán que dice que un grano no hace granero pero ayuda al compañero, así pues debemos y tenemos que ir a votar para hacerle ver al Ejecutivo el nivel de descontento que existe en esta nuestra España.

Ricardo dijo...

::4563 POLITICA
"Casa tomada", de Fernando Savater
Artículo censurado en El País y publicado en El Correo el 19 de mayo de 2007.



"Como no soy jurista -y cada vez entiendo menos el guirigay de quienes lo son-, no puedo decir nada relevante sobre la sentencia del Tribunal Supremo que parte salomónicamente por la mitad a ANV, éstos sí, aquellos no, pasemisí, pasemisá. Lo único claro es que el brazo político de ETA (que adopta nombres distintos pero practica siempre la misma obediencia) va a estar ampliamente presente en las elecciones y luego en las instituciones vascas, salvo una poco probable ilegalización penal en el último momento. Y también resulta indudable que la Ley de Partidos habría autorizado otras salidas legales para impedir real y totalmente esa presencia. ¿Que no había plazo para una impugnación de ANV? Si usted lo dice, le creeré, pero resulta raro que se nos haya echado el tiempo encima cuando la estrategia de ETA se conoce desde hace meses: primero un partido en clara continuidad con Batasuna como señuelo, luego reactivar la cáscara vacía de otro partido "dormido" en la legalidad y dotarlo milagrosamente de militantes, medios, etcétera, de modo que permita el avance travestido de los de siempre. "Larvatus prodeo", que diría Descartes. ¿Que ANV rechaza desde 1930 el recurso a la violencia? Parece que a estas alturas y mediando un reciente atentado con víctimas habría que exigir un deslinde del terrorismo etarra más explícito a quienes tan a las claras provienen de él: si no le entendí mal, se lo oí decir al propio Fernández Bermejo en una entrevista con Iñaki Gabilondo en Cuatro.

¿Ah, pero es que lo realmente infumable es la Ley de Partidos! Ahora se oye por todas partes: en el País Vasco lo dicen desde el consejero Azkarraga, ese espejo de juristas, hasta el rejuvenecido Alfonso Sastre, cuyas ideas políticas siempre han sido un poco peores que sus obras de teatro, háganse una idea. Pongo la radio y en la tertulia escucho a un mequetrefe que compara esa ley aprobada por amplia mayoría parlamentaria con las dictadas por Franco: es que prohíbe cosas y nuestro héroe es partidario caiga quien caiga (él no caerá, descuiden) del prohibido prohibir. Supongo que de genialidades como ésta le viene el descrédito a Mayo del 68.

Acudiendo a fuentes más serias, me deja perplejo leer en un editorial de El País (7-5-07) que «es una ley excepcional y de muy problemática aplicación, en la medida en que es limitativa de derechos». Hombre, muchas leyes limitan derechos pero siempre los de quienes los utilizan para lesionar o impedir el ejercicio de los de otros. Como explica a continuación el propio editorial, es el caso de quienes impiden la libre competencia democrática apoyando la eliminación física o la intimidación permanente de sus adversarios políticos. La Ley de Partidos defiende el ejercicio de los derechos políticos de todos, menos de los que quieren simultanear política y crimen para ganar a dos bandas. ¿Y «excepcional»? ¿Por qué es excepcional, si no fue dictada por decreto del Ejecutivo sino aprobada en la sede legislativa adecuada? Claro que siempre contó con la oposición de los nacionalistas de toda laya y desde luego hoy mantener una ley que contraríe a los nacionalistas es algo realmente excepcional ¿Ha sido recurrida en el Tribunal de Estrasburgo! Bueno, no sabemos si prosperará el recurso, pero existe algún precedente orientativo. Por ejemplo, cuando se ilegalizó el Partido de la Prosperidad turco -al que pertenecía entonces el islamista Gül y que contaba con seis millones de votos- por apoyar la violencia separatista y atentar contra la laicidad de Estado, el Tribunal de Estrasburgo ratificó tal medida dictaminando que «la democracia representa un valor fundamental en el orden público europeo pero si se demuestra que los responsables de un partido político incitan a la violencia o mediante mecanismos ilegítimos buscan la destrucción de la propia democracia su disolución puede considerarse justificada» (citado por R. Navarro Valls, "Las dos almas de Turquía", El Mundo, 3-5-07).

Puede ser que la culpa de todo la tenga, en última instancia, el obstruccionismo del PP a la buena voluntad pacificadora gubernamental. Es lo que parece dar a entender, entre otros miles, John Carlin en su artículo "Es la hora de gobernar juntos" (El País, 6-5-07). Compara la oposición inicial de Ian Paisley a sentarse junto a Sinn Feinn, sus actuales socios de gobierno, con declaraciones semejantes de Mariano Rajoy o María San Gil respecto al reconocimiento de Batasuna. Entre otras diferencias que sería obvio señalar (los dos extremos irlandeses en colisión tenían mutuos lazos con grupos violentos, mientras que en España el brote de terrorismo antiterrorista no vino precisamente de los populares), omite Carlin que la intransigencia de Paisley no ha cesado porque sí, sino porque IRA ha entregado las armas y Sinn Feinn ha reconocido finalmente la policía y la magistratura norirlandesas. Puede que el feroz clérigo haya cambiado, pero sólo cuando también han cambiado las circunstancias, tras una suspensión del Parlamento autonómico y una renovada actitud de firmeza del siempre oportunista Blair. Muchas cosas pueden objetarse a la política del PP, sin duda, pero ahora que la valiosa y valerosa María San Gil se ha visto apartada momentáneamente de la política por enfermedad, conviene recordar en su honor y en el de su partido que cualquier concejal del PP en el País Vasco ha hecho más por la defensa de las libertades constitucionales de ustedes y mías que todos los intelectuales abajofirmantes que luchan contra la derechización del mundo desde sus cómodos negocios artísticos o académicos.

Aunque duela decirlo y dejando a un lado la pureza de las intenciones iniciales, ejem, lo indudable ya es que el Gobierno de Zapatero ha fracasado en toda regla en el supuesto "proceso de paz". Una ETA acorralada, políticamente cortocircuitada y que podía haber sido eliminada en año y medio de haber seguido la política conjunta PP-PSOE de finales del Ejecutivo anterior (según afirma la Policía francesa) se encuentra hoy revitalizada, rearmada y dispuesta a actuar en cualquier momento. Batasuna no ha cambiado ni un ápice sus planteamientos políticos, ha pasado de fuerza marginal y casi mendicante a interlocutor político privilegiado, además de volver como fuerza electoral y recuperar probablemente sus posiciones perdidas en muchos municipios claves para su financiación y reafirmación estratégica. Ha aumentado la presencia radical en los medios de comunicación vascos, sigue la coacción sobre los ciudadanos disidentes y desde luego la extorsión a empresarios y profesionales, contra la que por lo visto nada puede hacerse (¿se imaginan lo que sería saber que cientos de empresas, comercios, restaurantes, profesionales están pagando mensualmente cantidades importantes a Al-Qaida pero que nada puede intentarse penalmente contra ellos porque bastante sufren ya los pobrecillos?). De Juana Chaos se pasea tranquilo por el mundo y dentro de poco tendrá problemas de sobrepeso, por lo que habrá que mandarle a su domicilio para que haga régimen. Y para colmo todo el mundo asume como inevitable que ETA volverá matar. Digo yo que en cuanto acabemos de desvelar las patrañas y mentiras de la supuesta "conspiración" del 11-M, habrá que empezar con las del "proceso de paz". Denunciar a quienes dijeron que no había negociaciones políticas (lean, lean los documentos incautados al "comando Donosti"), a los que aseguraban sin enrojecer que Aznar hizo lo mismo, a los que sacaban la foto de las Azores cada vez que se les señalaba la de Patxi López con Otegi, a los que nos contaron las virtudes humanitarias y los efectos salvadores del tratamiento penal a De Juana, por no mencionar a quienes aseguraban que había "indicios borrosos" de la voluntad de ETA de dejar próximamente las armas Cuatro podría hacer otro buen reportaje, muy objetivo, sobre este tema y hasta le sugiero un título, más triste pero no menos verdadero que el del anterior: "La victoria de los embusteros".

Uno de los mejores cuentos de fantasmas que conozco es "Casa tomada", de Julio Cortázar. En él, una pareja de hermanos mayores y solteros vive en la casa de sus antepasados. Poco a poco, deben ir cerrando habitaciones y bloqueando puertas de las estancias 'tomadas' por entidades que no se precisan pero se presienten hasta que finalmente tienen que abandonar su hogar invadido por el Mal. En el País Vasco, muchos de quienes hemos luchado contra el expansionismo del nacionalismo obligatorio estamos en la misma tesitura. ETA y adláteres ocupan las localidades pequeñas, luego las medianas, luego barrios de las grandes y espacios públicos comunes: nosotros vamos cerrando puertas y retrocediendo. Cada vez con menos apoyos y más críticas de quienes se impacientan por nuestras quejas. Los socialistas vascos por ejemplo nos tienen por "miserables", cuando no por extremistas de derechas (con el PSE pasa lo que con la Ertzaintza, aunque peor: en sus filas hay gente decente y combativa, pero con los mandos actuales no hay manera). Y aún eso es preferible a los que nos muestran su 'solidaridad humana' por las amenazas que sufrimos, para acto seguido criticar la Ley de Partidos o recomendar el diálogo como solución de nuestros males. No, que quede claro: no queremos solidaridad "humana" sino política. La "humana" que se la guarden los simpáticos donde mejor les encaje

Y habrá que irse, claro. Ya no podemos hacer más. Ustedes, nuestros conciudadanos, tienen la palabra. Si refrendan electoralmente lo que hasta ahora se viene haciendo, sólo nos queda salir a la intemperie y buscar refugio donde sea. «Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada".

Artículo censurado en El País y publicado en El Correo el 19 de mayo de 2007.


Autor: Fernando Savater- Fecha

Ricardo dijo...

Cayó Navarra, ahora la quieren muerta y saqueada; yo ya voté y supe lo que tenía que hacer

Ramsés dijo...

Hoy celebramos que han ganado los partidos y que han perdido los ciudadanos...

Ricardo dijo...

Tengo ganas de corregìr el sistema electoral, como todos: estoy con García Trevijano en todo éllo; pero sígo sin entender el comportamiendo anarquista de la Abstención.

He buscado en la Feria del Libro, temas de Martin Buber, y ni siquiera en Fondo Económico tienen nada de él; todo será buscar una de sus mejores joyas utópicas titulada "Camino de utopía" para presentarlo como mónada trevijanista; o aunque sea nuestra por lo menos. Yo no me quedo con una simpre reforma financiera del sistema fiscal español.

Ricardo dijo...

Las elecciones las ha ganado el Partido Popular con una ventaja, en las locales, de 155.991 votos. Siempre se ha tenido en cuenta, para el análisis, ese recuento, el de las municipales por su ámbito nacional. Ningún sentido, salvo la mera trampa, tiene excluir Madrid, como hizo Pepiño Blanco en la noche electoral, porque tampoco se excluyen Andalucía o Castilla-La Mancha o Extremadura. La estrategia de Zapatero de aislar al PP y de erradicarlo ha, simplemente, fracasado. Puede discutirse el grado de primarias que las elecciones han tenido, pero es claro que Mariano Rajoy tiene una lanzadera importante para acceder a La Moncloa, muy bien asentado en Madrid, donde Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre arrasan literalmente. Las elecciones las ha perdido, sin duda alguna, José Luis Rodríguez Zapatero pues su apuesta personal estaba en Madrid y muy concretamente en la alcaldía, donde el presidente se empeñó en poner a su chambelán y donde también ha mantenido a un Rafael Simancas, que representa el socialismo más rancio y más hipócrita. Si Gallardón se ha ido a 34 escaños, Miguel Sebastián ha perdido 3, con una pérdida de votos, respecto al 2003, de 138.322. Una intratable electoralmente Esperanza Aguirre se ha ido a diez diputados más. el número de diputados en la Asamblea de Madrid aumentaba en nueve y Rafael Simancas, con su socialismo de Puerto Hurraco, no sólo no ha ganado ninguno, sino que ha perdido dos. El socialismo madrileño está abocado a una seria renovación, a una profunda autocrítica. El resumen más claro de las elecciones, es que se ha vuelto a la situación previa a la masacre de atocha, el 11 de marzo de 2004. Hay que recordar que en las elecciones locales de 2003 el PSOE ganó por cien mil votos. Las elecciones apuntan al principio del fin de Zapatero, y en ese sentido cabe ser optimistas y felicitarse. Ese principio del fin se ha consumado especialmente en Madrid, uno de los lugares donde hay mayor pluralidad informativa, y ello a pesar de la furibunda campaña contra Gallardón realizada por algunos presuntos y fallidos líderes mediáticos, en su destructivo intento de controlar el PP y someterlo a sus dictados, para beneficio de sus intereses mercantilistas. Gana Rajoy y pierde Zapatero.

Pero la lección más importante de las elecciones locales y autonómicas es que ninguna de las fuerzas mayoritarias, ninguno de los dos grandes partidos nacionales está en condiciones de optar a la mayoría absoluta. El corolario lógico e inmediato es que el futuro de la política nacional, con el modelo de Estado, con la misma supervivencia de España por la nación, pasa por los nacionalistas.

Hay en estas elecciones, y a ella apunta el incremento de la abstención, pues cada vez más españoles dan la espalda a su clase político, cierto aroma de agonía o quiebra del sistema. Ese paisaje de falsa estabilidad que ofrecen los sistemas proporcionales, en los que nadie es castigado y en los que el poder se entrega a las minorías y a los bisagras. Lo deseable sería pujar por una gran coalición futura de PP y PSOE que reforme la ley electoral y ponga freno al big bang continuo de las fuerzas centrífugas. Aunque no voy a cejar en esa propuesta, entiendo que no se mueve dentro de lo posible por el carácter pseudoreligioso que en España han ido tomando las siglas políticas.

Esa opción debería intentarse, sin duda alguna, en Navarra, donde el nacionalismo es muy minoritario y donde UPN, el partido más votado, corre el riesgo de perder la autonomía, con los riesgos que eso representa para todos. UPN ha de ser generosa para ofrecer la presidencia de la comunidad foral al líder del PSN, Fernando Puras. El centro derecha navarro ha cometido un error estratégico, del que se les avisó desde el programa A Fondo: la situación requería que UPN y CDN (una mera escisión del foralismo) fueran en una única lista. El movimiento estratégico del nacionalismo de ir en una única lista les obligaba a ello, por la implacable lógica de la Ley D’Hondt. Personalismos caciquiles impidieron que la lógica del momento de abriera paso. UPN precisa de una fuerte renovación que no pasa por Miguel Sanz, un dirigente que no levanta ningún entusiasmo, como marcaban las encuestas.

Dudo que se intente la gran coalición en Navarra y tiendo a pensar que se irá hacia un gobierno nacional-socialista lesivo para la libertad personal, frente al que A Fondo se posiciona desde ahora. No vamos a ceder en los principios, ni en la defensa de la libertad ni de la unidad de España.

Vaya por delante que el mejor candidato que, a día de hoy, tiene el PP para concurrir a las generales es Alberto Ruiz Gallardón, y vaya por delante que, sin duda, será Mariano Rajoy quien afrontará ese reto. Los resultados electorales hacen previsible su victoria pero en términos pírricos. Es decir, el PP está en un escenario en el que para poder acceder a La Moncloa ha de retornar a la situación previa a 1996 y buscar el pacto con una Convergencia, a la que el tripartito está dejando fuera de juego, a pesar del apoyo social, e incluso de un PNV que ya forma parte del problema nacional también en Navarra dentro de Nafarroa-bai y que puede hacer oscilar aún más al PSOE hacia la cesión al nacionalismo con pactos en Álava. Hace tiempo que dejé de considerar la conquista del poder como un bien en sí y digo desde hoy que esa perspectiva de un pacto del PP con los nacionalistas no me gusta. Es un horizonte inquietante en el que el PP tendría que hacer dejación, en aras del pragmatismo, de su discurso nacional. Nada que no fuera previsible y que no se supiera. Con el marco de la nefanda ley electoral, con la educación en manos de los políticos, con la expoliación de las clases medias como consenso de la clase política, no deja de ser asombrosa la capacidad de resistencia de la sociedad española. Pero si queremos que la libertad y España sobrevivan es preciso plantear un cambio a fondo, una reforma sustancial del sistema, un horizonte más abierto para la libertad y la sociedad civil. Esto no es, desde luego, para mañana, porque la política –y la evolución social- tienen sus tiempos. Y el de ahora pasa por la difusión de ideas y por la concienciación.

Enrique de Diego
Director del programa A Fondo que se emite todos los días de 8 de la tarde a 10 de la noche en Radio Intereconomía

Ricardo dijo...

Esta amenaza etarra está hecha cuando la coyuntura favorable defendida por Zapatero y su máfia lo ha permitido:



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A quien concierna

He recibido una carta sin remite y sin firma, a la que contesto públicamente, con la esperanza de que sea leída por los interesados.

Mi primera impresión fue de sorpresa. Pero después de releerla detenidamente no dudé en pensar que lo que tenía en mis manos era un panfleto del más rancio corte estalinista. Esto se desprende ya desde el primer párrafo que dice literalmente: «Nos dirigimos a Vd. porque venimos constatando su inhibición y escaso interés en la defensa de la Iglesia Vasca». ¿Desde cuándo existe la «iglesia vasca»? ¿Quién es el fundador de tal iglesia? ¿Quiénes son sus autoridades? ¿En qué lugar de Euskal Herría residen?... No alarguemos inútilmente este interrogatorio. Yo he sido bautizado en la Iglesia Católica, que tiene su origen y fundamento en Jesucristo. Mi Obispo y el Papa son mis autoridades. Y todos mis esfuerzos están orientados en esa dirección. Por otra parte, ¿quiénes son Uds. para pretender «obligarme a trabajar más activamente por una Euskal Herría libre, soberana e independiente», como afirman en su carta? Desde mi infancia aprendí que mi patria es España. En ella he crecido, en ella vivo y en ella espero morir, si Dios quiere. No estoy, en absoluto, por la labor de establecer nuevas fronteras, sino más bien por derribar muros y mugas que nos separen.

Tienen la desfachatez de señalarme algunas tareas, como por ejemplo: «poner nombres vascos a los que se bautizan». Señores míos, ¿de verdad que hablan en serio? ¿Estarían dispuestos a aceptar que el cura pusiera los nombres a sus hijos? No me lo puedo creer. Para darle consistencia a tan absurda proposición citan «el comportamiento ejemplar de muchos curas patriotas». Yo pensaba que este lenguaje obsoleto y arcaico, y este afán por promover «iglesias patriotas», sólo se daba en la extinta Unión Soviética y en los países de su órbita comunista, sin excluir la China de Mao Tse-Tung. Esto me suena a manual de Marxismo-Leninismo para principiantes.

Finalmente, su atrevimiento llega hasta «pedirme, también, el voto para H.B. ¡Qué más da cómo nos llamen los fascistas!» Pues va a ser que no. Sería lo último que se me pudiera ocurrir. ¿Cómo voy a votar por quienes no son capaces de condenar la violencia que asesina indiscriminadamente, y no sienten ningún escrúpulo al profanar los humildes monumentos que el pueblo erige en recuerdo de las víctimas del terrorismo, como acaba de suceder en Berriozar con el monumento a Francisco Casanova, a quien me correspondió enterrar? Es como volver a asesinarlo de nuevo. De verdad que no me resulta ilusionante colaborar con sujetos de semejante catadura moral.

Domingo Urtasun, párroco de Mendavia

Ricardo dijo...

El PSOE y sus socios «legalizan» el impago de créditos por los partidos.
El proyecto en cuestión se adapta como un guante a las necesidades, conveniencias e incluso el pasado de los promotores de la reforma. Es un texto que arranca con una propuesta de ERC, posteriormente enmendada por el PSOE y redondeada con concesiones a CiU y PNV, que acaba por perfilar un nuevo modelo de financiación de los partidos que excluye al PP.



José Montilla no volverá a pasar el trago de tomar decisiones como gobernante que afecten directamente a una entidad de crédito que perdona deudas a su partido sin cobertura legal. El caso del ex ministro de Industria que impulsó una OPA a través de un caja de ahorros -«La Caixa»- que había «condonado» a su formación política, el PSC, deudas por valor de 6,5 millones de euros tendrá todos los parabienes formales con la nueva ley de financiación de los partidos que prepara el PSOE con sus socios nacionalistas.
El proyecto en cuestión se adapta como un guante a las necesidades, conveniencias e incluso el pasado de los promotores de la reforma. Es un texto que arranca con una propuesta de ERC, posteriormente enmendada por el PSOE y redondeada con concesiones a CiU y PNV, que acaba por perfilar un nuevo modelo de financiación de los partidos que excluye al PP.

Como otra metáfora de las rupturas constitucionales y de consensos de la Transición que caracteriza esta legislatura, socialistas y nacionalistas cambian otra regla de juego que en los últimos veinte años -la última en 2003- sólo era modificada de común acuerdo entre el PSOE y el PP.

El proyecto, en trámite de ponencia en el Congreso, aparte de suprimir las donaciones anónimas a los partidos, mantiene e incluso pretende fomentar la vía de la financiación privada al mismo tiempo que eleva la pública. Y destaca por su «letra pequeña». En la enmienda transaccional a la disposición transitoria cuarta registra una «hipoteca» para los próximos Presupuestos Generales del Estado: «Para el ejercicio 2008 la subvención estatal anual para gastos de funcionamiento de los partidos políticos y la asignación anual para sufragar gastos de seguridad se fijan, respectivamente, en 78.100 miles de euros y 4.010 miles de euros». Eso significa reservarse por ley orgánica un incremento de ingresos públicos del 20 por ciento.

Además, en la disposición transitoria segunda hilan más fino, pues los impulsores de la reforma, después de subirse las subvenciones y apuntarse a casi todas las ventajas fiscales conocidas, se equiparan a empresas y particulares en su trato con bancos y cajas, punto en el que choca con la legislación vigente: «Los partidos políticos podrán llegar a acuerdos respecto de las condiciones de la deuda que mantengan con entidades de crédito. Dichos acuerdos serán los admitidos según los usos y costumbres del tráfico mercantil habitual entre las partes y no les serán de aplicación los requisitos y limitaciones establecidos en los títulos I y II de esta ley».

El propio texto viene a reconocer la irregularidad de las condonaciones de deuda a los partidos por parte de bancos y cajas. La más famosa es la lograda por el PSC, cuando Montilla era primer secretario y ministro de Industria, y «La Caixa» le perdonó 6,5 millones.

El PSC y los nacionalistas concentran sus peticiones de créditos en las cajas de ahorros con sede central en las autonomías que gobiernan. Por motivos obvios, nunca ninguna entidad ha ejecutado créditos o embargado bienes a las formaciones políticas que están o pueden estar en el poder en las distintas administraciones. Son medidas reservadas para empresas y particulares.

En el caso de las Cajas, el planteamiento de favor es aún más claro. La disposición transitoria segunda habla de «usos y costumbres del tráfico mercantil entre las partes». Cuando la parte es un partido con poder resulta que, a su vez, tiene una influencia decisiva en el nombramiento y composición del consejo de administración de esa caja. Es decir, que el representante del partido que negocia la condonación de una deuda lo hace con alguien que responde ante un órgano compuesto a propuesta del mismo partido. Es un supuesto que hasta ahora se hacía con disimulo y a partir de ahora se podrá ejecutar con descaro.

Ricardo dijo...

31/5/2007


Fernando García de Cortázar
No hace falta acudir a las últimas películas bélicas de Clint Eastwood para saber que con la conmemoración de ciertos sucesos trágicos puede obtenerse el efecto contrario al públicamente confesado. Ha ocurrido así demasiadas veces. Hilvanados de manera afectiva y dolorosa, al abrigo de dudas y revisiones, a menudo, los monumentos, los cenotafios, los minutos de silencio… no dicen: “para que no olvidemos”. Dicen: “para que no recordemos”. No son una requisitoria para conocer y dar a conocer los hechos en su incandescente realidad. Son una selección parcial y autocomplaciente de los acontecimientos.

Hablo de la frágil frontera que hay entre la conmemoración y el olvido, entre el culto a los muertos y la tergiversación del drama que se llora, porque, desde hace tiempo, la sociedad española vive la inflación de una memoria que se ha designado a sí misma con el benevolente adjetivo de “histórica”. Una pasión retrospectiva que nos ha conminado a la rememoración obsesiva de la guerra civil. Y no para despertar tras la amnesia, como dice la izquierda intelectual y política, sino para consagrar una visión profundamente maniquea y distorsionada de los acontecimientos.

Luz deslumbrante de romanticismos, nada más fácil hoy que entender 1936-1939 como una guerra entre un único culpable, encarnación del mal y el fascismo, y una riquísima legión de inocentes, encarnación del bien y la democracia. Nada más cómodo que trazar una línea divisoria entre los crímenes cometidos en uno y otro bando: mientras en el franquista serían el resultado de una calculada política de exterminio en el republicano se diluyen en una supuesta reacción del pueblo oprimido. Nada más fácil que hacer del bando acaudillado por Franco un monolito de lo grotesco y lo asesino. O sugerir que las iglesias sólo eran atacadas cuando los fascistas las utilizaban como fortalezas.

Digámoslo una vez más: identificar la democracia con los republicanos es, además de un mayúsculo anacronismo, una gran falla histórica. Socialistas, anarquistas, comunistas, revolucionarios del POUM… no combatieron en defensa de la legalidad republicana, que consideraban de papel, sino por la construcción de una sociedad y un país distinto al demoliberal de 1931. Lucharon por… una revolución, ilusión que no sólo acompaña su historia: es constitutivo de ella. Todos ellos, además, siempre se gloriaron de lo que querían ser y, por consiguiente, llegarían a ser.

En el siglo XIX el ejército inglés tenía una compañía que recogía los huesos de los campos de batalla europeos para molerlos y usarlos como fertilizante. Bien: conjurar la faceta revolucionaria de un sinfín de combatientes republicanos no sólo significa borrarles el rostro, arrebatarles el nombre y la promesa, negarles su ser y sus siglas, hurtarles su alma prometeica. No sólo supone convertirlos en abstractos defensores de aquello que siempre fue objeto de sus detracciones: el universo burgués. También supone reutilizar la fisonomía democrática que les dibujamos como fertilizante de nuestras actuales refriegas políticas.

Ni que decir tiene que este revisionismo sentimental a base de mentiras descaradas es un factor utilísimo para la izquierda hoy en el poder, que ha sido quien ha lanzado la ofensiva. Sobre todo porque se declara única heredera de una tradición y un pasado que se quiere presentar como valor intrínseco, como nueva religiosidad. Sobre todo si felizmente se logra identificar a la derecha actual con el negro fantasma del franquismo. Como si disfrazarnos con las máscaras del ayer o responsabilizarnos los unos a los otros de fusilamientos y bombardeos equivaliera a establecer los hechos y situarlos en su contexto. Como si decir que la narración de la historia corresponde a la ley fuera algo tan inofensivo como una vuelta en un tiovivo. Recuérdese el exilio. Recuérdese los fusilamientos franquistas. Recuérdese Guernica. Hágase contrición. Pídase perdón…

Sólo podemos enfrentarnos a la verdad que se oculta tras el luto nacional liberándonos de las abstracciones, sólo hacemos justicia a los combatientes si los recordamos tal como fueron, si escribimos su nombre, todos los nombres, yendo hasta el final del drama.

Pero la vía de la memoria histórica es otra. Lo documenta el silencio que ha rodeado a mayo en su aniversario, Barcelona en sus violentos combates entre anarquistas, miembros del POUM y comunistas. Porque los sucesos de mayo de 1937 son más importantes de lo que podrían parecer a simple vista. Separan la realidad del mito. Y reflejan dos hechos sobre los que existe un claro consenso historiográfico. Primero: la República que nació el 14 de abril de 1931 había muerto antes de que acabara la guerra civil. Segundo: en el bando republicano, bajo el estandarte unificado de su carácter resistencial al fascismo, además de la llama apagada de una izquierda liberal, latía un volcán de pequeñas repúblicas revolucionarias y de poderes que se ejercían a punta de fusil, con su séquito de violencias y de asesinatos, un volcán de fuerzas heterogéneas, hostiles unas a otras.

No hay mejor testigo de lo primero que Manuel Azaña. Tentado por el abandono ya en 1936, después de comprobar que la crueldad y la venganza, “hijas del miedo y la cobardía”, también definían su propio campo, el presidente de la Segunda República vivió paralizado, sitiado en Barcelona, los sucesos de mayo. Leyendo sus diarios se da uno cuenta de la gravedad de la guerra civil para aquellos a quienes no les parece la aurora de un nuevo día sino el crepúsculo del anterior. En su cuaderno de la Pobleta, 20 de mayo de 1937, refiriéndose al histérico espectáculo revolucionario que le ha ofrecido la ruidosa Ciudad Condal, escribe: “Aquí no queda nada: gobierno, partidos, autoridades, servicios públicos, fuerza armada: nada existe.”

Testigo de lo segundo: Orwell. Tras el liberal que ha querido gobernar con un buen discurso, el último romántico. Los días del fascismo están en su apogeo. Orwell no lo duda ni un segundo. Si viaja a España como miliciano es para luchar “contra el fascismo”. Si se le pregunta por qué, contesta: “por simple decencia”. Pero, después de la persecución que sufre en Barcelona, como miembro del POUM , vuelve a Londres con la convicción de que la guerra civil española es un fraude. Orwell sabe bien lo que dice. Es uno de los rarísimos intelectuales comprometidos del siglo que es capaz de ver y que coloca la realidad por encima de la abstracción. Siguiéndole, escuchamos los pistoletazos de una sindical contra otra y descubrimos parte del papel desempañado por el partido comunista, que tras la máscara de la autoridad pública y el orden republicano efectúa la conquista del poder y la confiscación de la libertad. Siguiéndole, vemos cómo se deshace el resorte político del antifascismo y cómo los servicios soviéticos crean un doble fondo de prácticas policíacas, con sus procedimientos, sus agentes, sus prisiones independientes del Estado. Toda la represión que liquida a los revolucionarios del POUM y quebranta el entusiasmo anarquista después de las sangrientas jornadas de mayo de 1937 llevaría el inconfundible sello comunista: las acusaciones, la falsificación de testimonios, las confesiones obtenidas por medio de la tortura, los asesinatos.

No se trata – un ejemplo – de elevar el asesinato de Nin , líder del POUM , al grado de mayor crimen de la guerra civil. Se trata – por seguir con el mismo ejemplo – de no repetir el desinterés respecto de la verdad que mostró el jefe de gobierno Negrín cuando a la pregunta de su ministro Irujo “Nin no ha aparecido”, contestó: “¿Qué importa? Es uno más.” Se trata de no borrar el rostro de la guerra en el bando republicano bajo un amplio y único colorete de pasiones democráticas.

Antes, los que no aprendían de la historia tenían que repetirla, pero eso fue así solo hasta que descubrimos la forma de convencer a todo el mundo, incluso a nosotros mismos, de que la historia nunca sucedió. O de que sucedió de la manera más conveniente a los propios fines. O, mejor aún, de que la historia no importa, en cualquier caso, más que para hacer un discurso de bajo nivel intelectual con el que dar un ladrillazo al adversario político o prolongar el exabrupto victimista.

Época extraña la que vivimos hoy en España. Dondequiera triunfan las filosofías del doble pensamiento, y con ellas, ese romanticismo de mala ley que prefiere sentir a comprender, como si ambas cosas pudieran separarse. Época en la que la izquierda intelectual y política denuncia el fascismo del pasado y reviste al comportamiento totalitario de Otegi y compañía con los halagos de la urna electoral. Época de doble moral, doble palabra. Época, en fin, de maltrato de la inteligencia, en la que se manipula el pasado y se nos hurta el presente, en la que hemos visto cómo el presidente del Gobierno, al igual que Negrin en 1937 , puede dedicarse al servicio de la ignorancia cuando es profunda la necesidad de ilusión.

Fernando García de Cortázar, catedrático de Historia Contemporánea, que ha publicado recientemente Los perdedores de la Historia de España( editorial Planeta)





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