06 octubre, 2007

El secuestro de la República


En el ámbito de la colaboración establecida entre el Club Republicano Tres y el Centro de Investigación y Estudios Republicanos (CIERE), reproducimos para el Blog de Debate Republicano el último articulo aparecido en prensa del Presidente del CIERE, D. Manuel Muela, titulado "El Secuestro de la República"


Las últimas controversias sobre la Monarquía, y concretamente sobre su titular, el Rey, acompañadas de manifestaciones con la quema de fotografías en poblaciones de Cataluña, han situado a la República y al republicanismo en el centro de una polémica a la que ambos son ajenos. Porque, en mi opinión, estamos asistiendo a un episodio más de la crisis del régimen de la Transición impulsada por algunos de sus protagonistas, especialmente los nacionalistas, que son conscientes de su fuerza para condicionar la política general de España.

Para nadie es un secreto que la situación política española presenta una imagen de degradación nada acorde con las pautas que serían exigibles en un país relevante de la Unión Europea: las prioridades públicas están centradas en satisfacer las ansias de poder de las diferentes clases políticas florecidas al amparo del Estado de las autonomías, con olvido, en la mayoría de los casos, de los intereses de una población que trabaja, paga sus impuestos y contempla atónita los ajustes de cuentas entre los gestores públicos. La desconfianza se adueña de los españoles, sin que nadie asuma sus responsabilidades en una crisis constitucional que no ha hecho sino explotar a lo largo de esta legislatura, y que amenaza con prolongarse en la siguiente.

El orden constitucional de 1978, cuyo sostén es la llamada monarquía parlamentaria, aunque sería más apropiado denominarla partitocrática, ha alimentado el crecimiento de poderosas fuerzas centrífugas que han ido fagocitando los valores de libertad, igualdad y justicia, en los que se fundamenta cualquier Estado democrático. Tales valores han sido sustituidos bien por la adoración a lo étnico en aquellas regiones con presencia nacionalista, bien por el cultivo casi folklórico del localismo en aquellas otras que las imitan. La conclusión de ello es la insolidaridad y el cantonalismo, ambos letales para la supremacía del Estado como garante de la transformación libre y democrática del país.

En ese contexto aparecen los ataques a la Monarquía y a su titular, con escándalo farisaico de muchos que saben lo difícil que resulta evitar que la institución y su titular salgan indemnes del desbarajuste en que se encuentra inmerso el régimen de la Transición. Entonces se pone en circulación el cliché manido de la República y el republicanismo, como si fueran los agitadores insolentes y anárquicos en el mundo suave y ordenado del orden de la Transición. Practicar un secuestro del republicanismo absolutamente desleal es una manera tosca de desviar la atención sobre los problemas que atenazan a la gobernación del país y la falta de iniciativas solventes para encararlos y resolverlos.

Como todos aquellos movimientos políticos que han sido protagonistas de nuestra historia, el republicanismo español tiene una historia con luces y sombras. En el caso que nos ocupa, sin embargo, el republicanismo no solo es ajeno a lo que está sucediendo, sino que, como consecuencia del apartamiento y el ostracismo al que fue condenado desde los inicios de éste régimen constitucional, puede presentarse ante la sociedad española como una opción política de orden y democrática, capaz de unir en su seno las esperanzas de quienes aspiran a hacer de España un país moderno y libre, metas por las que siempre lucharon los liberales y republicanos españoles.

No son la República y el republicanismo los que pretenden subvertir el orden constitucional: son los protagonistas y beneficiarios del mismo los que lo subvierten a diario con el consiguiente descrédito del poder público. Es momento de que cada uno asuma las responsabilidades que le corresponden, sin endosar a otros sus errores e incompetencias.

Lo que parece claro es que la experiencia de todos estos años y los acontecimientos que vivimos justifican la necesidad de construir un orden distinto que permita la recuperación de instituciones de contenido genuinamente democrático. Para ese objetivo, el pensamiento republicano liberal, hasta ahora ausente de la política española, podría aportar una alternativa de cambio para los ciudadanos.

En ocasiones anteriores, los republicanos de España se cargaron de razones para su apelación republicana en momentos de grave crisis nacional, sin demagogia ni improvisaciones. Ante la crisis del régimen de la Monarquía, el republicanismo debe aspirar a convertirse en una referencia integradora y no sectaria del cambio progresivo y ordenado de nuestro país, aplicando la razón y el valor del interés general a los problemas que preocupan a los españoles. La agitación y las proclamas dinamiteras son algo marginal en las que República y republicanismo no tienen arte ni parte.

Por Manuel Muela Martín-Buitrago
(aparecido en El Confidencial.com del 3 de octubre de 2007)

8 comentarios:

Pla dijo...

Un magnífico artículo. Vincular las violencias de nacionalistas y socialistas con la república y el republicanismo es una insensatez.

Durante los últimos 30 años, los partidos monárquicos, PP, PSOE, IU y los nacionalistas, se han dedicado a torpedear a la monarquía con sus luchas de poder. A cambio, el Rey, se ha dedicado a torpedear a los monárquicos, como se vio especialmente en la inquina real contra Suárez y contra Aznar.

Ahora, los partidos monárquicos se dedican a deshonrar a la monarquía cuanto pueden, hasta quemando sus retratos y lanzando contra la familia real toda clase de invectivas.

A los republicanos nos basta con seguir perseverando en la lucha por transformar esta monarquía partitocrática en una democracia, denunciando las importuras y la corrupción. Y, en esa lucha, no necesitamos lanzar infamias o insuñltos sobre las reguias personas. Eso ya lo hacen los partidos de la monarquía, de derechas o de izquierdas.

Zapatero y Aznar han acabado con los consensos de la Transición-Transacción, y la crisis de esta partitocracia se ha destado incontenible, y la monarquía no puede dejar de verse afectada. Eso es todo.

S&RC

vilamallen dijo...

De nuevo Manuel Muela pone el dedo en la llaga y explica, negro sobre blanco, el tenor de las algaradas callejeras que, so capa de antimonarquismo, ofrecen al Sistema una excusa plausible para exhibir el añoso garrote, tan querido y utilizado "ad nauseam" en tiempos pretéritos y, desgraciadamente, aún no caducos.
Queda claro, tras la lectura de este artículo, que la idea republicana trasciende esta infantiloide "quema de cromos" y cualquier otro "efecto pirotécnico" que pudieran lucubrar los serviles muñidores de la partitocrática corona.
S&R

germanico cr3 dijo...

La quema simbolica del retrato del bribon, perdon del borbon, es inadecuada desde mi punto de vista,siempre que esa manifestacion primigenia de antimonarquismo no vaya acompañada de ideas claras sobre lo que se hara despues del rey. Sin ideas, o con ideas abstractas: indepentismo, izquierdismo tonto, o demas zarandajas no sacaran a España del tunel donde nos metieron, solo una propuesta republicana constitucional seria capaz de ser seguida y ampliada por nuestros compañeros y demas queridos contribuyentes.

Pedro M. González dijo...

Amén hermanos.

No se puede quitar ni poner a lo referido en el texto ni a las tres precedentes intervenciones. Me dejais sin palabras.

Ricardo dijo...

Un detalle sobre mis vacaciones en Sicilia; de ccomo los catalanes se achantan ante la bibliografia del nacionalismo siciliano, es literal; y yo defendiendo a Espania como nacion integra; que lo aragones no fue lo castellano en america, que ellos respetaron la forma siciliano de mandato al estilo de las cortes aragonesas. Pero prefieren los catalanes achantarse, y envalentonarse ante el resto de espanioles que queremos vivir pacificamente

Lorenzo Alonso dijo...

Este artículo rezuma cordura, sensatez, inteligencia y republicanismo liberal. Valores que debemos exhibir en este estado de cosas.
Hay que convencer a mucha gente que nosotros no somos esos, pero es difícil, pues la propaganda política y el reduccionismo intelectual de los medios de comunicación están presentando lo ocurrido (quema de banderas, posibles expropiaciones de pisos vacios, referendum vasco)como los prolegómenos del caos y la anarquía o como un ajuste de cuenta de los republicanos nostálgicos.
Saludos y RC

Ricardo dijo...

¿Habéis oído las declaraciones de Blanco y de la vice-vogue? Desde Ferraz están intentando que mañana haya incidentes: atención, porque van a ir a montar el lío.
Copio de un post de “Los enigmas del 11M”:

“Se ha prefabricado el caldo de cultivo idóneo para infiltrar 3-4 levantadores de brazos, y poner delante a otros 7-8 insultadores/quemadores profesionales (a sueldo del tío Alfre), en cuyos guiones coincida terminar dándose mamporrazos, a ser posible con cámaras a un lado y con ciudadanos muy cívicos en medio del cotarro.

Esta tarde, y especialmente mañana, cámara de vídeo preparada, aviso a la fuerza pública a las primeras de cambio, y a los medios independientes para que presten su altavoz frente a los intentos de manipulación premeditados.

Nervios de acero, no caer en provocaciones y no acomplejarnos”.

Pues eso, cuidado con los salvapatrias, que los manda Ferraz. No les sigamos el juego, porque lo que España necesita en este momento es gente con nervios templados y las suficientes agallas como para no caer en las trampas de los manipuladores.

Ricardo dijo...

http://es.noticias.yahoo.com/efe/20071012/tes-manana-de-aplausos-abucheos-banderas-3388ffc_1.html


Si ya lo he escrito antes, ahora lo digo. Zapatero busca bronca: de hecho no hubo problemas en el desfile mas que un escudo de los reyes católicos, que ví de nada, el resto el la parodia de la escolta real con los coraceros entre los lanceros, algo inusual.